El deseo que se apaga: la advertencia de Mónica Branni sobre las señales emocionales que revelan los cuerpos en la pareja

La falta de deseo sexual: un síntoma que no debe ignorarse

La sexóloga Mónica Branni advirtió que la falta de deseo sexual en las parejas no es solo un problema de intimidad, sino una señal de que algo más profundo ocurre en la relación. En una entrevista reciente, Branni sostiene que el cuerpo comienza a manifestar lo que muchas veces la mente intenta callar: “cuando el cuerpo no desea, está hablando”.

Este tipo de discrepancia en el deseo afecta, según estimaciones, a un 70-85 % de las parejas en algún momento de su vínculo. Y aunque se suele pensar que es un fenómeno normal por el paso del tiempo, Branni señala que hay causas emocionales y dinámicas relacionales que no se deben ignorar.

La evolución del deseo: del impulso inicial al apego emocional

Branni explica que el deseo sexual no desaparece por completo, sino que se transforma. En las primeras etapas de una relación, la pasión surge de la novedad, la incertidumbre y el impulso biológico. Pero a medida que la pareja evoluciona, también lo hace el tipo de conexión que predomina: aparece el apego, la rutina, y con ello, el deseo requiere de nuevos estímulos y trabajo emocional para mantenerse.

Una idea errónea frecuente es creer que el deseo debe aparecer de forma espontánea y constante. Este mito, ampliamente difundido por los medios y la cultura popular, puede generar expectativas poco realistas, frustración, o culpa en uno o ambos miembros de la pareja.

Señales que el cuerpo no puede ocultar

Según Branni, el cuerpo también “habla” cuando algo en el vínculo deja de ser sano. Algunos signos comunes incluyen tensión muscular, sensación de incomodidad en presencia de la pareja, rechazo físico no consciente, o incluso un estado de alerta persistente en lugar de calma cuando se está con el otro.

Estas señales no son menores. Muchas veces, advierte la especialista, son la forma que tiene el cuerpo de protegerse de un vínculo que ya no resulta emocionalmente nutritivo.

Principales causas del distanciamiento erótico

Entre los motivos más comunes que afectan al deseo en la pareja, Branni y otros especialistas señalan:

  • Desequilibrio entre el deseo de ambos miembros
  • Rutina sexual prolongada sin variaciones
  • Problemas de comunicación emocional
  • Cargas mentales desiguales
  • Falta de autocuidado individual
  • Expectativas no habladas sobre el rol sexual en la relación

Además, la falta de deseo puede ser tanto causa como consecuencia de otros conflictos: cuando hay discusiones no resueltas, heridas emocionales o resentimientos, el cuerpo suele protegerse apagando el deseo como forma de evitar el contacto íntimo.

El deseo también se entrena: herramientas para recuperar la conexión

Aunque muchas personas creen que “el deseo no se fuerza”, los expertos aseguran que puede cultivarse, siempre que haya voluntad y afecto mutuo. Algunas estrategias propuestas por Branni y otras fuentes especializadas incluyen:

  • Espacios de reconexión emocional sin presión sexual
  • Introducción consciente de novedades sensoriales
  • Conversaciones abiertas sobre fantasías y límites
  • Prácticas de mindfulness y presencia corporal
  • Acompañamiento psicológico o sexológico si hay bloqueos persistentes

Recuperar el deseo, en este contexto, no implica forzar lo que no existe, sino entender qué lo apagó y si existe disposición de ambas partes para volver a construirlo.

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Branni enfatiza que no se debe esperar a que la relación se deteriore por completo para acudir a un terapeuta. Cuando el silencio, la evitación o la frustración sexual se prolongan, es recomendable buscar orientación especializada.

La falta de deseo no siempre significa que la relación esté condenada. A menudo, es una invitación al diálogo, al cambio de hábitos o al redescubrimiento mutuo.


Fuentes consultadas:

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