Un estudio identifica un perfil de depresión relacionado con los horarios de sueño
Una investigación con 11.380 australianos diagnosticados con depresión identificó a más de 2.600 con un perfil asociado a alteraciones del ritmo circadiano. Los autores proponen estudiarlo como un subtipo, pero advierten que requiere confirmación independiente y que sus criterios no constituyen una herramienta de autodiagnóstico.

Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry propone un subtipo de depresión relacionado con alteraciones del ritmo circadiano, el sistema interno de aproximadamente 24 horas que organiza funciones como el sueño y la vigilia. Los investigadores lo denominan depresión circadiana.
El trabajo evaluó a 11.380 australianos que habían sido diagnosticados con depresión y encontró que más de 2.600 cumplían los criterios establecidos para ese perfil. Aunque representa cerca de una cuarta parte de la muestra, los resultados no permiten trasladar automáticamente esa proporción a todas las personas con depresión.
Un perfil de investigación que todavía no es un diagnóstico formal
Ian Hickie, profesor de psiquiatría del Centro de Cerebro y Mente de la Universidad de Sídney y coautor del estudio, aclaró que la depresión circadiana es un subtipo sugerido. No se presenta como una categoría diagnóstica formal ya incorporada a la práctica clínica.
Su posible utilidad estaría en reconocer a pacientes cuyas dificultades de sueño y horarios biológicos merecen una atención específica. Sin embargo, los autores señalan que necesitan confirmar los hallazgos y estudiar si ese perfil permite orientar mejor los tratamientos.
Qué señales utilizaron para identificar a los participantes
Los investigadores clasificaron dentro del perfil circadiano a quienes presentaban tres o más de seis características. Esos criterios se aplicaron a personas con diagnóstico previo de depresión y no permiten identificar el trastorno únicamente a partir de hábitos de sueño.
Las características consideradas fueron:
- Despertarse muy cansado.
- Despertarse tarde.
- Identificarse como una persona nocturna.
- Dormir hasta mucho más tarde en días libres que en días laborales.
- Experimentar cambios estacionales en el sueño, la actividad social, el ánimo, el peso, el apetito o la energía.
- Dormir más cuando los síntomas depresivos están en su peor momento.
Se diferencia de la depresión estacional
Los autores plantean que este perfil no depende exclusivamente de los cambios de estación. Por eso lo distinguen de la depresión estacional, aunque las variaciones a lo largo del año formen parte de las características contempladas.
El eje de la propuesta es la relación entre el cuadro depresivo y la organización del sueño y la vigilia. Tener horarios nocturnos, dormir más los fines de semana o despertar cansado no demuestra por sí solo la presencia de depresión.
El grupo describió un inicio más temprano de los síntomas
Los participantes que cumplían los criterios informaron que su depresión había comenzado a una edad más temprana que la de quienes no presentaban ese perfil. También reportaron mayor probabilidad de aumentar de peso durante los episodios depresivos.
Además, en ese grupo se registró una mayor presencia de síntomas graves, entre ellos alucinaciones breves y pensamientos suicidas. Son asociaciones observadas entre los participantes: no implican que todas las personas con alteraciones circadianas desarrollen esas manifestaciones.
Los participantes reportaron una respuesta diferente a los antidepresivos
Las personas clasificadas dentro del perfil circadiano describieron una peor respuesta a los ISRS y los IRSN, dos clases de antidepresivos de uso frecuente. También informaron más efectos secundarios relacionados con esos medicamentos.
El resultado corresponde a lo reportado por los participantes y no establece que esos fármacos sean inadecuados para todos los pacientes con estas características. Tampoco permite decidir cambios de medicación sin una evaluación clínica individual.
El análisis encontró asociaciones genéticas que requieren más estudio
La investigación identificó indicios genéticos relacionados con mayor riesgo de TDAH, depresión mayor, ansiedad y trastorno bipolar, además de inflamación y resistencia a la insulina. Los autores consideran que estos resultados justifican profundizar en la biología del perfil propuesto.
Esas asociaciones no equivalen a diagnósticos adicionales ni permiten anticipar el futuro clínico de una persona. Su interpretación forma parte del trabajo pendiente para determinar qué distingue a este grupo y qué relevancia tiene para la atención.
La terapia de luz y la melatonina son posibilidades por investigar
Hickie planteó que algunos pacientes podrían beneficiarse de intervenciones dirigidas a ajustar el reloj biológico, como la terapia de luz o la melatonina. Esta última es una hormona que participa en la regulación del ritmo circadiano.
Sin embargo, aclaró que hacen falta investigaciones específicas para comprobar esos posibles beneficios en el subtipo propuesto. El estudio no demuestra que estas intervenciones sean superiores a los tratamientos convencionales para ese grupo ni establece una pauta de uso.
La muestra y los datos declarados limitan las conclusiones
Los investigadores reconocen que la mayoría de los participantes era de ascendencia europea, lo que limita la generalización de los resultados. También señalan que los ciclos de sueño y vigilia fueron informados por las propias personas.
Los autores consideran que los hallazgos respaldan la posible utilidad clínica del perfil, pero reclaman una replicación independiente. Ese paso será importante para comprobar si los mismos patrones aparecen en otras poblaciones.
El sueño aporta información, pero necesita una evaluación completa
La propuesta destaca el valor de prestar atención al descanso y a los horarios dentro de la evaluación de la depresión. Esa información puede ayudar a describir mejor lo que atraviesa una persona, sin sustituir el análisis de su salud mental en conjunto.
Ante dudas o cambios que afecten la vida cotidiana, la recomendación recogida en el material es consultar con especialistas. Por ahora, la depresión circadiana permanece como un perfil de investigación prometedor, pendiente de validación, y no como una etiqueta para aplicarse por cuenta propia.
Fuente: LA TERCERA