
Mercosur y la UE: ¿termina la espera o cambia el rumbo?
El histórico acuerdo comercial enfrentará barreras políticas y podría forzar a América Latina a diversificar alianzas globales
De una negociación histórica a un nuevo impasse
Tras más de 25 años de negociaciones, los países sudamericanos del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea alcanzaron finalmente un acuerdo comercial integral, diseñado para crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo.
La firma se realizó en Asunción, Paraguay, el 17 de enero de 2026, marcando un momento simbólico para las relaciones transatlánticas. Sin embargo, ese logro fue solo un paso más en un proceso mucho más complejo.
El Parlamento Europeo pone freno
Pocos días después de la firma, el Parlamento Europeo decidió remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que evalúe puntos legales sensibles del texto, lo que podría demorar su aprobación final incluso por meses o años.
El principal escollo es un mecanismo previsto en el tratado que permitiría a países del Mercosur impugnar normas de la UE si consideran que afectan su acceso al mercado —un punto que eurodiputados de distintos grupos consideran problemático.
Este movimiento político evidencia divisiones internas en la UE: mientras algunos políticos buscan avanzar con rapidez, otros se oponen por razones legales, económicas y sociales.
Tensiones internas: políticos y agricultores europeos
El desacuerdo en Europa no es solo institucional. Algunos Estados miembros —como Francia, Polonia, Austria o Irlanda— votaron en contra del acuerdo en el Consejo Europeo, argumentando preocupaciones sobre sus efectos en la agricultura y la soberanía regulatoria europea. Agricultores europeos han expresado rechazo, temiendo que productos agrícolas sudamericanos de menor costo ingresen al mercado europeo y presionen a los productores locales.
Organizaciones ambientalistas y movimientos sociales en ambos continentes han destacado preocupaciones sobre deforestación, justicia social y estándares ambientales asociados al trato comercial.
Este cóctel de presiones internas podría alterar el rumbo de la ratificación final del acuerdo.
Avance provisional sin Parlamento
Frente a la incertidumbre de la aprobación parlamentaria, actores políticos en la UE han propuesto aplicar el acuerdo provisionalmente sin el visto bueno de la Eurocámara.
Esto implicaría que, aunque no esté formalmente ratificado por todos los países europeos, algunos aspectos —como reducciones arancelarias y cooperación política— puedan comenzar a operar mientras se resuelve el proceso judicial y legislativo en Europa.
Sin embargo, esto también genera dudas jurídicamente complejas y no garantiza que el acuerdo final sea estable.
“Latinoamérica no esperará”
Más allá de la UE, los gobiernos del Mercosur han dejado clara su frustración con las demoras. El presidente paraguayo, Santiago Peña, señaló que si la UE sigue demorando, los países sudamericanos seguirán avanzando con otros acuerdos comerciales.
Mercosur ya ha firmado o está negociando tratados con Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Japón y Corea, y planea iniciar procesos con Vietnam e Indonesia, lo que refleja una estrategia de diversificación comercial global.
Esto subraya que, si la UE no agiliza su proceso, América Latina podría fortalecer sus vínculos con Asia, Medio Oriente y otras regiones, reduciendo la dependencia de un único mercado tradicional.
Impacto geopolítico y económico global
El contexto global también pesa. La UE ha intensificado acuerdos comerciales con otros socios como India, creando una zona de libre comercio de más de 2.000 millones de personas, en un movimiento que busca contrarrestar la protección arancelaria de Estados Unidos y la influencia china.
El acuerdo Mercosur‑UE, si logra ratificarse, significaría un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores y un impulso en bienes, servicios y cooperación política.
Pero sin certeza sobre su aplicación definitiva, la economía regional y los inversores viven un periodo de incertidumbre estratégica.
El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea representa un hito histórico tras décadas de negociación, pero enfrenta graves desafíos políticos y legales en Europa que podrían demorar o cambiar su implementación. Mientras tanto, los países sudamericanos apuestan por nuevas alianzas globales, consolidando un escenario donde América Latina “no esperará” indefinidamente a la UE para integrarse al comercio mundial.
Fuentes
- DW – Mercosur: América Latina no esperará a la UE
- El País – Mercosur apuesta por ratificar el acuerdo con la UE
- The Guardian – EU states back controversial Mercosur deal
- Vía Campesina – European Parliament Vote on EU–Mercosur FTA
- Infobae – Altos funcionarios de la UE advierten dudas sobre medidas del acuerdo