Estados Unidos prueba inteligencia artificial para anticipar retrasos y ordenar su tráfico aéreo

Después de años intentando modernizar un complejo sistema de control aéreo, Estados Unidos decidió probar una herramienta diferente: utilizar inteligencia artificial para detectar problemas antes de que afecten a miles de vuelos y pasajeros.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, conocida como FAA, puso en funcionamiento el pasado 21 de septiembre un nuevo sistema denominado SMART en los tres aeropuertos de Washington D.C.

Su misión es ambiciosa: analizar enormes cantidades de información para anticipar dónde pueden producirse problemas y ayudar a los responsables del tráfico aéreo a encontrar soluciones antes de que aparezcan los retrasos.

Qué es SMART y para qué sirve

SMART corresponde a las siglas en inglés de Strategic Management of Airspace, Routes and Trajectories, que puede traducirse como Gestión Estratégica del Espacio Aéreo, Rutas y Trayectorias.

El sistema reúne información sobre horarios de las aerolíneas, condiciones meteorológicas, capacidad de los aeropuertos y otros datos operativos.

A partir de ese conjunto de información intenta predecir cómo evolucionará el tráfico y detectar posibles conflictos o situaciones de congestión.

Cuando identifica un problema potencial, puede sugerir alternativas como modificar ligeramente una hora de salida o desviar determinados vuelos hacia otras rutas.

La IA aconseja pero el controlador continúa decidiendo

Uno de los aspectos fundamentales de la prueba es que SMART no controla directamente los aviones ni sustituye las decisiones de los controladores aéreos.

Por ahora, funciona como una herramienta de apoyo.

Sus recomendaciones son enviadas desde el centro de mando de la FAA en Warrenton, Virginia, hacia los controladores de las instalaciones regionales.

Los profesionales pueden entonces aceptar o ignorar las recomendaciones de la inteligencia artificial.

Esta diferencia es importante: en la fase actual, SMART intenta anticiparse a los problemas y ofrecer opciones, pero la última palabra continúa perteneciendo a las personas.

La promesa de anticipar un retraso con semanas de antelación

El proyecto busca ir mucho más allá de reaccionar cuando una tormenta, una congestión o cualquier otro inconveniente ya está afectando a los vuelos.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, planteó que una planificación con una perspectiva de hasta 45 días podría permitir adelantar o retrasar determinados vuelos apenas unos minutos.

La intención sería reorganizar anticipadamente algunos movimientos para evitar que pequeños problemas terminen provocando grandes retrasos para los pasajeros.

Si la tecnología demuestra que funciona, SMART podría convertirse en una importante capa de coordinación del sistema de tráfico aéreo estadounidense.

Un contrato de 875 millones de dólares

El proyecto representa además una inversión considerable.

El contrato fue adjudicado en junio a Air Space Intelligence, una compañía con sede en Boston, por un valor de 875 millones de dólares durante 12 años.

El acuerdo no comprende únicamente SMART. También incluye la sustitución del sistema utilizado para gestionar el flujo del tráfico en el centro de mando de Warrenton.

El consultor de aviación y exfuncionario de la FAA Philip Mann describió esa sustitución como la “columna vertebral” del proyecto, mientras SMART funcionaría como la capa predictiva construida sobre ese nuevo sistema.

Por qué eligieron Washington para comenzar

La elección de Washington para realizar las primeras pruebas no es casual.

El espacio aéreo de la región soporta un elevado nivel de tráfico y permanece marcado por la colisión ocurrida en enero de 2025 entre un avión de American Airlines y un helicóptero del Ejército cerca del Aeropuerto Nacional Reagan.

En aquel accidente murieron 67 personas.

La investigación posterior señaló diferentes fallas y también mencionó problemas relacionados con la disponibilidad de personal en la torre del aeropuerto.

En ese contexto, Washington se convierte en un escenario especialmente sensible para comprobar si una herramienta predictiva puede contribuir a mejorar la gestión del tráfico.

Las aerolíneas inicialmente tenían dudas

La incorporación de inteligencia artificial también generó inquietud dentro de las compañías aéreas.

Durante semanas, algunas aerolíneas no tenían claro hasta dónde pretendía llegar la FAA con la integración de esta tecnología en las operaciones cotidianas.

Una de las preocupaciones era que el sistema pudiera terminar recomendando más cancelaciones o modificaciones de horarios.

La FAA respondió con reuniones y aseguró que SMART no cambiaría los procedimientos utilizados por aerolíneas y controladores, sino que proporcionaría información adicional sobre posibles rutas y alternativas utilizando los sistemas existentes.

Una prueba antes de ampliar sus funciones

La agencia optó desde el comienzo por un lanzamiento limitado.

La intención es validar el funcionamiento del software antes de incorporar capacidades adicionales, entre ellas la planificación anticipada de rutas y una mejor organización del espaciamiento entre las llegadas de aeronaves.

El período inicial de prueba tendrá una duración de 90 días.

Si los resultados son satisfactorios, el proyecto podría extenderse posteriormente hacia otras regiones del país.

La IA tampoco puede eliminar todos los imprevistos

Otro punto planteado por los críticos es que una planificación más eficiente no necesariamente elimina los problemas que aparecen después de que un vuelo ya ha sido programado.

Robert Mann, consultor de aviación y antiguo ejecutivo de aerolíneas, advirtió que los aviones continuarán enfrentándose a situaciones inesperadas capaces de alterar incluso el mejor plan de vuelo.

También existe una cuestión económica: cambiar horarios tiene costos para las compañías y algunas podrían interpretar determinadas recomendaciones como una interferencia en sus operaciones.

La escasez de controladores aparece detrás del debate

Hay otro elemento importante en la discusión: Estados Unidos enfrenta una escasez de controladores aéreos.

Hace aproximadamente un año, la FAA calculaba que necesitaba 14.633 controladores. Posteriormente redujo esa estimación en más de 2.000 puestos, argumentando que una planificación más eficiente podría compensar parte de las necesidades de contratación.

En abril, la agencia estimaba que había aproximadamente 11.000 controladores certificados.

La Administración y el sindicato que representa a estos profesionales mantienen diferencias sobre cuántas nuevas contrataciones son realmente necesarias.

SMART inicia así una prueba particularmente delicada para la aviación estadounidense.

Durante 90 días, la FAA podrá evaluar si la inteligencia artificial realmente consigue anticipar congestiones, proponer mejores rutas y contribuir a reducir los retrasos sin alterar la seguridad ni interferir con el trabajo de los controladores.

Si supera esa prueba, el sistema podría comenzar a extenderse progresivamente a otras partes de Estados Unidos.

La apuesta es considerable: 875 millones de dólares y un proyecto de 12 años para comprobar si la inteligencia artificial puede ayudar a organizar uno de los espacios aéreos más complejos del mundo.

Pero, al menos por ahora, hay un límite muy claro: la IA puede sugerir qué hacer; la decisión continúa en manos humanas.

Fuente: Xataka, con información citada de The Wall Street Journal, The Washington Post, The New York Times, CBS News y Ars Technica.

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