Científicos descubren en Estados Unidos uno de los mayores depósitos de litio del mundo bajo un antiguo cráter volcánico

El hallazgo, ubicado en la Caldera McDermitt entre Nevada y Oregón, podría contener hasta 40 millones de toneladas métricas de litio y tener un fuerte impacto en el mercado global de baterías, aunque genera serias preocupaciones ambientales y sociales.

Un reciente estudio científico reveló la posible existencia de uno de los mayores depósitos de litio jamás identificados en Estados Unidos, oculto bajo la Caldera McDermitt, una extensa formación volcánica situada en la frontera entre los estados de Nevada y Oregón. Según las estimaciones, este yacimiento podría albergar entre 20 y 40 millones de toneladas métricas de litio, con un valor económico cercano a 1,5 billones de dólares, lo que lo convertiría en un recurso estratégico de alcance global.

La caldera, que se extiende aproximadamente 45 kilómetros de norte a sur y 35 kilómetros de este a oeste, se formó tras una erupción volcánica masiva ocurrida hace unos 16 millones de años, cuando el colapso de una cámara magmática dio origen a una cuenca que posteriormente se llenó de sedimentos volcánicos ricos en minerales.


Un depósito poco común por su tamaño, composición y accesibilidad

Los investigadores explican que el litio se encuentra principalmente en arcillas ricas en ilita de alta ley, ubicadas relativamente cerca de la superficie. Esta característica resulta clave desde el punto de vista minero, ya que permitiría una extracción a gran escala con menores volúmenes de roca estéril, en comparación con las minas de litio de roca dura, que suelen ser más profundas y costosas de explotar.

Los depósitos alojados en antiguos lagos volcánicos, como el de McDermitt, suelen ser anchos y poco profundos, lo que reduce la energía necesaria para la extracción por tonelada de mineral. De acuerdo con el estudio, la combinación de gran tonelaje, alta concentración de litio y una geometría relativamente simple convierte a este yacimiento en un caso excepcional entre los recursos de litio conocidos en arcillas.


La importancia estratégica del litio en la transición energética

El litio es un elemento fundamental para la fabricación de baterías de iones de litio, utilizadas en teléfonos móviles, computadoras portátiles, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía que permiten estabilizar las redes eléctricas alimentadas por fuentes renovables como la solar y la eólica.

Especialistas señalan que la demanda mundial de litio podría alcanzar cerca de un millón de toneladas anuales hacia 2040, una cifra que multiplicaría varias veces los niveles de producción registrados en 2022. En ese contexto, la existencia de un yacimiento tan concentrado en una sola región despierta un fuerte interés por parte de gobiernos y empresas vinculadas a las políticas de transición energética y descarbonización.


Preocupaciones ambientales, sociales y culturales

A pesar de su enorme potencial económico, la posible explotación del depósito plantea complejos dilemas ambientales y sociales. Comunidades indígenas, organizaciones ambientalistas y productores ganaderos de la región han manifestado su preocupación por el impacto que una mina de gran escala podría tener sobre las fuentes de agua subterránea, la fauna local, las áreas de pastoreo y sitios considerados sagrados.

Los defensores del proyecto sostienen que un depósito concentrado y poco profundo podría generar menos impacto que múltiples minas pequeñas dispersas en distintas regiones. Sin embargo, los críticos advierten que incluso una sola explotación de gran tamaño puede provocar alteraciones significativas en los ecosistemas, como la fragmentación de hábitats, la generación de polvo y el riesgo de contaminación de acuíferos, si no se implementan controles ambientales estrictos.


Un vínculo directo entre la geología antigua y la tecnología moderna

El yacimiento de litio de la Caldera McDermitt destaca no solo por su magnitud, sino también por evidenciar la conexión entre procesos geológicos ocurridos hace millones de años y la tecnología que define la vida cotidiana actual. Los minerales formados tras antiguas erupciones volcánicas podrían convertirse, en el futuro, en baterías que alimenten automóviles eléctricos, dispositivos electrónicos y redes energéticas.

No obstante, el destino de este recurso aún está abierto. Las decisiones que se tomen en los próximos años determinarán si el litio permanece atrapado en la arcilla volcánica o si se transforma en un componente clave de la infraestructura energética global, en equilibrio —o en tensión— con los derechos de las comunidades y la protección del ambiente.


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