Reino Unido prueba carreteras que almacenan calor para evitar los baches
Investigadores de la Universidad de Surrey prueban una tecnología que extrae calor del asfalto durante el verano y lo almacena bajo tierra para reutilizarlo en invierno. El objetivo es reducir el hielo, prevenir los baches y prolongar la vida útil de las carreteras.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Surrey desarrolla una tecnología geotérmica que podría reducir la formación de baches y mejorar la resistencia de las carreteras ante condiciones climáticas extremas.
El sistema busca controlar la temperatura del asfalto durante todo el año. En verano retira el exceso de calor y, durante el invierno, utiliza esa energía para mantener el pavimento más templado.
El calor viaja por tuberías subterráneas
La tecnología funciona mediante una red de tuberías instalada debajo de la superficie y conectada con las distintas capas de la carretera.
Por su interior circula agua que permite intercambiar calor con el asfalto. Cuando aumentan las temperaturas, el sistema extrae parte de la energía acumulada en el pavimento.
El calor es enviado hasta un pozo situado a unos 100 metros de profundidad, donde permanece almacenado hasta que sea necesario recuperarlo.
La energía vuelve a la superficie en invierno
Cuando llega el frío, el funcionamiento se invierte. El calor guardado bajo tierra regresa a través de las tuberías y eleva la temperatura de la superficie.
El objetivo es disminuir la formación de hielo y limitar los ciclos de congelación y descongelación, uno de los principales factores que deterioran el asfalto.
Este proceso podría evitar daños antes de que aparezcan, en lugar de esperar a que los baches se formen para iniciar costosas reparaciones.
Por qué el hielo rompe las carreteras
El agua penetra en las pequeñas grietas del pavimento y se congela cuando bajan las temperaturas.
Al convertirse en hielo, aumenta de volumen y ejerce presión sobre el material. La repetición de este ciclo agranda las grietas hasta terminar rompiendo el firme.
Los investigadores esperan que mantener el asfalto a una temperatura más estable reduzca este desgaste progresivo.
Las primeras pruebas ya comenzaron
El proyecto, denominado Thermo-active Roads for Heat Harvesting and Pavement Temperature Regulation, se prueba en el estacionamiento de Senate House, dentro del campus Stag Hill de la Universidad de Surrey.
La segunda fase de instalación comenzó este mes. Cuando el sistema esté completamente operativo, sensores ubicados bajo tierra recogerán información durante varios años.
Los datos permitirán conocer si la tecnología estabiliza realmente la temperatura y aumenta la duración de las carreteras.
Una alternativa con materiales disponibles
Uno de los puntos favorables es que el sistema no necesita componentes especialmente complejos o difíciles de conseguir.
La instalación utiliza tuberías plásticas convencionales y bombas encargadas de hacer circular el agua. Esto podría facilitar su aplicación a mayor escala si las pruebas confirman su eficacia y viabilidad económica.
Prevenir en lugar de reparar
Benyi Cao, investigador de la Royal Academy of Engineering y profesor de Ingeniería Geotécnica, explicó que el proyecto propone cambiar el enfoque tradicional del mantenimiento vial.
En lugar de actuar después de la aparición de los baches, los científicos buscan impedir que el daño se produzca. Esto podría reducir riesgos para los conductores, interrupciones en el tránsito y gastos de reparación.
Carreteras más resistentes al clima
El investigador Nikolas Makasis señaló que el ensayo permitirá observar el funcionamiento de las carreteras geotérmicas fuera del laboratorio.
Si los resultados son favorables, las autoridades podrían contar con evidencia suficiente para aplicar la tecnología en otros lugares.
El sistema podría contribuir a construir caminos más duraderos, reducir los costos de mantenimiento y preparar la infraestructura de transporte para afrontar un clima cada vez más cambiante.
Fuente: HE