Fuerte caída en cruces fronterizos y reservas en Nueva York

Fuerte caída en cruces fronterizos y reservas en Nueva York

En abril de 2025, el tráfico fronterizo desde Canadá hacia Nueva York cayó un 22 % en comparación con el mismo mes de 2024, lo que representa casi 290,000 cruces menos. Infraestructuras clave como el puente Ogdensburg-Prescott y el Thousand Islands Bridge sufrieron descensos del 27 % y 20 %, respectivamente. Esta caída coincide con un clima de tensión política y comercial entre ambos países, acentuado por la retórica del presidente Donald Trump, quien asumió el poder nuevamente en enero de 2025 tras las elecciones de noviembre pasado.

Impacto económico significativo en el noreste de EE.UU.

El flujo de turistas canadienses ha sido históricamente vital para la economía estadounidense. En 2024, más de 20 millones de canadienses visitaron Estados Unidos, generando más de 20,000 millones de dólares en ingresos y sosteniendo alrededor de 140,000 empleos. Sin embargo, desde que Trump retomó la presidencia, con una agenda nacionalista y amenazas de imponer nuevos aranceles a productos canadienses, los viajes hacia EE.UU. han disminuido bruscamente.

Solo entre febrero y marzo de 2025, los viajes por tierra bajaron más del 23 % y las reservas aéreas desde Canadá cayeron entre 40 % y 76 %. Los estados fronterizos como Nueva York, Vermont y Michigan han sido los más afectados por esta tendencia, que se ha intensificado durante la primavera y amenaza con extenderse al verano.

Rechazo ciudadano y campañas de boicot

Diversas encuestas en Canadá muestran que entre el 45 % y el 55 % de los encuestados han reconsiderado o cancelado viajes a Estados Unidos como forma de rechazo a las políticas del presidente Trump. La idea de que Canadá podría convertirse en el «estado 51», expresada en tono provocador por el mandatario, fue particularmente mal recibida. Como resultado, muchos canadienses han optado por pasar sus vacaciones dentro del país o buscar destinos alternativos en Europa, México o Asia.

Incluso sectores turísticos tradicionalmente resilientes como Florida han notado una disminución en la presencia canadiense, con impactos notables en cadenas hoteleras, parques temáticos y comercios. A esto se suma la pérdida de competitividad cambiaria, ya que el dólar estadounidense se ha fortalecido frente al canadiense, encareciendo aún más las vacaciones al sur de la frontera.

Nueva York reacciona ante el declive

Ante este panorama, el estado de Nueva York ha decidido tomar medidas. La gobernadora Kathy Hochul, en coordinación con el senador Chuck Schumer y cámaras de comercio regionales, ha lanzado una serie de estrategias para recuperar al visitante canadiense. Entre ellas, se incluyen:

  • Rebajas temporales en el impuesto a la ocupación hotelera.
  • Campañas de marketing específicas en ciudades canadienses como Toronto, Ottawa y Montreal.
  • Acuerdos con operadores turísticos y aerolíneas para ofrecer paquetes promocionales.
  • Incentivos fiscales a comercios que registren caídas de ventas vinculadas a la disminución de visitantes internacionales.

Estas acciones buscan revertir una pérdida estimada en 9,000 millones de dólares solo en el estado de Nueva York, según proyecciones de la industria.

Turismo internacional también en declive

La crisis no se limita al turismo canadiense. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, las políticas migratorias, comerciales y diplomáticas impulsadas por la nueva administración de Trump están afectando el arribo de viajeros de otros países. Las visitas internacionales a EE.UU. han retrocedido un 6 % en las últimas semanas, con una caída de 20 % en vuelos y de 35 % en cruces terrestres.

Las principales asociaciones del sector han advertido que, de mantenerse esta tendencia, el país podría perder entre 12,000 y 20,000 millones de dólares en 2025. En Nueva York, la ciudad más visitada por extranjeros, las autoridades han recortado sus proyecciones de visitantes internacionales en un 17 %.

La caída del turismo canadiense hacia Estados Unidos se ha convertido en un símbolo de rechazo a las políticas nacionalistas y confrontativas del presidente Donald Trump. El estado de Nueva York, entre los más perjudicados por esta ola de cancelaciones, ha lanzado una ofensiva para reencantar a los visitantes del norte. Mientras tanto, el resto del país observa con atención los efectos económicos de una posible “guerra turística” que podría escalar aún más en plena gestión presidencial.


Fuentes:

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