El uso compulsivo del celular puede revelar una mente sobrecargada

Revisar publicaciones de manera automática y perder la noción del tiempo puede estar relacionado con ansiedad, sobrecarga emocional y búsqueda constante de distracción. El celular funciona, en esos casos, como una vía temporal de escape.

Tomar el celular automáticamente y comenzar a deslizar publicaciones es una conducta cada vez más frecuente. Puede ocurrir durante una conversación, una reunión de trabajo o incluso en medio de un encuentro familiar.

Aunque suele interpretarse como aburrimiento o falta de interés, este comportamiento también puede estar vinculado con ansiedad y sobrecarga emocional.

Una distracción para evitar lo que sentimos

La psicología explica que algunas personas no hacen scroll porque disfrutan del contenido o buscan aprender algo nuevo.

En ciertos casos, el cerebro recurre a una sucesión constante de publicaciones para desconectarse temporalmente de emociones difíciles, preocupaciones o cansancio acumulado.

La psicóloga española Ana Galán señala que las tareas más sencillas pueden parecer enormes cuando una persona lleva demasiado tiempo soportando más de lo que su cuerpo puede gestionar.

El efecto de una máquina tragamonedas

Uno de los mecanismos que impulsa esta conducta es el refuerzo intermitente. Su funcionamiento puede compararse con el de una máquina tragamonedas.

La persona no sabe si el siguiente video será aburrido, divertido, alarmante o interesante. Esa incertidumbre estimula el circuito de recompensa y alimenta el impulso de continuar deslizando.

Cada nueva publicación ofrece la posibilidad de encontrar algo atractivo, lo que dificulta abandonar la pantalla.

El celular como anestesia mental

Cuando el sistema nervioso está saturado, el teléfono puede convertirse en una actividad de baja exigencia que brinda alivio inmediato.

El contenido desvía la atención de los problemas y adormece temporalmente la ansiedad. Sin embargo, esa sensación no necesariamente resuelve el malestar que originó la conducta.

De esta manera, revisar las redes puede transformarse en una forma de escapismo emocional que se repite automáticamente.

Los algoritmos atrapan la atención

Las plataformas ajustan sus recomendaciones según los intereses y las reacciones de cada usuario.

Esta personalización crea un flujo constante de contenido atractivo y puede provocar que la persona pierda la noción del tiempo mientras permanece dentro de un ciclo digital.

El resultado es una experiencia en la que pasan minutos u horas sin que el usuario sea plenamente consciente de cuánto tiempo lleva frente a la pantalla.

El cerebro busca información constantemente

Otro factor es la tendencia natural del cerebro humano a buscar información que pueda resultar relevante para la supervivencia.

Este mecanismo puede activarse sin distinguir claramente si el contenido es útil, negativo, alarmante o simplemente entretenido.

La abundancia de estímulos disponibles en las redes mantiene esa búsqueda en funcionamiento y favorece la revisión continua.

Cómo recuperar la calma

Ana Galán sostiene que vivir en un estado permanente de alerta no tiene por qué convertirse en algo normal.

El sistema nervioso puede recuperar una sensación de seguridad y dejar de anticipar amenazas constantemente. Reconocer el uso automático del teléfono constituye un primer paso para comprender qué emoción se intenta evitar.

Cuando la conducta afecta la vida cotidiana o resulta difícil de controlar, buscar ayuda profesional puede facilitar la recuperación del bienestar y permitir que la persona vuelva a disfrutar de sus actividades diarias.

Fuente: El Comercio

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