Bueno, señoras y señores, llegamos a nuestro último bloquecito de la jornada y esta vez tenemos un relato de la vida real. Es una historia imposible, imposible de olvidar. Es una historia… ya no sé ni cuántos años tendrá este relato que resumí en una de las páginas de uno de mis tantos escritos que fui rescatando, rememorando y en algunos de ellos ya están las hojas tan amarillas que ya no se pueden ver mis escritos.
Pero en esta oportunidad la tecnología hizo su trabajo y me ayudó a descifrar algunas que otras palabras y partes que ya estaban bastante difíciles de entender. Y se trata esta historia de una vivencia impresionante de dos hermanos. Hay historias que no necesitan adornos, sinceramente.
Hay historias que no necesitan música de fondo ni tampoco palabras así muy grandilocuentes ni nada por el estilo. Solamente ser contadas. Porque la propia historia tiene su fuerza natural y nos trae grandes enseñanzas, sinceramente.
Esta es la historia de dos hermanos. Él ya tenía 13 años y él apenas 9. Dos niños, dos hermanos y tenían un solo sueño los dos. Encontrar a sus padres en los Estados Unidos.
Que habían venido, ni bien habían nacido, el hermano menor de nueve años, habían quedado con los abuelos. Ellos habían venido a trabajar pero algo pasó porque nunca más se volvieron a contactar. La hermana había quedado con apenas cuatro añitos y el varoncito acababa de nacer.
Y fue así como decidieron los dos hermanos encontrar a sus padres. La abuela había fallecido y el abuelo estaba muy enfermo a punto de fallecer y lo había rescatado un amigo de la familia al abuelo y le había dicho a ellos que vivieran con ellos también pero ellos se escaparon. Y se escaparon con la poquita plata que la niña de 13 años había juntado trabajando como niñera, lavando ropas y le había dicho un día a su hermano vamos a encontrar a nuestros padres.
Ellos no tenían mapa, ellos no tenían teléfono, no tenían adulto que los guiara, sólo se tenían el uno al otro. Y si nosotros nos ponemos a pensar en aquella época en que ellos se lanzaron a ese abismo terrible del desierto, de los coyotes, de la peligrosidad de ese lugar con serpientes y todo lo que uno pueda imaginarse es muy distinto a nuestra época actual en que, es cierto, desafían muchos peligros pero vienen con un celular bajo el brazo, tienen mapas, tienen forma de comunicarse y en la época en que estos dos hermanitos se lanzaron al desierto nada de eso había. Abelaida pensó muy bien y con mucha sabiduría para una niña de escaso 13 añitos dijo yo me voy a vestir de hombre, voy a ser un nene para evitar cualquier situación y se cortó el pelo cortito y se puso unos pantalones bien flojos como varoncito y con su hermanito de la mano comenzó el desafío.
Juntos antes de partir practicaron cómo iban a defenderse. Inventaron ellos mismos un idioma de señas que nadie podía interpretar solamente ellos para comunicarse cuando estaban en peligro. Muecas, señas y algo muy importante inventaron una forma de aullar sí, como escuchan, aullar de manera tal a que cada aullido cada aullido de acuerdo a la intensidad comunicara algo y si se perdían en el desierto el uno del otro tenía que quedarse en el lugar donde se había perdido y comenzar a aullar hasta que la otra persona en este caso uno de los hermanos se escucharan el uno al otro la verdad que todo esto pinta a dos niños que estaban jugando sinceramente a sobrevivir lo único preocupante es que no era un juego y una madrugada decidieron lanzarse y se unieron a un grupo de gente en ese pueblo que se estaban preparando para salir y se unieron a ellos sin que sean notados en la oscuridad, en la distancia de manera tal a que se unieran al grupo y no fueran vistos como extraños muy sigilosamente se ingeniaron como subir al camión sin ser vistos sin que nadie los invitara por supuesto y sin que nadie los protegiera, imagínense iban de polizones en ese camión en aquella época no había nada como para comunicarse con el abuelo y decirle ya nos vamos abuelo o abuelo estamos en esta parte nada, nada, silencio total tampoco había forma de pedir ayuda con solo tocar una pantalla como ahora hay tanta gente que cruza el desierto pero cruzan con aparatos super sofisticados en donde tienen mapas, en donde tienen alertas cuando se acerca la gente de inmigración les alerta antes de tiempo y ya se esconden en aquella época era todo a la suerte y por supuesto a la desgracia del momento para colmo de males llegó una tormenta cuando estaban adentrándose en el desierto y en medio de ese caos, de la tormenta del viento, de la arena de la corrida para protegerse detrás de lo que se podía porque en el desierto es muy difícil encontrar donde protegerse en medio de la oscuridad y se tuvieron que separar iban caminando uno al lado del otro y de repente la estampida y de repente todo lo que ocurrió y uno corrió para un lado el otro para el otro y se separaron Aidelaida gritó el nombre de su hermano hasta quedarse casi sin voz y Juan Marcel buscó a su hermana hasta que sus piernecitas ya no respondían y cayó cansado y tendido en el lugar con piedras y espinas lleno de cactus y ahí sencillamente el grupo siguió caminando y los abandonó a su suerte porque les pidieron auxilio y se quedaron dos niños solos en una zona desértica iba amaneciendo Aidelaida lloraba gritando el nombre de su hermano y de repente Aidelaida dijo voy a caminar en dirección a la brújula lo que la brújula me indica porque ella le había dicho que cuando salga el sol camine en dirección al sol a su hermano y siguió caminando en dirección al sol y gritando el nombre de su hermano y de repente escuchó en la distancia un aullido