Trump aumenta la presión sobre Irán y evalúa sus opciones para lograr la reapertura de Ormuz
El presidente estadounidense prepara nuevas sanciones económicas mientras mantiene abierta la posibilidad de negociaciones indirectas con Teherán. Por ahora, prioriza recuperar el tránsito por el estrecho de Ormuz, aunque no descarta una acción militar posterior vinculada al programa nuclear iraní.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza distintas alternativas para conseguir la reapertura total del estrecho de Ormuz frente a las condiciones planteadas por Irán. En el corto plazo, su estrategia apunta principalmente a aumentar la presión económica.
La Casa Blanca evalúa una nueva batería de sanciones comerciales destinadas a profundizar las dificultades de la economía iraní y tratar de llevar nuevamente a Teherán hacia una negociación indirecta.
Trump sostiene que Irán atraviesa problemas de abastecimiento, una fuerte inflación y dificultades para acceder a divisas necesarias para mantener estable su logística militar.
Trump apuesta primero por la presión económica
La intención del mandatario estadounidense es endurecer las sanciones y, al mismo tiempo, impulsar una nueva ronda de conversaciones indirectas.
En esas negociaciones participarían representantes de Pakistán, Egipto y Qatar, junto con enviados de la Guardia Revolucionaria y del líder religioso iraní, Mojtaba Khamenei.
Sin embargo, desde Teherán mantienen una posición firme y condicionan la reapertura del estrecho a una serie de exigencias que Washington rechaza.
El general Mohsen Rezaee, representante de Khamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, afirmó que Ormuz continuará cerrado hasta que Estados Unidos termine la guerra y el bloqueo, libere los activos iraníes congelados y acepte un alto el fuego regional que incluya al Líbano y Gaza.
Washington rechaza las condiciones iraníes
Las exigencias colocan a Trump frente a una negociación compleja. El presidente estadounidense no tiene previsto levantar el bloqueo desplegado en la entrada de Ormuz y condiciona la liberación de fondos iraníes congelados a la existencia de un acuerdo general.
Tampoco acepta que Hamas en Gaza y Hezbollah en Líbano mantengan sus estructuras militares para avanzar sobre Israel.
Mientras tanto, países de la Liga Árabe, entre ellos Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Bahréin y Arabia Saudita, plantearon a Trump que una nueva ofensiva contra Irán podría agravar la situación regional y ofrecer pocos resultados concretos respecto de Ormuz.
Diferencias dentro del círculo de Trump
Dentro del propio entorno estadounidense existen distintas posiciones sobre cómo avanzar. El vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner coinciden con la postura de los países árabes y mantienen abiertos los canales con Teherán.
En cambio, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth consideran que las nuevas sanciones podrían tener una efectividad limitada frente al fortalecimiento interno de la Guardia Revolucionaria.
Según esta postura, las autoridades iraníes prestarían poca atención a las consecuencias sociales provocadas por el deterioro de la economía.
El petróleo también pesa en la decisión
Trump observa además el impacto que una prolongación de la crisis podría tener sobre el precio internacional del petróleo y, por extensión, sobre la economía estadounidense.
Con las elecciones de medio término previstas para el 3 de noviembre, el mandatario busca evitar que un aumento sostenido del barril termine impulsando la inflación en los meses previos a los comicios.
Por esta razón, en una primera etapa Trump privilegiaría las sanciones económicas y la negociación, evitando una nueva escalada militar relacionada directamente con la reapertura de Ormuz.
El nuevo paquete de sanciones está siendo preparado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aunque todavía no se confirmó cuándo será anunciado oficialmente.
El programa nuclear queda para una segunda etapa
La posición de Trump cambia cuando se trata del programa nuclear iraní. En este punto, el presidente estadounidense no descarta recurrir a una opción militar si las autoridades iraníes se niegan a entregar el uranio enriquecido que, según la información mencionada, estaría almacenado en Isfahan.
Sin embargo, esa posibilidad quedaría para una segunda etapa de la estrategia estadounidense.
La prioridad inmediata de Trump es conseguir la reapertura del estrecho de Ormuz. Una vez resuelta esa crisis, Washington podría concentrar sus esfuerzos en el programa nuclear iraní, una cuestión que también genera preocupación en Europa, Israel y los países de la Liga Árabe.
Fuente: Infobae