¿Está el Parkinson más en el agua que en nuestros genes?
Durante décadas, la enfermedad de Parkinson (EP) se ha estudiado principalmente desde una lente genética, buscando mutaciones responsables que expliquen por qué algunas personas desarrollan este trastorno neurológico. Sin embargo, las evidencias científicas más recientes sugieren que factores ambientales —como la exposición a sustancias químicas en el agua, el aire y el suelo— pueden jugar un papel muy significativo, posiblemente mucho más grande del que se había pensado originalmente.