otro aullido corto otro más largo y supo que no era un animal supo que era su hermano y comenzó a caminar en dirección a los aullidos y allí debajo de un cactus con las piernas todas peladas de haberse caído en la oscuridad y con la deshidratación que ya tenía estaba su hermanito Juan Marcel deshidratado la alegría más grande que tuvieron al verse el uno al otro y ella lo cargó por horas sobre los hombros para que seguir caminando ya no tenían agua en la estampida habían perdido una bolsita que tenía comida que en realidad era pan y era era masa un pedazo de queso una botella de agua y nada más entonces ella recordó lo que su abuelito le había dicho y le dijo corta un cactus corta el cactus y saca el centro de ese cactus y chúpalo porque tiene mucha agua eso les va a hidratar en caso de necesidad y el abuelito le había dicho eso sin saber que ellos pensaban escaparse pero seguramente un instinto en el fondo o habrá escuchado alguna conversación que tuvieron por eso que le había dado ese consejo mastica el corazón del cactus para engañar al estómago también le había dicho el abuelo y fue ahí cuando esta niña vestida de varoncito dijo vamos a seguir la brújula que abuelo nos regaló y vamos a llegar y vamos a encontrar a nuestros padres y vamos a llegar con vida y así fueron caminando y descansando y caminando y llegaba la noche y volvían a quedarse abrazaditos del uno al otro tratando de cubrirse mientras uno dormía el otro estaba despierto de manera tal a cuidarse mutuamente al tercer día al tercer día cuando despertaron escucharon las voces de personas y comenzaron a gritar por auxilio a la gente de inmigración que habían estado buscando a personas que habían estado escondiéndose por ese lugar y ellos se presentaron y se entregaron y le contaron su historia y la gente de inmigración los llevó a un hospital allí los curaron les dieron de comer y luego lo llevaron a un hogar a donde recibían a niños y adolescentes y le habían dado un tiempo determinado para que familiares o amigos fueran a reclamarlos para poder ser entregados pero como nadie se presentó al lugar luego de seis meses lo dieron en adopción y lo único que ellos pedían era no ser separados y así fue fueron juntos a vivir a una misma familia que fue una hermosa familia que tenía un solo hijo y ese hijo tenía problemas pero ellos se convirtieron en verdaderos hermanos de ese niño que finalmente falleció y ellos quedaron como hijos de esa familia que los trataron y los cuidaron como si fueran propios le hicieron estudiar los formaron y un día ambos le pidieron a sus padres adoptivos que los ayudaran a encontrar a sus padres porque ellos estaban convencidos de que estaban con vida y estaban en algún lugar y que posiblemente algo les había pasado y los padres adoptivos no dejaron piedra sobre piedra comenzaron a buscar a los padres de sus hijos adoptivos por ayudarlos emocionalmente a terminar con esa etapa que permanentemente les estaba causando un mal emocional luego luego de nueve largos años de buscarlos finalmente dieron con una vecina del lugar que les dijo que posiblemente estarían en un pueblito en algún hogar de ancianos y así buscando y buscando y buscando finalmente llegaron hasta el hogar de ancianos donde habían mencionado a esta vecina pero ya la madre no estaba solamente el abuelo, el papá cuando se identificaron el papá no podía creerlo muy enfermo y con profundos problemas de memoria y les contó la historia de que la mamá había enfermado gravemente y al poco tiempo había fallecido y que él había perdido el sentido del día que no sabía si era de día si era de noche y que emocionalmente había quedado muy mal y no sabía ni dónde estaba y que ese había sido el motivo por el cual él nunca más contactó con nadie y aquella vecina que les pasó el dato fue una de las vecinas que estuvo en el grupo cuando los padres habían venido años anteriores a Estados Unidos y ella había recordado que en un encuentro les había dicho que estaban en ese pueblo y gracias a eso ellos pudieron ubicar a su padre los padres adoptivos le permitieron llevar a su papá a vivir a la casa y le dieron lo mejor que pudieron hasta los últimos momentos de su vida que no pasó mucho tiempo para unirse a la mamá de ellos desde ese entonces los hermanos al igual que sus padres adoptivos permanentemente donan y ayudan a ese hogar de ancianos en ese pueblito donde su padre estuvo por varios años y uno de ellos el hermanito menor se recibió de abogado y la mayor la mayor de enfermera de adultos mayores y asistían a ese lugar para ayudar a la gente de ese nosocomio vivieron muchos años en Nueva York con sus padres adoptivos y luego ya de adultos decidieron comprarse una casita en ese pueblo y seguir trabajando por la gente que como sus padres hasta hoy siguen cruzando el desierto cerramos nuestro bloquecito de relatos de la vida real y por supuesto este relato nos deja un pensamiento profundo muy profundo y muy doloroso para mucha gente que los hijos por ese amor que tienen a sus padres son capaces de arriesgarlo todo como en el caso de estos dos hermanos y luchar por encontrarlos hasta el final este es un relato que mueve el corazón y que moja los ojos y que con certeza mucha gente que lo esté escuchando alguna vez habrá escuchado algún relato parecido porque este tipo de relatos de la vida real hasta hoy se repiten con algunos detalles más otros detalles menos pero hasta hoy en día siguen cruzando el desierto niños y niñas solos sin adultos sin seguridad y sin saber que va a ser de sus vidas cuando estén ya aquí en los Estados Unidos cerramos señoras y señores este bloquecito hasta la próxima


