
La UE adopta el “modelo Meloni” y desata un fuerte debate político en Europa
Bruselas valida la externalización de procesos de asilo y expulsiones, un eje central de la política migratoria italiana
La Unión Europea dio este lunes un paso decisivo al aprobar un nuevo paquete legislativo que permite a los Estados miembros gestionar solicitudes de asilo y expulsiones en centros instalados fuera del territorio comunitario. Esta medida, impulsada originalmente por Italia a través de su acuerdo con Albania, fue recibida en Roma como una “gran victoria política” y una confirmación de la línea defendida por la primera ministra Giorgia Meloni desde su llegada al poder.
La decisión llega tras años de críticas internas y externas hacia el proyecto italiano, considerado por la oposición como demasiado costoso, de dudosa eficacia y jurídicamente frágil. Ahora, con el respaldo de la UE, el Gobierno italiano afirma que su modelo queda legitimado y que Europa se encamina hacia políticas migratorias más estrictas en materia de retornos y control fronterizo.
El origen del modelo: los centros en Albania
En 2023, Italia firmó un acuerdo con Albania para construir dos centros en Shengjin y Gjader destinados a tramitar a inmigrantes rescatados en el Mediterráneo y acelerar su repatriación. El Gobierno invirtió cerca de mil millones de euros en estas instalaciones, defendiendo que permitirían descongestionar el sistema nacional de acogida y reforzar la seguridad.
Durante los primeros años, sin embargo, la oposición —incluyendo al Partido Democrático, el Movimiento 5 Estrellas y sectores del centro— denunció el alto coste y la baja operatividad de los centros, señalando que permanecían casi vacíos pese a la enorme inversión. Algunos dirigentes llegaron a calificarlos como “un monumento al despilfarro”.
Meloni, por su parte, sostuvo públicamente que el plan funcionaría “cueste lo que cueste”, prometiendo impulsar el proyecto incluso ante la resistencia parlamentaria y judicial.
El giro europeo: luz verde a la externalización del asilo
La aprobación del paquete migratorio en Bruselas supone la primera vez que la legislación comunitaria contempla de forma explícita la posibilidad de crear centros de retorno y asilo en terceros países. Según el nuevo marco, los Estados miembros podrán aplicar este modelo siempre que existan acuerdos bilaterales o europeos con dichos países.
El ministro italiano del Interior, Matteo Piantedosi, celebró la decisión como “un paso histórico que confirma la línea italiana”, asegurando que los nuevos mecanismos permitirán “acelerar los retornos y reducir la presión sobre los sistemas de acogida”.
En el entorno de Meloni hablan abiertamente de “triunfo político”, convencidos de que el reglamento permitirá relanzar el acuerdo con Albania con una cobertura jurídica mucho más sólida.
Un debate reabierto: críticas y temores dentro de Italia y Europa
A pesar del aval europeo, la oposición italiana insiste en que el modelo no ha demostrado eficacia y que la nueva legislación no resolverá los problemas judiciales que pueden surgir cuando se ordenen expulsiones a países considerados inseguros.
La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE —que facultó a jueces nacionales a examinar individualmente cada caso de repatriación— había sido interpretada como un revés para el plan albanés. Aunque la normativa europea cambia el escenario, no elimina las dudas sobre futuros bloqueos judiciales.
España fue el único país que expresó abiertamente su desacuerdo con el paquete migratorio, argumentando que podría vulnerar derechos fundamentales y generar zonas grises en materia de garantías procesales.
Nueva lista de “países seguros”
El paquete aprobado por la UE incluye además una actualización de la lista de Estados considerados seguros —entre ellos Marruecos, Egipto, Bangladés, India, Túnez, Kosovo y Colombia— lo que permitirá agilizar el rechazo de solicitudes de asilo provenientes de esas naciones.
Según analistas europeos, esta medida forma parte de un giro general hacia políticas de mayor control migratorio, presionado por el aumento de llegadas irregulares y tensiones políticas entre Estados miembros.
Meloni, reforzada en el tablero europeo
Con esta decisión, la primera ministra italiana puede presentarse ante su electorado como la líder que logró que Europa adoptara su enfoque sobre migración. El tema ha marcado la agenda política italiana durante años, y la adopción del “modelo Meloni” por parte de Bruselas da al Gobierno un argumento central para consolidar su narrativa: Italia influyó directamente en el rumbo de la política migratoria europea.
Mientras la oposición insiste en que el plan fue un fracaso operativo, el Gobierno asegura que ahora podrá implementarlo “de forma funcional y sin los obstáculos jurídicos que complicaron la fase inicial”.
La batalla política, lejos de cerrarse, promete intensificarse.
Fuentes consultadas
(links funcionales)