La rutina antes de dormir que puede evitar las carreras nocturnas de tu gato

Los gatos concentran buena parte de su actividad al amanecer y al atardecer, pero el aburrimiento puede llevarlos a acumular energía durante el día. Una rutina nocturna de juego y alimentación puede ayudarlos a descansar mejor.

Carreras por los pasillos, saltos sobre la cama y maullidos en plena madrugada son situaciones conocidas por muchas personas que conviven con gatos. Aunque suele pensarse que estos animales son nocturnos, su comportamiento responde a un ritmo diferente.

El veterinario Carlos Gutiérrez explica que los gatos son animales crepusculares. Esto significa que sus principales momentos de actividad se producen al amanecer y al atardecer, cuando sus antepasados salían a buscar presas.

El aburrimiento puede alterar su descanso

Los gatos que pasan muchas horas solos y sin estímulos pueden dormir durante gran parte del día. Al llegar la noche, conservan una cantidad considerable de energía y necesitan liberarla mediante carreras repentinas, saltos o juegos.

Esta situación es frecuente en hogares donde el animal permanece solo mientras sus cuidadores trabajan. Cuando la familia regresa, el gato puede interpretar que comienza su periodo de actividad, justo cuando las personas se preparan para descansar.

Una rutina basada en su instinto natural

Para favorecer el sueño nocturno, Gutiérrez recomienda reproducir una secuencia natural compuesta por caza, comida y descanso. El primer paso consiste en realizar una sesión de juego activo antes de la cena.

Entre 15 y 20 minutos con juguetes que simulen una presa pueden ayudar al gato a gastar energía. Es importante permitirle acechar, perseguir y finalmente atrapar el objeto para completar la experiencia de “caza”.

La comida puede favorecer el reposo

Después del juego puede ofrecerse la última comida del día. Esta combinación imita el comportamiento natural del felino, que primero captura su presa, luego se alimenta y finalmente descansa mientras realiza la digestión.

Mantener un horario relativamente estable también ayuda a ordenar su rutina. Los cambios no siempre producen resultados inmediatos, por lo que será necesario repetir el proceso con paciencia y constancia.

Más estímulos durante el día

El enriquecimiento ambiental evita que el gato duerma únicamente por aburrimiento. Los comederos interactivos, juguetes tipo puzle, escondites y rascadores altos pueden mantenerlo ocupado cuando permanece solo.

También puede colocarse un espacio seguro cerca de una ventana para que observe el exterior. El objetivo es distribuir mejor su actividad durante el día y evitar que acumule toda su energía para la madrugada.

El error que refuerza los maullidos nocturnos

Levantarse, hablarle o darle comida cuando despierta a la familia puede convertir el comportamiento nocturno en un hábito. Para el gato, incluso una reprimenda representa una forma de atención y puede funcionar como recompensa.

Si el animal está sano y tiene cubiertas sus necesidades de alimentación, agua y seguridad, conviene evitar premiar sus llamados. Sin embargo, un cambio repentino o persistente en su conducta debe ser evaluado por un veterinario para descartar dolor, estrés o algún problema de salud.

Fuente: EL ESPAÑOL

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