Bueno déjenme decirle que este es un tema muy importante y diría que es un tema invisible. Sí, invisible para muchos en el mundo.
¿Cuál es ese tema invisible? Los trabajos de la casa. Ese es nuestro tema desde mi óptica hoy aquí en gotitas gotitas de amor. ¿Cuántas veces, díganme ustedes, cuántas veces hemos escuchado esa frase que duele en el alma? Mi señora no trabaja, se queda en la casa.
Yo no quiero que mi señora trabaje. Demasiado sacrificio es andar trabajando por afuera de la casa. Cuando yo escucho algo así a veces me cuesta y tengo que morderme para no responder a ese mi señora no trabaja, se queda en la casa.
Déjenme decirles algo con toda claridad. Esa frase no sólo es falsa, es profundamente injusta. El trabajo de la casa señoras y señores es uno de los empleos más demandantes, es uno de los empleos más demandantes, agotadores y complejos que existen.
Y sin embargo es el único que funciona 24 horas al día, 7 días a la semana, sin salario, sin vacaciones, sin días libres y lo peor sin reconocimiento. Hablemos de números para que dimensionemos esta realidad. Según estudios internacionales una madre o un ama de casa trabaja en promedio entre, escuchen bien aquellos que dicen mi señora no trabaja, escuchen bien, una madre o ama de casa trabaja en promedio entre 94 y 98 horas semanales.
Eso es más del doble de una jornada laboral convencional. Y si este trabajo fuera remunerado, equivaldría a tener al menos seis empleos diferentes simultáneamente. Señor que dice mi señora no trabaja, se queda en la casa, escuche esto.
Trabaja de chef, tiene que hacer el desayuno, el almuerzo, la cena y en algunas casas también la merienda porque los niños vienen del colegio y quieren merendar. Es trabajadora de limpieza, es lavandera y planchadora, es chofer porque lleva a los niños a la escuela, a las actividades, al dentista, a todas partes, a los cumpleaños, a las fiestas, a los torneos, es enfermera cuando tiene que curar heridas y tiene que atender enfermedades como varicela, viruela, dolor de diente, dolor de cabeza, diarrea, etcétera. Es maestra porque ayuda con las tareas, es administradora porque paga las cuentas y organiza todo el presupuesto, es psicóloga porque tiene que resolver conflictos, tiene que consolar no sólo a los chicos sino también al marido que llega a veces con los pelos parados nerviosos del trabajo, es jardinera y es compradora personal.
Y la lista mis amigas y mis amigos sigue porque después también tiene sus responsabilidades como esposa que se suman a todo lo demás. Y si valoramos económicamente este trabajo, en Estados Unidos se estima que el salario anual de una ama de casa debería rondar los 178 mil dólares. ¿Escucharon bien? Una ama de casa que hace todos esos trabajos en Estados Unidos debería recibir la remuneración anual de 178 mil dólares.
En otros países representa el 30 y el 40% del PIB nacional, pero permanece invisible en las estadísticas económicas. Ahora hablemos un poquitito, hablemos un poquitito mis amigas y mis amigos y los señores que dicen mi señora no trabaja, se queda en la casa. Vamos a analizar un poquitito la realidad diaria de esa señora que se queda en la casa.
Y el día comienza antes que amanezca y termina cuando todos duermen. No hay pausas ni para el café, ni la hora del almuerzo tranquila. El trabajo de la casa nunca termina porque siempre, siempre hay algo más.
Una mancha que limpiar, una ropa que lavar, una boca que alimentar, un corazón que consolar y muy en especial si se tienen adolescentes y que se enamoraron por primera vez y que se les cae el mundo abajo. Y cuando hay niños pequeños, recién nacidos o adolescentes, la complejidad, por supuesto, imagínense ustedes, se recontra-multiplica.
Las noches sin dormir, con un bebé enfermo, imagínense, las carreras esas matutinas que están preparando la lonchera que hay que poner, hay que ver si el niño ya tiene todos los cuadernos dentro de la mochila, alistar a dos o tres niños para la escuela, las tardes ayudando con matemáticas que ya ni recordamos a veces por las preocupaciones, los adolescentes que te llegan tarde y que tenés que a veces estar mintiéndole al papá para no crear situaciones, pero sin embargo, esas mentiras después tienen sus consecuencias porque las mentiras son mentiras y son malas, aún para salvar a este adolescente irresponsable que viene fuera de hora.
Y nadie, nadie, déjenme decirle, nadie valora el milagro diario de tener ropa limpia en el armario, comida caliente en la mesa, una casa ordenada donde descansar, todo eso sucede como por arte de magia. ¿Verdad, señor, que su señora se queda en casa, ella no trabaja? No, no es que sucede por arte de magia, sucede porque alguien trabajó incansablemente para que así fuera. Y déjenme decirle que lo más doloroso es que este trabajo se hace por amor, no por paga, pero el amor no descalifica que sea trabajo.
Yo pienso que es al contrario, es un trabajo sin esperar nada a cambio y que requiere una fortaleza descomunal. A todos aquellos, me dirijo ahora, que minimizan este trabajo y les pregunto, ¿podrías trabajar sin un, sin un solo día de descanso en todo el año? Otra pregunta que le quiero hacer a ese marido que dice que la esposa no trabaja, se queda en casa, ¿podrías levantarte a la medianoche y seguir trabajando sin quejarte? ¿Podrías hacer todo esto sin recibir un centavo, un centavo, sin un buen trabajo de tu jefe, sin posibilidad de ascenso o aumento? Las amas de casa, mis señoras, mis amigos, son las trabajadoras más explotadas y menos reconocidas del mundo. Y lo peor es que esta explotación viene disfrazada de obligación natural o deber de mujer.
Imagínense ustedes. Desde mi óptica, es hora de cambiar esa narrativa. El trabajo doméstico es un trabajo real y valioso.
Quien lo realiza merece respeto, merece reconocimiento y ayuda. No es ayudar en casa cuando un esposo colabora, es cumplir con su responsabilidad compartida, señor. Los hijos deben aprender que todos en la familia deben contribuir en el hogar.
A todas las madres amas de casa, cuidadoras del hogar que me escuchan. Ustedes son trabajadoras incansables y su labor sostiene familias, forma seres humanos, construye hogares y no permitan que nadie minimice su trabajo. Y a esas personas que comparten la vida con ellas, con esa mamá sendosa y trabajadora, inclusive con la persona que es contratada para trabajar en la casa, que se le paga un sueldito, pero que eso no cubre ni la más mínima parte de todo el esfuerzo que hacen, valoren a esa persona.
Valoren y agradezcan y compartan la carga. Ese no hace nada de esos maridos equivocados de aquí a la luna, quiero decirles que esa persona lo hace todo para que todos en la casa puedan vivir con dignidad y con comodidad. El trabajo de la casa, mi amiga, mi amigo, no es invisible.
Somos nosotros quienes nos hemos negado a verlo. Y muy en especial esos maridotes ciegos cuando dicen, mi señora no trabaja, se queda en casa. Cerramos nuestro bloque pensamientos compartidos aquí desde mi óptica, aquí desde gotitas de amor, en Radio Tribuna, la radio de todos.
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