Con pensamientos compartidos arrancamos nuestro programa de hoy. Y habíamos dicho que el tema que íbamos a analizar hoy con toda la audiencia era la siguiente pregunta.¿Debemos actuar como si nada nos afectara? ¿Cómo reaccionamos ante determinadas situaciones? Es un tema extraordinariamente interesante. Vamos a darle paso a Margarita, que nos escribe desde Colombia y nos dice, hola Francisca, ¿qué tal? Saludo a toda la audiencia.
¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase? No sé.¿Y cuántas veces ya vivimos, hazte el fuerte, no llores, no muestres lo que sientes, actúa como si nada? Yo desde muy pequeña escuchaba las direcciones de mi abuela, que me enseñaba que sentir, que sentir duele menos si uno lo esconde. Que el mundo respeta más al que no se quiebra. Pero hoy quiero preguntarle algo.Hoy quiero preguntarle algo, amiga, que me está escuchando a través de gotitas de amor. ¿Cuánto peso está cargando usted en silencio por miedo a que alguien lo vea vulnerable? ¿Por qué fingir que nada nos afecta? Fingir no nos vuelve más fuertes. A veces es simplemente una soledad disfrazada de valentía.¡Ah, mira qué interesante! Margarita desde Colombia.
La abuelita le decía de que no tenía que mostrar su sentimiento. Le decía que tenía que mostrarse fuerte.Entonces ella pregunta, le pregunta a la audiencia, si cuánto peso siente encima cuando guarda en silencio por miedo a que alguien lo vea vulnerable. ¿Cuánto peso? Muy interesante. Vamos al segundo pensamiento compartido.Esta vez, ¿quién es? Niequita dice. ¿Niequita? ¿De dónde Niequita? Posadas, Argentina. Muy bien, Niequita, qué lindo nombre.Dice, hay diferentes… Francisca, a ver, hay diferentes formas de expresarse en este tema. Y yo opté por la siguiente. Hay una diferencia enorme entre ser fuerte y ser insensible.¡Opa, qué interesante! La persona fuerte siente, y a pesar de sentir, sigue.
La persona que finge que nada le afecta, no ha superado el dolor, sólo lo ha enterrado vivo. Y lo enterrado vivo, amigos míos, siempre encuentra la manera de salir.A veces sale como enfermedad, a veces como explosión, a veces como un llanto que llega un día sin avisar, y uno no sabe por qué. El cuerpo y el alma siempre cobran lo que les debemos, Francisca. ¡Dios mío, Niequita, qué interesante! ¡Qué interesante! La persona fuerte siente, y a pesar de sentir, sigue.¡Eso me gustó muchísimo! Muchísimas gracias. Un pensamiento perfecto para el tema que estamos tratando. Y ahora vamos a escucharle a un hombre.Daniel, ¿de dónde sos, Daniel? ¡República Dominicana! ¡Mirá qué lindo! Ayer estuve con una amiga dominicana y me estaba diciendo que el verano, pasar verano en República Dominicana, es pasar el verano en un paraíso.
Y que los precios son muy agradables, y que los hoteles no son muy caros, que prepare mis valijas y me vaya por lo menos una semanita. Y la verdad que me entró unas ganas, ¿para qué les voy a mentir? Pero bueno, volviendo a lo nuestro.Estamos en el bloque de pensamientos compartidos, y recuerden hoy el tema, el tema muy pero muy interesante de hoy, que de verdad, cuando elegí este tema, dije, pero qué importante. Y tiene que ver con esta pregunta, ¿debemos actuar como si nada nos afectara ante situaciones fuertes y reales? Muy interesante el tema. Vamos al pensamiento número 3 de la tercer participante, y esta vuelta es Daniel, de República Dominicana.A ver, ¿qué nos dice desde República Dominicana Daniel? Dice, Francisca, actuar como si nada nos afectara puede protegernos en ciertos momentos, pero hay situaciones donde uno necesita sostenerse, terminar lo que empezó, llegar a la meta antes de permitirse derrumbar.
