Commerzbank prevé una caída del petróleo mientras se recuperan los envíos de Oriente Medio
El banco alemán estima que el Brent podría acercarse a los 85 dólares por barril a finales de 2026 si continúa recuperándose el suministro. Sin embargo, los riesgos de la guerra, los elevados costos del transporte y la escasez de diésel podrían retrasar el alivio.

La recuperación de las exportaciones de petróleo de Oriente Medio podría impulsar una caída del Brent durante los próximos meses, según un informe de Commerzbank recogido por elEconomista. El banco alemán proyecta que el barril se acerque a los 85 dólares a finales de 2026, unos 20 dólares por debajo de los niveles descritos en la publicación.
La previsión depende de que los suministros continúen aumentando pese a la guerra con Irán. Los economistas Vincent Stamer y Norman Liebke señalan que el crudo está encontrando vías para llegar a los mercados internacionales, aunque persisten los ataques contra buques y los elevados costos de navegación.
Los petroleros encuentran rutas para mantener los envíos
Parte de la recuperación responde a los llamados “tránsitos oscuros” por el estrecho de Ormuz. Según el artículo, algunos petroleros cruzan de noche, en convoyes escoltados por la Marina estadounidense y sin emitir señales que permitan conocer su posición.
A esos cargamentos se suman las exportaciones desde Yanbu, en el mar Rojo, y Fujairah, en el golfo de Omán. Commerzbank calcula que, al considerar esas rutas, los envíos de crudo prácticamente habían recuperado sus niveles anteriores a la guerra a finales de septiembre.
El suministro mejora pero las estimaciones difieren
La Agencia Internacional de la Energía también identifica una recuperación, aunque de menor alcance. Según las cifras reproducidas en la publicación, las exportaciones de crudo de Oriente Medio alcanzaron en septiembre alrededor del 75% de sus niveles previos al conflicto.
Ambas estimaciones apuntan a una mejora del abastecimiento, pero difieren sobre cuánto se ha recuperado. Esa diferencia obliga a distinguir los cálculos y las rutas consideradas antes de interpretar que el suministro regional ha regresado por completo a la normalidad.
El riesgo de nuevos ataques sostiene los precios
En la sesión del viernes descrita por el artículo, el Brent rondaba los 105 dólares por barril, mientras el WTI estadounidense se situaba cerca de los 97 dólares. La mayor disponibilidad de petróleo todavía convivía con una fuerte preocupación por posibles interrupciones.
Los ataques en Ormuz y las amenazas sobre el estrecho de Bab el-Mandeb mantienen una prima de riesgo en los precios. Commerzbank advierte que una intensificación del conflicto o daños a infraestructuras clave, como los oleoductos saudíes, podrían alterar su escenario de descenso.
Transportar el crudo cuesta mucho más
El transporte marítimo representa otro obstáculo. Según el banco, contratar uno de los mayores petroleros para llevar crudo desde el mar Arábigo hasta China cuesta unos 900.000 dólares diarios, frente a los 100.000 dólares de principios de año.
A los fletes se añaden seguros y compensaciones a las tripulaciones por navegar en zonas de guerra. Commerzbank estima que esos gastos adicionales pueden sumar entre 20 y 30 dólares por barril. Por eso, una caída en los futuros no supondría una reducción inmediata y equivalente del costo del petróleo entregado.
El diésel podría tardar más en abaratarse
La recuperación de los derivados petrolíferos avanza con más dificultades. Según Commerzbank, sus exportaciones desde Oriente Medio siguen aproximadamente un 30% por debajo de los niveles anteriores a la guerra. También pesan las menores ventas rusas de diésel tras los ataques ucranianos contra refinerías.
La AIE acordó liberar más de 20 millones de barriles de gasóleo y acelerar la circulación de reservas pendientes. Aun así, la agencia advierte de que las tensiones del mercado del diésel podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.
El alivio de la inflación no sería inmediato
Commerzbank considera que una recuperación sostenida de los envíos y una normalización del transporte ayudarían a reducir los precios energéticos. Sin embargo, las empresas todavía tienen pendiente trasladar parte de los costos elevados que han soportado durante meses.
El gas también seguiría presionando la electricidad, los fertilizantes, los alimentos y la industria. Bajo ese escenario, los economistas del banco prevén que la inflación de la zona euro no comience a descender de forma apreciable hasta mediados de 2027, aunque el petróleo se abarate antes.
Fuente: elEconomista.es