El gigantesco parque solar chino que está transformando el microclima
El complejo fotovoltaico de Talatan ocupa 609 kilómetros cuadrados y proyecta superar los siete millones de paneles. La sombra redujo la evaporación, frenó el viento y favoreció la recuperación vegetal, aunque el ecosistema continúa bajo presión.

El enorme complejo fotovoltaico de Talatan, en la provincia china de Qinghai, no solamente genera energía. La instalación también está modificando el viento, la humedad del suelo y la vegetación de un territorio expuesto durante años a la evaporación y la degradación.
El proyecto se extiende sobre 609 kilómetros cuadrados y busca superar los siete millones de paneles solares. En 2025, cerca de dos tercios de la superficie prevista ya estaban ocupados por instalaciones fotovoltaicas.
Casi 3.000 horas de sol al año
Talatan fue elegido por sus condiciones favorables para producir energía. La zona recibe cerca de 3.000 horas de sol anuales, lo que permite aprovechar su enorme potencial fotovoltaico.
La construcción del complejo comenzó alrededor de 2012. A medida que aumentó la cantidad de paneles, también comenzaron a observarse cambios inesperados en las condiciones ambientales cercanas al suelo.
Menos viento y evaporación
Las autoridades locales sostienen que las estructuras redujeron aproximadamente a la mitad la velocidad del viento en las zonas próximas al terreno.
La sombra generada por los paneles también habría disminuido cerca de un 30% la evaporación. En una región seca, conservar más humedad puede ayudar a que un suelo poco productivo comience a sostener vegetación.
Mejoras en la humedad y la vegetación
Un estudio publicado en Scientific Reports sobre el parque fotovoltaico de Gonghe encontró mayor humedad en el suelo y mejores condiciones para el crecimiento vegetal dentro de las áreas cubiertas por paneles.
Los investigadores también observaron cambios favorables en el microclima, las propiedades del terreno y la diversidad vegetal y microbiana.
Las autoridades de Hainan afirman que la cobertura vegetal superó el 80% en algunas zonas del complejo. El resultado muestra que la instalación de paneles no siempre provoca un deterioro directo del territorio.
El ecosistema sigue bajo presión
Los resultados positivos no significan que el parque solar haya recuperado por completo el ecosistema. El estudio advierte que el terreno continúa sometido a importantes presiones ambientales.
La zona todavía se encuentra lejos de alcanzar una condición ecológica óptima. La expansión de la vegetación debe analizarse junto con los efectos de ocupar una superficie tan extensa con infraestructura energética.
Animales para controlar el crecimiento de la hierba
La recuperación vegetal generó un nuevo desafío para el mantenimiento. Retirar manualmente la hierba llegó a costar más de cuatro millones de yuanes al año.
Para reducir ese gasto, los responsables introdujeron un sistema de pastoreo fotovoltaico. Actualmente existen 14 zonas por las que circulan más de 20.000 animales entre junio y octubre.
El ganado mantiene controlada la vegetación y permite utilizar el mismo terreno para otra actividad. De esta manera, disminuye la necesidad de realizar el desbroce manual.
Paneles adaptados para el pastoreo
Algunas estructuras fueron elevadas hasta aproximadamente 1,5 metros y se ampliaron los espacios entre las filas para facilitar el desplazamiento de los animales.
Esta modificación permite combinar la producción de energía con la actividad ganadera. También ayuda a reducir los costos de integrar la instalación solar en el territorio.
La paradoja ambiental de Talatan
El parque ocupa una enorme superficie, pero al mismo tiempo genera más sombra, reduce el viento, conserva humedad y favorece el crecimiento de la vegetación.
Talatan demuestra que los efectos ambientales de una planta solar pueden ser más complejos de lo esperado. Sin embargo, la mejora visible no elimina las presiones ecológicas ni garantiza por sí sola la recuperación completa del terreno.
Fuente: HE