La isla enfrenta su crisis más crítica desde el «Período Especial» debido a la interrupción de suministros desde Venezuela y México, bajo la creciente presión de la administración estadounidense.

Tribuna Abierta

La situación energética en Cuba ha alcanzado un punto de no retorno. Según expertos y analistas del sector, como Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, la isla caribeña dispone de un margen de maniobra extremadamente reducido: si no se reciben cargamentos de crudo o combustibles en las próximas seis a ocho semanas, el país podría enfrentar una parálisis casi total de su infraestructura básica.

Un sistema al límite de su capacidad

Actualmente, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba opera en condiciones de extrema precariedad. Las plantas termoeléctricas, que constituyen la columna vertebral de la generación eléctrica, superan en su mayoría los 40 años de explotación, lo que se traduce en averías constantes y salidas de servicio por falta de mantenimiento.

A finales de enero de 2026, los informes indican que el déficit de generación ha obligado a realizar cortes eléctricos que afectan a más del 57% del territorio nacional de forma simultánea, con apagones que en muchas provincias superan las 20 horas diarias.

El factor geopolítico: El «asedio» energético

La crisis se ha visto drásticamente agravada por cambios en el panorama geopolítico regional:

  • Venezuela: Tras los recientes eventos políticos en Caracas y la captura de Nicolás Maduro a principios de enero, el flujo de petróleo subsidiado —que históricamente cubría gran parte de la demanda cubana— se ha visto interrumpido.
  • México: Bajo presiones diplomáticas y comerciales de Washington, el gobierno mexicano ha pausado temporalmente sus envíos de crudo, dejando a La Habana sin uno de sus proveedores alternativos más importantes.
  • Estados Unidos: La administración de Donald Trump ha intensificado las sanciones, amenazando con aranceles a países que suministren energía a la isla, bajo la premisa de «cero petróleo y cero dinero para el régimen cubano».

Impacto humanitario y económico

La falta de combustible no solo afecta la iluminación de los hogares. Los expertos advierten que la escasez de diésel paralizará sectores vitales:

  1. Transporte y Agricultura: La distribución de alimentos y el traslado de personas están prácticamente detenidos en varias regiones.
  2. Suministro de Agua: Las bombas eléctricas que abastecen a las ciudades no pueden operar sin energía constante, agravando la crisis sanitaria.
  3. Economía: Se estima que la economía cubana se ha contraído más de un 15% desde 2020, y este nuevo golpe energético amenaza con un desplome total de la actividad industrial y comercial.

La producción nacional de crudo apenas alcanza los 40,000 barriles diarios, una cifra insuficiente frente a los 110,000 barriles necesarios para mantener un funcionamiento mínimo de la sociedad cubana. Sin una entrada inmediata de recursos externos o un cambio en la política de sanciones, el escenario de un «apagón total» es, por primera vez en décadas, una posibilidad inminente.



Fuentes

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio