Bolivia, Argentina y Ecuador lideran el ranking de riesgo país en América Latina

Un informe de JP Morgan mostró importantes diferencias en la percepción de riesgo entre las economías latinoamericanas. Bolivia, Argentina y Ecuador registran los niveles más altos, mientras que Uruguay y Chile lideran entre los países que generan mayor confianza para los inversionistas.

Las economías de América Latina continúan mostrando marcadas diferencias en la confianza que generan entre los mercados internacionales. Según los datos más recientes publicados por JP Morgan con corte al 22 de junio de 2026, Bolivia encabeza el ranking regional de riesgo país con 425 puntos básicos, seguida muy de cerca por Argentina con 420 puntos y Ecuador con 403.

El indicador es una de las principales referencias utilizadas por inversores y organismos financieros para medir la capacidad de una nación de cumplir con sus compromisos de deuda. Cuanto más elevado es el riesgo país, mayor es la percepción de incertidumbre económica y financiera, lo que suele traducirse en mayores costos de financiamiento para los gobiernos.

El informe muestra un panorama diverso en la región. Mientras algunas economías enfrentan dificultades para fortalecer la confianza de los mercados, otras mantienen indicadores relativamente bajos que reflejan una mayor estabilidad económica y fiscal.

Entre los países con menor riesgo aparecen Uruguay, con apenas 59 puntos básicos, y Chile, con 82 puntos, consolidándose como las economías que ofrecen mayores garantías para los inversionistas en América Latina. También destacan Paraguay con 99 puntos, Guatemala con 107, Perú con 108 y Panamá con 112.

En contraste, Bolivia, Argentina y Ecuador continúan registrando los niveles más elevados entre las principales economías de la región, una situación que refleja las preocupaciones de los mercados respecto a sus perspectivas fiscales, financieras y de crecimiento.

Uno de los casos más particulares sigue siendo Venezuela. Aunque no forma parte de las comparaciones habituales debido a su compleja situación económica, el país registra un riesgo superior a los 6.356 puntos básicos, una cifra que lo mantiene muy por encima del resto de las naciones latinoamericanas y entre los indicadores más elevados del mundo.

En el caso de Colombia, el informe señala un riesgo país de 181 puntos básicos, ubicándose por debajo del promedio regional de 247 puntos y también por debajo del promedio global, que se sitúa en 211 puntos. Este resultado posiciona al país en una situación relativamente favorable dentro del contexto latinoamericano.

La cifra colombiana se encuentra por debajo de México, que registra 201 puntos básicos, pero ligeramente por encima de Brasil, con 176. También supera a República Dominicana, que alcanza 157 puntos, y a Perú, que figura con 108 puntos.

Especialistas explican que el riesgo país funciona como una especie de termómetro de confianza. Cuando los mercados consideran que un país presenta estabilidad económica, disciplina fiscal y perspectivas favorables de crecimiento, el indicador suele disminuir. Por el contrario, la incertidumbre política, los problemas fiscales o las dificultades económicas suelen generar aumentos en el nivel de riesgo.

Los resultados conocidos esta semana también coinciden con una mejora en la percepción de los mercados respecto a Colombia tras las recientes elecciones presidenciales. En los últimos días se observó una caída significativa en los Credit Default Swaps (CDS) a cinco años, otro de los instrumentos utilizados por los inversores para medir la probabilidad de incumplimiento de una deuda soberana.

La reducción de estos indicadores fue interpretada como una señal positiva por parte de los mercados financieros, que observan con atención las primeras definiciones económicas del nuevo gobierno y las medidas que adoptará en materia fiscal.

Los analistas coinciden en que la evolución futura del riesgo país dependerá en gran medida de la capacidad de las administraciones para mantener finanzas públicas sostenibles, controlar el déficit fiscal y generar confianza entre los inversores nacionales e internacionales.

Un menor riesgo país no solo mejora la imagen financiera de una nación, sino que también permite acceder a créditos internacionales en condiciones más favorables, reduciendo costos y facilitando nuevas inversiones para impulsar el crecimiento económico.

En un contexto global marcado por la incertidumbre, los resultados muestran que América Latina continúa enfrentando importantes desafíos para fortalecer la estabilidad financiera, aunque algunos países logran diferenciarse por su capacidad para generar confianza y atraer capitales internacionales.

Fuente: LR

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