VERSITOS DEL CORAZON…ESCRITOS EN UNA SERVILLETA AMARILLA

ESCRITOS EN UNA SERVILLETA AMARILLA

Yo tengo una serie de versitos que encontré en mi agenda, y dentro de la agenda encontré varias servilletas con versitos cortos que habré escrito no sé cuánto tiempo atrás. Pero le escribí a todo, le escribí a la vida, le escribí un versito al despertarme en la mañana, un versito al verdadero amor, tengo otro versito que es a los campos, las flores y las aguas, otro verso que le escribí a la tierra, un verso al oxígeno y a la solidaridad, otro verso que escribí para todo el mundo. Estaba muy inspirada en ese tiempo, creo que era ya por 2000 y algo, no sé qué, no sé exactamente cuándo.

Me voy a fijar en la agenda, es que no escribí ni la fecha en la servilleta. A veces solía escribir y a veces no. Pero bueno, entre todos esos versitos les voy a leer uno o dos para compartir con ustedes en este bloquecito y luego lo vamos a dejar para la próxima semana el resto.

¿Qué les parece? Algunos con letras hasta ilegibles que tuve que volver a repensar en el verso, pero en fin, aquí estamos. El verso a la vida dice, la vida llega sin pedirme permiso. Se instaló en mi pecho y dijo, aquí estoy.

Y desde ese día no hubo compromiso más grande que vivirla, hoy por hoy. No sé lo que vendrá mañana al alba, pero sé que hoy tengo este instante, este aire, este sol, esta alma que late y que sueña hacia adelante. Gracias vida por seguir llegando, por volver cada día sin falta, por quedarte cuando estoy llorando y festejar conmigo cuando el alma salta.

Estoy tratando de recordar en qué momento fue esto. Y lo único que recuerdo, por otros versos que están dentro del mismo grupo, es que fue en un pequeño restaurant en Manhattan, y ese día, creo que entraba la primavera, y la gente se regalaba flores en las calles. Sí, me está viniendo a la memoria y voy a tomar nota para no volver a olvidar.

Bueno, vamos a otro versito así cortitito que también escribí al otro lado de la servilleta, de la misma servilleta. Y es un verso al despertar. Cada mañana es una página en blanco, un regalo envuelto en luz de amanecer.

No importa si el camino es ancho o estrecho, hoy tengo otra oportunidad de ser. Me levanto con la esperanza puesta, con el corazón abierto y la fe intacta. Que esta jornada venga lo que venga.

La alegría ya vive en quien se levanta. Y un tercer versito que no puedo dejar pasar, porque está bien abajo del que acabo de compartir con ustedes. Y con letras grandes escribí.

Evidentemente estaba entusiasmada al escribir este verso. Y dice, No me dijo te quiero porque era el momento. No lo dijo por costumbre ni por deber.

Lo dijo porque sí, sin pensarlo. Porque el corazón no pudo más y tuvo que ceder. Una sonrisa primero, luego un abrazo que lo dijo todo.


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