Qué dice la psicología sobre las personas que acarician perros en la calle, según especialistas

Especialistas en psicología y antrozoología sostienen que el impulso de acariciar perros durante un paseo puede estar relacionado con la empatía, la necesidad de conexión emocional y la reducción del estrés. Sin embargo, recuerdan que siempre debe respetarse el bienestar del animal y solicitar permiso a su responsable antes de acercarse.

Para muchas personas, cruzarse con un perro durante un paseo es motivo suficiente para detenerse unos segundos y acariciarlo. Aunque parezca un gesto cotidiano, investigadores sostienen que este comportamiento puede reflejar distintos aspectos de la personalidad y del estado emocional.

Diversos estudios en psicología y antrozoología indican que este tipo de interacción favorece el bienestar emocional y fortalece la sensación de conexión social.

Un contacto que activa respuestas positivas en el cerebro

Los especialistas explican que interactuar con un perro puede estimular la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del vínculo, relacionada con la confianza, el afecto y la empatía.

Además, investigaciones señalan que el contacto físico con los animales activa el sistema de recompensa del cerebro y genera una sensación de bienestar que muchas personas experimentan de forma casi inmediata.

Un efecto comprobado sobre el estrés

Estudios realizados por investigadores de la Washington State University concluyeron que apenas unos minutos de interacción directa con un perro pueden contribuir a disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.

Los científicos destacan que este beneficio se obtiene principalmente mediante el contacto real con el animal y no únicamente observando fotografías o videos.

Qué revela sobre la personalidad

Según los especialistas, quienes suelen mostrar interés por interactuar con perros desconocidos tienden a presentar mayores niveles de empatía, amabilidad y facilidad para interpretar señales no verbales.

Para muchas personas, estos encuentros representan una forma de desconectarse por unos instantes del ritmo cotidiano y encontrar un momento de calma en medio de jornadas exigentes.

El respeto por el animal es fundamental

Los expertos recuerdan que cualquier interacción debe realizarse pensando primero en el bienestar del perro. Antes de acercarse, es recomendable pedir autorización a su dueño y observar el comportamiento del animal.

Si el perro muestra señales de incomodidad, evita el contacto o manifiesta nerviosismo, lo más adecuado es mantener la distancia. En caso de recibir permiso, aconsejan acariciarlo suavemente en el pecho o los costados y evitar movimientos bruscos sobre la cabeza para no generar una reacción defensiva.

Fuente: LA NACION

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