Washington y Pekín pactan un “alto al fuego” de minerales críticos: Trump proclama “¡Tenemos el acuerdo!”

Un inesperado deshielo comercial
Estados Unidos y China sellaron el 27 de junio de 2025 un acuerdo para reanudar los envíos de imanes y otros minerales de tierras raras, esenciales para la industria militar y las energías limpias. El pacto llega tras meses de escalada arancelaria iniciada por la Casa Blanca con los polémicos aranceles del “Día de la Liberación” del 2 de abril. El propio presidente Donald Trump adelantó la noticia tres semanas antes, el 5 de junio, con un breve video en X donde celebró: “We have the deal”.

Qué contempla el convenio

  • China acelerará la concesión de licencias de exportación para imanes permanentes de neodimio y otros 16 elementos de tierras raras.
  • Washington suspenderá las restricciones impuestas en mayo sobre la venta a China de software para chips, etano y motores a reacción, y revisará parte de los aranceles “recíprocos” del 55 % aplicados a Pekín.
  • Ambos países crearán un mecanismo de verificación de uso final para impedir que los materiales críticos terminen en aplicaciones militares no autorizadas.

De los aranceles del “Día de la Liberación” a la tregua
El acuerdo es el giro más significativo desde que Trump impuso, el 2 de abril, un arancel base del 10 % a casi todas las importaciones y recargos de hasta 30 % a socios con superávit comercial. China respondió el 9 de abril con un gravamen del 34 % a los bienes estadounidenses y restricciones a la exportación de tierras raras, estrangulando la cadena global de suministros.

Impacto inmediato: los números hablan
Datos de aduanas chinas muestran que los envíos de imanes de tierras raras a EE. UU. se dispararon un 660 % en junio hasta 353 toneladas —siete veces más que en mayo— en cuanto entró en vigor el pacto. Aun así, las exportaciones totales de estos materiales siguen 38 % por debajo del nivel de 2024, reflejo de la fragilidad de la tregua.

Reacciones de la industria y el Pentágono
Empresas de defensa como Lockheed Martin celebran la medida: la producción de F‑35 y misiles Tomahawk depende de samario y neodimio chinos. Analistas del CSIS advierten, no obstante, que Pekín conserva “el interruptor” de las licencias y podría volver a tensar la cuerda si se reavivan los roces geopolíticos.

Próximos pasos y riesgos
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, sostiene que el éxito con China servirá de modelo para la renegociación de aranceles con la Unión Europea antes del “plazo duro” del 1 de agosto. Pero expertos ven tres nubarrones:

  1. Cumplimiento mutuo: la falta de un mecanismo de resolución de disputas jurídicas deja el pacto a merced de la política.
  2. Presión del Congreso: varios senadores republicanos exigen mantener los aranceles hasta que Pekín cese el flujo de precursores de fentanilo.
  3. Mercado volátil: el repunte de las exportaciones podría hundir los precios de imanes y dificultar la viabilidad de nuevas minas en EE. UU. y aliados.
    Si alguna de estas piezas falla, advierten economistas, podría reactivarse la guerra comercial justo cuando ambos países necesitan estabilidad para impulsar el crecimiento.

Fuentes
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