Con solo 4 años, ingresó a Mensa tras obtener un coeficiente intelectual de 156
Zorien Royce fue admitido en Mensa e Intertel luego de demostrar un coeficiente intelectual excepcional. El pequeño sorprende por sus habilidades en matemáticas, lectura e idiomas, mientras sus padres buscan que su desarrollo académico vaya de la mano con su bienestar emocional.

Con apenas cuatro años, Zorien Royce fue aceptado en Mensa e Intertel, organizaciones que agrupan a personas con un alto coeficiente intelectual. El niño, residente en Chicago, alcanzó una puntuación de 156 sobre 160 en una evaluación especializada, un resultado que lo ubica entre los menores con mayores capacidades cognitivas para su edad.
Desde muy pequeño demostró habilidades poco habituales. Antes de cumplir dos años ya leía palabras complejas, resolvía operaciones matemáticas y mostraba una facilidad de aprendizaje que llamó la atención de su familia.
Matemáticas, lectura e idiomas a una edad temprana
Además de destacarse en matemáticas, Zorien posee una notable capacidad para aprender idiomas. Habla inglés y bengalí con fluidez y actualmente estudia español, francés e hindi, además de poder contar en los cinco idiomas.
Su nivel de lectura también supera ampliamente el esperado para un niño de su edad, mientras continúa desarrollando habilidades en razonamiento lógico, ortografía y resolución de problemas complejos.
Sus padres priorizan una infancia equilibrada
Frente al rápido desarrollo intelectual de su hijo, sus padres decidieron buscar el acompañamiento de Mensa para encontrar herramientas que le permitan potenciar sus capacidades sin dejar de lado su bienestar emocional y social.
La familia sostiene que el objetivo no es imponerle mayores exigencias, sino garantizar que pueda disfrutar de una infancia normal, compartir con otros niños y crecer en un ambiente que estimule tanto su curiosidad como su desarrollo personal.
Un sueño que apunta a la ciencia
Más allá de sus logros académicos, Zorien disfruta de actividades como leer, construir con bloques, resolver acertijos, practicar deportes y dibujar. Cuando le preguntan por su futuro, responde con una meta clara: convertirse en científico de la NASA.
Desde Mensa destacaron que solo un pequeño porcentaje de sus integrantes tiene menos de 12 años, lo que convierte el caso de Zorien en uno de los más llamativos de los últimos años y en un ejemplo del potencial que pueden alcanzar los niños con capacidades intelectuales excepcionales cuando reciben el acompañamiento adecuado.
Fuente: Clarín