Durante décadas, se ha señalado al uso excesivo de dispositivos digitales como el principal culpable del aumento drástico de la miopía a nivel global. Sin embargo, investigaciones recientes publicadas en febrero de 2026 están cambiando el paradigma: el problema no sería tanto el dispositivo en sí, sino el hábito de enfocar la vista de cerca en entornos con baja iluminación.

El factor «iluminación»: Una nueva perspectiva científica

Un estudio liderado por el laboratorio de José Manuel Alonso en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) sugiere que la miopía podría estar más relacionada con el volumen de luz que recibe el ojo mientras realizamos tareas de proximidad. Según los investigadores, cuando enfocamos objetos cercanos en la penumbra o bajo luz tenue, se limita la cantidad de luz que llega a la retina.

Este fenómeno afecta la regulación de la pupila, la cual no puede ajustarse adecuadamente debido a la falta de brillo, lo que potencialmente altera el crecimiento del globo ocular y deriva en la dificultad para ver de lejos.

La miopía como «pandemia» silenciosa

Las cifras actuales son alarmantes. En regiones de Europa y Estados Unidos, cerca del 50% de los adultos jóvenes padecen miopía, mientras que en algunas zonas de Asia oriental la cifra escala hasta el 90%.

La comunidad médica coincide en que, si bien la genética juega un papel importante, el estilo de vida moderno —caracterizado por pasar la mayor parte del tiempo en interiores— es el motor del incremento. Instituciones como la Clínica Mayo y la Agencia SINC refuerzan que la falta de exposición a la luz solar (que estimula la dopamina en la retina para evitar el alargamiento del ojo) es un factor crítico.

Consecuencias y riesgos a largo plazo

No se trata solo de la necesidad de usar anteojos. Los especialistas advierten que una miopía no controlada en la infancia aumenta significativamente el riesgo de patologías graves en la edad adulta, tales como:

  • Glaucoma.
  • Desprendimiento de retina.
  • Maculopatía miópica.
  • Cataratas prematuras.

Recomendaciones para la prevención

Para frenar este avance, los expertos proponen medidas sencillas pero efectivas de higiene visual:

  1. Maximizar la luz en interiores: Asegurarse de que los lugares de estudio o trabajo tengan una iluminación potente y, preferiblemente, natural.
  2. La regla 20-20-20: Cada 20 minutos de trabajo cercano, descansar la vista mirando un objeto a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos.
  3. Actividades al aire libre: Fomentar al menos 2 horas diarias de exposición a la luz exterior, lo cual es vital para el desarrollo ocular saludable en niños.
  4. Distancia adecuada: Mantener los libros y pantallas a una distancia mínima de 30-40 centímetros.

Fuentes

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