Meta avanza con un centro de datos de 1.000 millones de euros en Talavera

El proyecto recibió la autorización definitiva de reparcelación y podrá avanzar hacia la solicitud de las licencias de construcción. La compañía prevé invertir al menos 1.000 millones de euros, generar 250 empleos directos y consumir unos 200 millones de litros de agua al año.

Meta dio un paso decisivo para construir su gran centro de datos en Talavera de la Reina, después de recibir la autorización definitiva para la reparcelación urbanística por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Con este trámite concluido, la compañía podrá presentar los proyectos constructivos y solicitar las licencias de obra correspondientes ante el Ayuntamiento.

Una inversión histórica para la región

El complejo ocupará aproximadamente 191 hectáreas en el polígono industrial de Torrehierro y requerirá una inversión privada de al menos 1.000 millones de euros.

El proyecto prevé generar 250 puestos de trabajo directos y estables. Si se incluye la actividad vinculada a proveedores y servicios, la cifra podría alcanzar hasta 780 empleos indirectos anuales.

Las autoridades regionales consideran que la iniciativa puede convertir a Talavera en un punto estratégico de la economía digital del sur de Europa.

Meta deberá presentar una garantía

La compañía tendrá que depositar una fianza de 1.089.554 euros para acreditar el aprovechamiento del suelo y continuar con la tramitación.

El proyecto acumula varios años de gestiones administrativas. Fue propuesto en 2019 y recibió en 2020 la categoría de Proyecto de Singular Interés.

El consumo de agua genera preocupación

Meta estima que el centro utilizará directamente 0,2 hectómetros cúbicos de agua al año, equivalentes a unos 200 millones de litros.

Los primeros documentos técnicos de 2023 contemplaban un consumo potencial de hasta 4.800 millones de litros anuales. La previsión fue reducida varias veces hasta llegar a la cifra actual.

En términos matemáticos, los 200 millones representan aproximadamente una vigésima cuarta parte de la estimación inicial, es decir, una reducción cercana al 96%.

Refrigeración mediante aire seco

La disminución será posible mediante un sistema basado principalmente en refrigeración por aire seco, que limita el uso del agua como mecanismo central.

Sin embargo, el complejo todavía necesitará un componente evaporativo durante los periodos de temperaturas elevadas. Por esa razón, organizaciones ambientales advierten que el impacto no desaparecerá por completo.

La preocupación se concentra en la situación del río Alberche, afluente del Tajo, considerado un cauce sometido a una fuerte presión hídrica y con escasez durante parte del año.

Beneficios ambientales incluidos en el plan

El proyecto contempla la recuperación ecológica de los arroyos Zarzueleja y Cervines, además de la creación de un parque fluvial de hasta 60 hectáreas cerca de Gamonal.

Meta asegura que las instalaciones no generarán niveles perceptibles de ruido ni contaminación lumínica a una distancia de 400 metros.

Construcción dividida en cuatro etapas

La iniciativa, denominada “Operación Zarza”, llegó a España en 2022 después de que un proyecto anterior planteado en Países Bajos enfrentara oposición por su consumo energético y de agua.

En 2023, la entidad estatal SEPES vendió a Meta unas 190 hectáreas en Torrehierro por 20,6 millones de euros. Las obras están previstas en cuatro fases y podrían extenderse hasta 2036.

Nuevas exigencias para los centros de datos

El avance del complejo coincide con la preparación de regulaciones más estrictas para los centros de datos en España.

Entre las medidas analizadas figura la obligación de cubrir al menos el 80% del consumo eléctrico con energía renovable durante cada hora del día. Los proyectos que todavía no estén conectados a la red podrían disponer de seis meses para adaptarse.

Empleo y tecnología frente a la presión hídrica

El centro de datos despierta expectativas por su inversión, la creación de empleos y las oportunidades profesionales que podría ofrecer a los estudiantes de la región.

Al mismo tiempo, su ubicación en una cuenca sometida a sequías y trasvases mantiene abierto el debate sobre el uso del agua.

La reducción del consumo previsto atenúa el impacto inicial, pero no elimina la discusión sobre cuánta agua estará disponible para la población, la agricultura y los ecosistemas de Talavera.

Fuente: xataka

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