El legendario Castillo Oheka: A una hora de Nueva York, símbolo de opulencia que inspiró a El Gran Gatsby


Un palacio europeo en Long Island

A solo una hora de Manhattan, escondido entre jardines meticulosamente cuidados en la zona de Huntington, Long Island, se alza el Oheka Castle, uno de los castillos más imponentes de Estados Unidos. Esta mansión de estilo francés fue construida entre 1914 y 1919 por el banquero y filántropo Otto Hermann Kahn, quien deseaba una residencia que rivalizara con los palacios europeos.

Con 127 habitaciones distribuidas en más de 10.000 metros cuadrados, Oheka fue la segunda residencia privada más grande de todo el país en su tiempo, solo detrás del Biltmore Estate, en Carolina del Norte.


De la grandeza al abandono (y la recuperación)

Tras la muerte de Kahn en 1934, la mansión entró en una etapa de decadencia. Fue vendida, usada como escuela militar, hogar de retiro, y finalmente, abandonada. Sufrió incendios, saqueos y daños estructurales durante décadas.

Todo cambió en 1984, cuando el desarrollador Gary Melius compró la propiedad por solo 1,5 millones de dólares. Emprendió una restauración multimillonaria y transformó el castillo en un hotel boutique de lujo, respetando la arquitectura original.

(oheka.com)

Inspiración literaria y cultural

Muchas teorías afirman que Oheka Castle sirvió como una de las inspiraciones principales para El Gran Gatsby, la célebre novela de F. Scott Fitzgerald, ambientada justamente en la «Gold Coast» de Long Island durante los años 20. Aunque Fitzgerald nunca mencionó Oheka explícitamente, su cercanía a Sands Point (donde el autor vivió un tiempo) y su fastuosidad coinciden con el espíritu del personaje de Jay Gatsby.

El castillo también ha aparecido en la cultura popular: en películas como Citizen Kane, videoclips como Blank Space de Taylor Swift, y más recientemente, en episodios de la serie Succession, ambientados supuestamente en Hungría.


Un castillo vivo: hotel, restaurante y escenario de bodas

Hoy, Oheka Castle es un hotel cinco estrellas con 32 habitaciones de lujo. Además, es un lugar popular para bodas y eventos de alto nivel, con más de 200 celebraciones al año.

Se ofrecen visitas guiadas por los jardines y salones, donde los turistas pueden revivir la opulencia de la Era Dorada estadounidense por unos 30 USD.


La Costa Dorada: tierra de castillos olvidados

Durante las décadas de 1910 y 1920, Long Island fue el lugar predilecto de la élite neoyorquina. Más de 1.200 mansiones fueron construidas en la zona conocida como la Gold Coast. Hoy, solo sobrevive un tercio de ellas, muchas convertidas en museos, hoteles o centros de eventos. Oheka, sin duda, es la más emblemática de todas.

(oheka.com)

Fuentes:

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