Un padre que pierde su trabajo y tiene que seguir siendo el sostén de su familia, por ejemplo, una madre que está destrozada por dentro pero tiene que levantarse a preparar el desayuno de sus hijos, esa fortaleza circunstancial es admirable y necesaria. Pero una cosa es sostenerse temporalmente y otra muy distinta es vivir toda la vida como si nada importara, como si nada doliera, como si uno fuera de piedra.Eso no es vivir, eso es sobrevivir con el corazón cerrado. ¡Wow! Esto sí que es interesante. República Dominicana Daniel presente.¡Qué interesante! Vamos a otro pensamiento compartido. A ver qué nos dice esta vez Laurita. Y Laurita nos escribe desde Nuevo México.México. ¿Qué nos dice Laurita? Dice,
Francisca, el mundo nos pide que seamos invulnerables. Las redes sociales nos muestran personas perfectas, sonrientes, exitosas, que aparentemente nunca lloran, nunca dudan y nunca se equivocan, nunca estornudan.Y nosotros miramos esa pantalla y pensamos que algo nos falta, que somos los únicos que sentimos, que somos los únicos que fallamos, que somos los únicos que a veces no podemos más y estornudamos y nos resfriamos y tenemos fiebre y tenemos COVID y tenemos todo, mientras los otros en la pantalla y en las revistas inmunes. Pero detrás de cada sonrisa perfecta Francisca, en una foto, hay una historia real que nadie muestra, porque todos los seres humanos sentimos y todos nos afectan y a todos nos afectan las cosas. La diferencia está en que algunos, algunas lo admiten y otros se pasan la vida actuando en su propio teatro.¡Qué maravilla! ¡Qué excelente forma de explicar la situación! ¡Qué extraordinario! Y vamos al último pensamiento compartido, esta vez ¿desde dónde mi corazón hermoso? A ver, Alberto ¿desde dónde nos está escribiendo? Desde Asunción, Paraguay. ¿Qué dice Alberto? Francisca, hay algo profundamente liberador en decir la verdad, en decir esto me duele, esto me afecta, no estoy bien. Eso no es debilidad, eso es valentía de la más auténtica Francisca, porque en un mundo que premia la máscara, quitársela requiere un valor enorme.
La persona que puede decir estoy mal, sin avergonzarse, tiene una fortaleza interior que debemos admirar profundamente. Esa persona está eligiendo la verdad sobre la apariencia y la verdad, aunque a veces duela, siempre libera. ¡Muy bien! ¡Qué belleza! Y ahora déjenme decirle algo.Actuar en la vida como si nada nos afectara tiene un costo enorme en nuestra salud. Los médicos, los psicólogos, los psiquiatras lo dicen con muchísima claridad. Las emociones que son reprimidas, no por reprimirlas desaparecen.No desaparecen, solamente que cambian, se transforman. Y al transformarse se convierten en dolores de cabeza, insomnio, gastritis, angustia, depresión, y ahí están. Se instalaron sin pedir permiso.
Tenemos que entender y saber que nuestro cuerpo es más sabio que nosotros. Y cuando el alma no puede hablar y expresarse, entonces el cuerpo habla por ella, por el alma. Por eso es importante, mi amiga, mi amigo, que usted escuche lo que su cuerpo le está diciendo.Ahora bien, no se trata este tema de que pidamos a las personas que se conviertan en melodramáticas, que todo lo sufre en altavoz, y que convierten cada tropiezo en tragedia. No, no se trata de eso. Siempre tiene que haber un pequeño gran equilibrio, un equilibrio sabio entre lo que se siente y lo que se actúa.Entre reconocer el dolor y no dejar que ese dolor nos gobierne. Entre llorar, por supuesto, lo que hay que llorar, pero luego tenemos que tener la fortaleza de levantarnos y seguir. Ese es el equilibrio importante y ese equilibrio no se aprende de un día para el otro.Se aprende con los años, con las caídas, con los golpes que la vida reparte sin pedir opinión alguna en todo momento y en todo lugar. Y se aprende sobre todo con la fe, esa fe que dice, siento, sufro, pero no estoy solo. Cerramos nuestro bloquecito de pensamientos compartidos en la tarde de hoy.
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