Japón se enfrenta a una severa escasez de mano de obra debido al rápido envejecimiento de su población y las estrictas políticas migratorias. Esta crisis se siente con particular fuerza en el sector servicios, especialmente en las tiendas de conveniencia (conbini) como FamilyMart y Lawson, que operan 24 horas y luchan por cubrir los turnos, sobre todo los nocturnos, dada la baja disposición de los japoneses a aceptar salarios altos para tareas repetitivas. La automatización se ha convertido en una necesidad operativa para mantener la infraestructura minorista del país.