
EE. UU. intensifica en África su estrategia para disputar a China el dominio de los minerales críticos
Washington propone un bloque comercial con países africanos ricos en cobalto, cobre, bauxita y fosfatos, ofreciendo inversión, industrialización y transferencia tecnológica a cambio de acceso seguro a materias primas clave
Estados Unidos ha decidido trasladar parte central de su disputa estratégica con China al continente africano, focalizando su ofensiva en el control de los llamados minerales críticos, insumos fundamentales para las nuevas tecnologías y la transición energética global. En una cumbre celebrada esta semana en Washington, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, presentó ante representantes de más de 40 países la propuesta de crear un bloque comercial destinado a estabilizar precios y asegurar cadenas de suministro frente al predominio chino en el sector.
Entre los países convocados se encuentran varias naciones africanas con vastas reservas minerales y alto potencial extractivo, como la República Democrática del Congo (RDC), Kenia, Guinea-Conakry y Marruecos. Estas economías buscan aprovechar el nuevo interés estadounidense no solo para diversificar sus exportaciones, sino también para avanzar en procesos de industrialización local, generar empleo y acceder a tecnología que les permita dejar de ser simples proveedores de materias primas.
Minerales estratégicos y transición energética
Cobre, litio, cobalto, níquel, manganeso, tierras raras, fosfatos y tantalio figuran entre los minerales considerados críticos por Washington y Bruselas. Su demanda se ha disparado debido a su uso en la fabricación de teléfonos móviles, computadoras, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y paneles solares. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, la demanda global de estos recursos debería triplicarse antes de 2030 y cuadruplicarse hacia 2040 para cumplir los objetivos de descarbonización y neutralidad climática.
El problema central radica en que muchos de estos minerales son escasos o se concentran en un reducido número de países del Sur Global, mientras que la mayor parte del refinado y la transformación industrial se realiza en China, que domina gran parte de la cadena de valor.
El bloque propuesto por EE. UU. y su alcance
Durante la reunión ministerial sobre minerales críticos, Vance defendió la creación de una “zona comercial preferencial” protegida de interrupciones externas, con precios de referencia fijados en cada etapa del proceso productivo. Según explicó, el objetivo es devolver al mercado global un equilibrio que permita competir con prácticas distorsivas y garantizar un suministro estable tanto para economías en desarrollo como para países industrializados.
Para Washington, formar parte de este bloque sería clave para las naciones africanas que buscan ampliar su capacidad minera, mientras que para las economías avanzadas significaría asegurar insumos esenciales para sostener industrias estratégicas y su seguridad económica.
La República Democrática del Congo, eje de la disputa
La RDC se posiciona como uno de los actores centrales en este tablero geopolítico. El país concentra cerca del 75% de la producción mundial de cobalto y aproximadamente la mitad de las reservas conocidas, un mineral indispensable para las baterías de ion-litio. Sin embargo, gran parte de este recurso termina siendo refinado en China, que procesa alrededor de tres cuartas partes del cobalto global.
Estados Unidos busca reducir esa dependencia y acceder directamente al cobalto congoleño, mientras Kinshasa ve con buenos ojos diversificar sus socios comerciales. En ese marco, Washington ha impulsado iniciativas diplomáticas, incluido su respaldo a acuerdos de pacificación en el conflicto con los rebeldes del M23, que facilitarían la entrada de inversores estadounidenses en el sector minero.
Escepticismo sobre los beneficios reales
No todos los analistas comparten el optimismo oficial. Muhammad Ba, economista senegalés especializado en desarrollo, advierte que los beneficios para África siguen siendo limitados. Señala que la explotación continúa en manos de grandes empresas extranjeras y que los ingresos locales suelen reducirse a impuestos y tasas, en los pocos países con estructuras fiscales sólidas. A ello se suman los elevados costos sociales, ambientales y humanos que padecen las comunidades cercanas a las minas, especialmente en regiones inestables como el noreste del Congo.
Guinea-Conakry y el desafío de romper el modelo extractivista
Guinea-Conakry es otro de los países que gana relevancia en el mapa minero global. Posee cerca de una cuarta parte de las reservas mundiales de bauxita y es el segundo productor global de este mineral, esencial para la industria del aluminio. Además, la reciente puesta en marcha de la mina de Simandou podría convertir al país en uno de los mayores productores de hierro del mundo en los próximos años.
Aunque China mantiene una presencia dominante en el sector, el gobierno guineano busca utilizar impuestos, regalías y participación estatal para transformar su economía, mejorar servicios básicos y salir del rezago estructural.
Más margen de maniobra para los países productores
Según Bernabé Sánchez, economista especializado en minería, la competencia entre grandes potencias abre nuevas oportunidades para los países africanos. Afirma que algunos gobiernos están presionando a las empresas para procesar los minerales localmente antes de exportarlos, rompiendo con el antiguo esquema puramente extractivo. Guinea-Conakry aparece como uno de los ejemplos más claros de esta tendencia.
El Corredor de Lobito y la guerra económica
Un caso emblemático de la rivalidad entre Estados Unidos y China es el Corredor de Lobito, una infraestructura logística de 1.300 kilómetros que conecta las minas de cobre y cobalto del sureste del Congo y Zambia con el puerto atlántico de Lobito, en Angola. Aunque la ruta existe desde la época colonial, cayó en desuso cuando los flujos comerciales se orientaron hacia China a través de Tanzania.
Desde 2023, la Unión Europea y Estados Unidos han comprometido más de 1.000 millones de dólares para revitalizar este corredor. Los gobiernos locales prometen desarrollo e industrialización, aunque persisten dudas sobre el impacto real en las comunidades.
Kenia y la apuesta por el valor agregado
Kenia también participó de la cumbre. Además de titanio y zircón, el país cuenta con reservas de tierras raras, oro y coltán recientemente descubiertas. El gobierno keniano busca limitar la exportación de materias primas sin procesar y ha iniciado la construcción de refinerías de oro y fábricas de granito para aumentar el aporte del sector minero, que hoy representa apenas el 1% del PIB.
Industrialización, energía y gobernanza
Un informe reciente del Banco Africano de Desarrollo subraya que el auge de la demanda de minerales críticos ofrece una oportunidad histórica para África, siempre que se avance en la industrialización. No obstante, alerta sobre grandes desafíos: la falta de energía —con más de 600 millones de personas sin acceso a electricidad—, la necesidad de formación técnica especializada, la transferencia tecnológica, el financiamiento local y la debilidad de la infraestructura de transporte.
Para Muhammad Ba, el problema de fondo no es económico sino político. Sostiene que África solo podrá beneficiarse plenamente si actúa de forma coordinada, refuerza sus instituciones y apuesta por una integración regional que le permita negociar en mejores condiciones frente a las grandes potencias.
Fuentes consultadas
Consultora CPCS
El País
Reuters
Agencia Internacional de la Energía (AIE)
Banco Africano de Desarrollo
Naciones Unidas