Un cemento con bacterias abre una posibilidad inesperada para los edificios del futuro
Un equipo de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, desarrolló un material que incorpora bacterias para almacenar y liberar energía. Seis bloques conectados permitieron encender una lámpara LED. El avance todavía requiere desarrollo antes de trasladarse a edificios y otras estructuras.

Investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, desarrollaron un material de construcción que combina hormigón y bacterias para almacenar y liberar energía. La propuesta, presentada como un “cemento vivo”, busca incorporar una función energética a elementos que habitualmente solo cumplen una tarea estructural.
En una demostración, seis bloques conectados proporcionaron suficiente electricidad para encender una lámpara LED. El resultado muestra el potencial del desarrollo, aunque todavía queda camino por recorrer antes de que pueda utilizarse en edificios, muros o puentes.
Una bacteria es la pieza central del material
El equipo incorporó al hormigón la bacteria Shewanella oneidensis, conocida por su capacidad de transferir electrones fuera de sus células. Esa característica permite participar en procesos eléctricos dentro del material.
Según la descripción del desarrollo, los investigadores aprovecharon esa actividad para formar una red capaz de almacenar y liberar carga. Así, el hormigón adquiere una función adicional que podría resultar útil para el almacenamiento energético.
La propuesta explora una combinación de construcción y actividad biológica. Su funcionamiento depende tanto de las propiedades del material como de las condiciones que permiten mantener a las bacterias activas.
Mantener la actividad biológica plantea un desafío
Las bacterias necesitan nutrientes para sostener su actividad. Cuando esos recursos se agotan, el funcionamiento del sistema disminuye, lo que limita su capacidad energética.
Ese problema representa un desafío para un material pensado para integrarse en estructuras. Para conservar su utilidad, el equipo debía encontrar una forma de suministrar nutrientes dentro del propio hormigón.
Los investigadores incorporaron por eso un sistema microfluídico, destinado a transportar sustancias que ayudan a mantener la actividad bacteriana.
Un sistema interno permite recuperar capacidad
El mecanismo suministra proteínas, vitaminas, sales y otros nutrientes. De acuerdo con los resultados descritos, esa alimentación permite reactivar el funcionamiento del material y recuperar hasta el 80% de su capacidad original.
La recuperación es uno de los aspectos centrales de la propuesta. El objetivo es que la pérdida de actividad no implique necesariamente el final de la función energética de los bloques.
Ese porcentaje corresponde a las pruebas informadas por el equipo. Todavía será necesario desarrollar la tecnología para conocer cómo podría funcionar a mayor escala y durante períodos prolongados.
Seis bloques lograron encender una lámpara
La demostración más concreta consistió en conectar seis bloques del material y encender una lámpara LED. La prueba permitió mostrar que el sistema podía entregar electricidad a un dispositivo externo.
El resultado es un punto de partida para explorar aplicaciones más amplias. Encender una lámpara no demuestra todavía que el material pueda abastecer un edificio, pero sí ofrece una muestra de su funcionamiento.
La posibilidad que plantean los investigadores es integrar almacenamiento de energía en componentes de construcción, aprovechando superficies y estructuras que ya forman parte de las edificaciones.
El objetivo es llevar la tecnología a muros y cimientos
El investigador principal, Qi Luo, destacó las posibles aplicaciones del desarrollo en muros, cimientos y puentes. Su visión apunta a estructuras que, además de sostener cargas, puedan funcionar como reservas de energía.
Para llegar a ese escenario, el material deberá avanzar más allá de la demostración realizada. La alimentación de las bacterias y la recuperación de la capacidad serán aspectos centrales de ese proceso.
El avance abre una línea de investigación que une materiales de construcción y almacenamiento energético. Por ahora, la prueba con bloques muestra una posibilidad que el equipo busca desarrollar para futuras aplicaciones.
Fuente: elEconomista.es