El proyecto de DiCaprio que despertó dudas entre ambientalistas y pescadores
El actor adquirió Blackadore Caye por 1,75 millones de dólares con un plan de recuperación ambiental y turismo sustentable. La propuesta incluyó protección de manglares y energías renovables, pero recibió cuestionamientos por su posible impacto costero y sufrió modificaciones y demoras.

Leonardo DiCaprio adquirió Blackadore Caye, en Belice, por 1,75 millones de dólares, con la intención de recuperar su biodiversidad y desarrollar un complejo turístico sustentable. El proyecto buscaba combinar la protección del entorno natural con una propuesta de alojamiento y bienestar.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas y pescadores locales cuestionaron el posible impacto de las construcciones sobre un ecosistema costero sensible. El plan atravesó modificaciones y demoras, y no se había concretado en los términos anunciados originalmente.
La recuperación ambiental estaba en el centro del plan
Entre los objetivos figuraban la recuperación de manglares y la protección de especies marinas. La iniciativa también contemplaba restaurar la vegetación nativa como parte de una estrategia para cuidar la biodiversidad de la isla.
El diseño incorporaba sistemas de energía renovable y gestión responsable del agua. Además, buscaba reducir la generación de residuos y limitar el uso de plásticos dentro del complejo.
Estas medidas formaban parte de la propuesta ambiental. La recuperación del ecosistema debía convivir con el desarrollo turístico, una combinación que se convirtió en el principal punto de debate.
DiCaprio buscaba un proyecto con impacto ambiental
En declaraciones difundidas por Spa Business, el actor expresó que “el objetivo principal es hacer algo que cambie el mundo”. Presentó la iniciativa como una oportunidad para contribuir al movimiento ambientalista.
DiCaprio destacó la riqueza natural y cultural de Belice. Mencionó sus arrecifes de coral, la diversidad de vida marina, los manatíes y el patrimonio maya entre las razones para proteger el lugar.
El complejo también incluía espacios de bienestar y tratamientos vinculados con el Centro Deepak Chopra. Esa oferta turística acompañaba los compromisos de conservación anunciados.
Ambientalistas y pescadores plantearon sus dudas
Las críticas surgieron por las consecuencias que podría tener un complejo turístico de lujo en un ambiente costero especialmente sensible. Las organizaciones cuestionaron si las obras y la actividad posterior serían compatibles con los objetivos de protección.
Los pescadores locales expresaron preocupación por posibles restricciones de acceso a zonas tradicionales de pesca. También se plantearon dudas sobre el impacto del transporte de visitantes hasta la isla.
Así, el debate abarcó tanto la conservación del ecosistema como los usos del territorio. La propuesta debía responder a las inquietudes de quienes ya dependían de ese entorno para sus actividades.
Las críticas llevaron a modificar el diseño
Según los antecedentes del proyecto, se descartaron una pista de aterrizaje y determinadas construcciones sobre el agua. Estos cambios se produjeron después de los cuestionamientos al diseño inicial.
Las modificaciones muestran que el plan original fue revisado durante su desarrollo. No obstante, también hubo demoras que impidieron concretarlo tal como había sido presentado.
Por eso, los objetivos anunciados deben distinguirse de los resultados alcanzados. La información disponible sobre el proyecto describe compromisos de restauración, pero no detalla una recuperación ya completada de 104 hectáreas de vegetación nativa.
El respaldo económico convivió con las preocupaciones ambientales
El entonces primer ministro de Belice, Dean Barrow, respaldó la iniciativa por sus posibles beneficios económicos y la generación de empleos. Esa expectativa acompañó la propuesta de impulsar el turismo en la isla.
Al mismo tiempo, las preocupaciones de ambientalistas y pescadores mantuvieron abierto el debate sobre sus consecuencias. La creación de puestos de trabajo y la conservación del entorno aparecieron como aspectos que el proyecto debía compatibilizar.
Blackadore Caye quedó en el centro de una discusión sobre cómo desarrollar turismo en ecosistemas sensibles. La intención de proteger la isla recibió atención, pero su implementación encontró obstáculos y cambios respecto del anuncio inicial.
Fuente: LA NACION