¿Está el Parkinson más en el agua que en nuestros genes?

Durante décadas, la enfermedad de Parkinson (EP) se ha estudiado principalmente desde una lente genética, buscando mutaciones responsables que expliquen por qué algunas personas desarrollan este trastorno neurológico. Sin embargo, las evidencias científicas más recientes sugieren que factores ambientales —como la exposición a sustancias químicas en el agua, el aire y el suelo— pueden jugar un papel muy significativo, posiblemente mucho más grande del que se había pensado originalmente.

Las raíces genéticas de la salud mental

Investigadores de 33 países, liderados por Andrew Grotzinger de la Universidad de Colorado, analizaron el ADN de más de 1 millón de personas con diversos trastornos psiquiátricos. Los resultados muestran que 14 enfermedades mentales comparten variantes genéticas, agrupadas en cinco grandes “factores genómicos”. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para diagnósticos más precisos y terapias que puedan aplicarse a múltiples trastornos.

La ansiedad altera la química cerebral

Un equipo de científicos de UC Davis Health, perteneciente a la Universidad de California, identificó una relación directa entre los trastornos de ansiedad y la reducción de colina, un nutriente esencial para el funcionamiento cerebral, la memoria y la regulación emocional. El hallazgo fue publicado en la revista científica Molecular Psychiatry, del grupo editorial Nature.

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