Mientras el Gobierno cubano intensifica sus planes de exportación para captar divisas, la población se ve obligada a regresar al uso de carbón artesanal para cocinar ante el colapso del sistema eléctrico nacional.

El impulso exportador en Pinar del Río

La provincia de Pinar del Río se ha convertido en el epicentro de una nueva estrategia económica centrada en el carbón vegetal. Tras un 2024 con resultados discretos —donde la Empresa Agroforestal solo logró exportar 36 toneladas de las 400 producidas—, las autoridades han fijado una meta ambiciosa para 2025: exportar 250 toneladas de este rubro. Para lograrlo, se ha implementado un nuevo esquema de incentivos que permite a los carboneros recibir una parte de sus ingresos en divisas, buscando así revitalizar un sector golpeado por la falta de recursos y tecnología.

El contraste: exportar vs. sobrevivir

La paradoja de esta política económica reside en el destino del producto. De las 300 toneladas que se planean producir en 2025, solo 50 se han asignado oficialmente al mercado interno. Este déficit interno ocurre en un momento crítico, donde el precio de un saco de carbón en la calle ha superado los 1,000 pesos cubanos, una cifra inalcanzable para muchos pensionados y trabajadores estatales. A medida que los apagones se extienden por más de 12 horas diarias en diversas regiones, el carbón ha dejado de ser una opción «nostálgica» o de parrillada para convertirse en la única vía para garantizar la cocción de alimentos.

Crisis energética y la vuelta a los fogones artesanales

El deterioro de las centrales termoeléctricas y la escasez de combustible importado han llevado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a un estado crítico. En ciudades como La Habana, es cada vez más común ver la venta de carbón y braseros improvisados —fabricados incluso con tambores de lavadoras viejas— directamente en las carreteras periféricas. Las familias que antes dependían de cocinas eléctricas o gas licuado (cuya distribución es errática) ahora compiten por el poco carbón que no sale del país.

Desafíos estructurales en la producción

A pesar del interés estatal, la industria del carbón enfrenta barreras significativas. Expertos señalan que la cadena de valor está fragmentada por:

  • Tecnología obsoleta: Los productores carecen de herramientas modernas, dependiendo mayoritariamente de hachas y motosierras desgastadas.
  • Logística deficiente: La falta de transporte y combustible para trasladar el carbón hacia los puertos de exportación (como Mariel o Santiago de Cuba) suele provocar pérdidas millonarias y el estancamiento de la mercancía.
  • Trabas burocráticas: Aunque existen mipymes dedicadas a la transportación, el control estatal sobre el comercio exterior sigue limitando la agilidad de los productores privados para colocar su producto en mercados de Europa o Canadá.

El carbón de marabú, derivado de una planta invasora que abunda en los campos cubanos, representa hoy dos caras de la misma moneda: es el «oro negro» con el que el Estado busca oxígeno financiero en el mercado internacional, pero también es el último refugio de un pueblo que, ante la falta de luz y gas, se ve forzado a cocinar como en siglos pasados.


Fuentes

  1. Diario de Cuba: Cuba exportará 250 toneladas de carbón vegetal en 2025
  2. CiberCuba: Aumentan exportaciones de carbón y cubanos preguntan: «¿Y el del pueblo?»
  3. Swissinfo (AFP): En Cuba, carbón y paneles solares para sobrellevar la crisis energética
  4. 14ymedio: Prometen un incentivo en divisas a los productores de carbón de Pinar del Río
  5. Infobae: Crisis en Cuba: ante los constantes cortes de energía, los cubanos se vuelcan al carbón
  6. Adelante.cu: El carbón vegetal sustituye combustibles y favorece la economía
WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio