
Israel aprueba un histórico acuerdo de exportación de gas valorado en 35.000 millones de dólares hacia Egipto
Un pacto energético de largo alcance en medio de tensiones regionales
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció este miércoles la aprobación final de un contrato para enviar gas natural a Egipto por un valor aproximado de 35.000 millones de dólares, el mayor acuerdo de exportación en la historia de Israel. El pacto establece un suministro de gas durante los próximos 15 años y formaliza una relación comercial estratégica con participación de importantes empresas energéticas internacionales, entre ellas la estadounidense Chevron y los socios israelíes NewMed Energy y Ratio Energies.
Detalles del acuerdo
- El contrato fue originalmente firmado en agosto de 2025, pero su aprobación oficial se dilató por disputas internas sobre precios y condiciones para el mercado local israelí.
- El acuerdo contempla la exportación de aproximadamente 130.000 millones de metros cúbicos de gas hasta 2040 o hasta que se cumpla el valor económico del contrato.
- El suministro se realizará desde el campo offshore Leviathan, una de las reservas de gas más grandes del Mediterráneo oriental con cerca de 600.000 millones de m³ estimados.
Netanyahu destacó que la medida no solo fortalecerá la posición de Israel como potencia energética regional, sino que también generará ingresos importantes para las arcas estatales —cerca de 18.000 millones de dólares estimados en impuestos y regalías durante la vigencia del acuerdo— y contribuirá a la estabilidad económica interna.
Importancia económica para Egipto y para Israel
Un salvavidas para la seguridad energética egipcia
Egipto ha pasado de ser exportador de gas a importador neto en los últimos años debido al descenso de su producción doméstica. Analistas señalan que su producción bajó significativamente desde 2022, obligando al país a invertir billones de dólares en importaciones de LNG (gas natural licuado) para cubrir la demanda interna.
Según expertos, el nuevo acuerdo permitirá a El Cairo reducir sus costos de importación, ya que el gas por tubería desde Israel resultará más barato que el gas licuado comprado en buques, ayudando a aliviar presiones sobre reservas internacionales y la economía general.
Además, este suministro podría transformar a Egipto en un hub de energía regional: las plantas de licuefacción egipcias podrían procesar gas israelí para reexportar gas natural licuado a Europa y otros mercados en el futuro.
Implicancias políticas y geopolíticas
Más allá de lo comercial: un paso hacia la cooperación regional
Aunque Egipto declaró que el acuerdo es estrictamente comercial y sin implicaciones políticas, subrayando que fue negociado entre compañías privadas bajo las reglas del mercado, la magnitud del pacto tiene claras implicancias geopolíticas.
El acuerdo se da en un contexto de relaciones bilaterales delicadas: Egipto ha sido crítico de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y ha desempeñado un papel de mediador clave en negociaciones de alto el fuego.
Sin embargo, este vínculo energético puede crear interdependencia económica que potencialmente reduzca tensiones y fomente la cooperación en momentos de incertidumbre regional.
Desde la perspectiva estadounidense, respaldar este tipo de acuerdos forma parte de una estrategia para promover la integración económica regional y estabilidad mediterránea, algo que funcionarios del Departamento de Estado han destacado como positivo para la seguridad energética y política en el Medio Oriente.
Tensiones internas y desafíos
El acuerdo no estuvo exento de controversias dentro de Israel. El entonces ministro de Energía, Eli Cohen, había pospuesto la aprobación porque consideraba que las condiciones no eran lo suficientemente ventajosas para los consumidores y para la economía interna, lo que incluso llevó a la cancelación de una visita oficial del secretario de Energía de Estados Unidos.
También ha habido preocupaciones sobre la seguridad energética doméstica, ya que las exportaciones a gran escala plantean preguntas sobre futuros suministros internos si la demanda crece más rápido de lo previsto.
Un acuerdo con implicaciones globales
Este contrato se suma a una tendencia mayor: países de la región y de Europa buscan diversificar sus fuentes de energía tras la inestabilidad de los mercados globales, especialmente tras la guerra en Ucrania y la dependencia energética de gas ruso que trata de minimizarse en Europa.
Además, el desarrollo de infraestructura como nuevas tuberías y posibles futuros puntos de conexión con mercados europeos podría ampliar la importancia energética del Mediterráneo oriental.