Chile, epicentro mundial de colisiones fatales entre ballenas y embarcaciones: causa, impacto y soluciones

Un fenómeno creciente vinculado al tráfico marítimo y la conservación marina

Chile registra la mayor tasa mundial de choques letales entre ballenas y embarcaciones, según datos expuestos por el científico Carlos Olavarría durante una charla magistral en el aniversario 28 del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile. El investigador, director del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas e integrante de consejos asesores del Ministerio de Ciencia de Chile, presentó un diagnóstico basado en investigaciones recientes que muestran un incremento sostenido de estos incidentes que vinculan la actividad humana con la mortalidad de grandes cetáceos.

Este problema no es un hecho aislado: múltiples investigaciones internacionales confirman que las colisiones con embarcaciones son una de las amenazas más graves para las poblaciones de ballenas en todo el mundo, especialmente desde que la caza comercial casi desapareció y el transporte marítimo se expandió globalmente.


Por qué Chile lidera este triste ranking mundial

Densidad de tráfico y rutas de migración que se superponen

Chile tiene una costa de más de 6,000 kilómetros y sirve como corredor para numerosas rutas de migración de cetáceos, incluyendo ballenas jorobadas y ballenas fin, que viajan entre zonas de alimentación y reproducción. Las principales áreas de riesgo se encuentran en el Estrecho de Magallanes en el sur y en zonas del norte como Mejillones y la Región de Coquimbo, donde el tráfico portuario y marítimo es intenso.

Un estudio publicado en la revista Marine Policy analizó datos históricos de varamientos en Chile entre 1972 y 2023 y determinó que el 28 % de las 226 ballenas muertas varadas tuvieron como causa directa o probable una colisión con embarcaciones. Desde 2013, cuando se empezaron a realizar necropsias sistemáticas, Chile presenta un promedio de al menos cinco ballenas muertas por año debido a estos choques, ubicándose como el país con la mayor tasa de mortalidad por este motivo en el mundo.

Diversidad de especies afectadas

El estudio identifica que varias especies de ballenas están siendo impactadas, entre ellas:

  • Ballena fin (Balaenoptera physalus)
  • Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae)
  • Ballena azul (Balaenoptera musculus)
  • Cachalote (Physeter macrocephalus)

Estas colisiones ocurren en regiones que coinciden con áreas de alimentación y tránsito migratorio, aumentando el riesgo para estos mamíferos marinos.


Impactos ambientales y de salud de los océanos

Las ballenas como centinelas del ecosistema

El ICBM y otros centros de investigación señalan que las ballenas no solo son especies carismáticas, sino también indicadores de la salud de los ecosistemas marinos. Su presencia denota sistemas oceánicos funcionales con abundancia de alimento —como el krill— y procesos ecológicos intactos; por ello, las amenazas humanas, como los choques con barcos, ofrecen una señal de alerta sobre impactos ambientales más amplios.

Un problema global documentado

Según análisis científicos internacionales, las rutas de navegación marítima global se superponen con cerca del 92 % de las rutas migratorias de grandes ballenas, lo que convierte a estos encuentros fatales en un desafío de conservación multimundial. Pese a esto, menos del 7 % de las zonas de riesgo identificadas globalmente cuentan con medidas de protección eficaces para reducir estos choques.


Medidas de mitigación y propuestas en discusión

Reducción de velocidad y gestión de rutas

Una de las medidas más recomendadas por investigadores es la reducción de la velocidad de los buques en zonas críticas, ya que colisiones a velocidades menores a 10 nudos tienen menos probabilidad de ser letales para las ballenas. No obstante, esta medida suele enfrentar resistencia por parte de la industria marítima debido a costos operativos más altos asociados con tiempos de viaje más largos.

Experiencias piloto, como la iniciativa voluntaria en Mejillones donde navieras redujeron velocidad de 15 a 10 nudos, muestran que cambios progresivos pueden implementarse, aunque todavía falta evaluar su impacto real.

Tecnología y alertas acústicas

Además de cambiar prácticas de navegación, algunas tecnologías como boyas inteligentes con sensores acústicos están siendo desarrolladas en Chile para detectar la presencia de cetáceos y alertar a los barcos, lo que podría prevenir colisiones si se implementa a mayor escala.

Zonas de protección y colaboraciones internacionales

Varias organizaciones y estudios proponen establecer “Áreas Críticas de Alto Riesgo” donde se impongan restricciones de velocidad y posibles cambios en las rutas marítimas para reducir la probabilidad de impactos. Este enfoque ya se aplica en algunas regiones y ha ganado apoyo de grupos ambientalistas y científicos.


Un llamado a la acción científico‑política

La evidencia científica nacional e internacional muestra que las colisiones entre embarcaciones y ballenas representan una amenaza creciente para la biodiversidad marina, especialmente en países como Chile donde la actividad marítima se cruza con rutas migratorias de cetáceos. Para abordar este desafío se requieren políticas públicas claras, cooperación entre sectores marítimos y sociales, y la integración de soluciones tecnológicas y basadas en la ciencia, buscando un equilibrio entre la actividad humana y la conservación de los océanos.


Fuentes
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