La Luna avanza hacia su fase llena y cambia su aspecto en el cielo de Estados Unidos

La Luna continúa aumentando su porción iluminada después del cuarto creciente señalado para el 18 de octubre de 2026 en el calendario publicado por Infobae. Durante los días posteriores, su apariencia cambia progresivamente hasta alcanzar la fase llena.

El cuarto creciente corresponde al momento en que vemos iluminada aproximadamente la mitad del disco lunar. Después comienza la etapa gibosa creciente, durante la cual la superficie visible iluminada supera la mitad y sigue aumentando.

El nombre indica que la Luna ha completado aproximadamente un cuarto de su ciclo de fases desde la luna nueva. Desde la Tierra observamos entonces la mitad de su cara visible iluminada por el Sol.

En torno a esa fase, la Luna suele salir cerca del mediodía y ponerse alrededor de la medianoche, según la explicación de la NASA recogida en el artículo. Esos horarios cambian conforme avanza el ciclo y dependen también del lugar de observación.

Cómo se produce la luna llena

La fase llena ocurre cuando la Luna se encuentra en una posición aproximadamente opuesta al Sol respecto de la Tierra. Esa disposición permite observar prácticamente todo su disco iluminado.

El texto compartido anuncia esa próxima etapa, pero no incluye una fecha ni una hora exactas para la luna llena. Por ello, no permite establecer un horario concreto de observación para las distintas zonas de Estados Unidos.

La fase es la misma en ambos hemisferios

Las fases lunares son las mismas en todo el planeta en un mismo momento. Lo que cambia entre lugares es la orientación con la que se observa el disco, además de su posición y sus horarios en el cielo.

Por ejemplo, una Luna en cuarto menguante suele mostrar iluminado el lado izquierdo desde el hemisferio norte y el derecho desde el hemisferio sur. Desde Nueva York y Paraguay puede verse la misma fase con una orientación diferente.

Por qué siempre vemos la misma cara

La Luna tarda aproximadamente lo mismo en girar sobre su eje que en completar una órbita alrededor de la Tierra. Esa sincronización explica por qué mantiene hacia nuestro planeta esencialmente el mismo hemisferio.

Las fases no significan que cada semana muestre una cara diferente. Lo que cambia es la parte iluminada de la cara que observamos, a medida que varía su posición respecto de la Tierra y el Sol.

Dos períodos que conviene distinguir

El satélite tarda aproximadamente 27,3 días en completar una órbita terrestre, mientras que el intervalo entre una luna nueva y la siguiente es de unos 29,5 días.

La diferencia se debe a que la Tierra también se desplaza alrededor del Sol. Por eso, completar una vuelta alrededor de nuestro planeta y regresar a la misma fase lunar requieren tiempos distintos.

Fuente: Infobae

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