Avanza la explotación petrolera en Malvinas pese al reclamo argentino

Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration avanzan con una inversión de US$2.100 millones en el yacimiento Sea Lion. El proyecto incluye plataformas flotantes, ampliación portuaria y alojamientos para trabajadores, mientras Argentina rechaza la explotación unilateral de recursos en el área disputada.

La empresa israelí Navitas Petroleum dio un nuevo paso para comenzar la explotación de petróleo en el yacimiento Sea Lion, ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas.

El área forma parte de la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Buenos Aires considera que las operaciones se realizan ilegalmente dentro de espacios marítimos argentinos y sin su autorización.

El consorcio encargado del proyecto, integrado por Navitas y la británica Rockhopper Exploration, avanza con la contratación de plataformas y la preparación de la infraestructura necesaria en las islas.

Una nueva plataforma flotante

Navitas destinó US$125 millones a la adquisición de la plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga OSX-1.

El proyecto también contempla la utilización de la unidad Aoka Mizu, que se encontraría en un astillero de Singapur para trabajos de mantenimiento y modernización.

Esa plataforma fue trasladada desde Medio Oriente debido a los riesgos derivados del conflicto con Irán.

Navitas y Rockhopper firmaron un acuerdo para determinar cómo se incorporará formalmente la unidad adicional al proyecto.

Hasta 180.000 barriles diarios

La incorporación de nueva infraestructura permitiría aumentar progresivamente la producción prevista.

El plan inicial contemplaba unos 55.000 barriles de petróleo diarios, pero el consorcio proyecta alcanzar hasta 180.000 barriles por día hacia finales de la década.

Las compañías también contrataron una plataforma de perforación y una unidad flotante para procesar, almacenar y transferir el crudo extraído.

El proyecto representa una inversión total estimada en US$2.100 millones.

Las obras avanzan en las islas

Los preparativos logísticos ya comenzaron en tierra e incluyen la ampliación del complejo portuario.

También se construirán instalaciones para alojar y trasladar a unas 260 personas, entre trabajadores especializados, técnicos y obreros.

Las obras contemplan un complejo hotelero y un helipuerto para facilitar el movimiento del personal vinculado con la explotación petrolera.

Según el legislador isleño Dean Dent, los lanchones sobre los que se montará la nueva estructura portuaria llegarían desde China a mediados de 2027.

Expectativa por el impacto económico

Las autoridades isleñas consideran que Sea Lion podría modificar profundamente la economía y la composición poblacional del archipiélago.

Las proyecciones citadas estiman que los ingresos derivados de regalías, impuestos y permisos podrían equivaler a cerca de 90.000 libras esterlinas por cada habitante permanente.

También se prevén ingresos superiores a 350 millones de euros como contraparte de la explotación.

Estas estimaciones dependen del desarrollo efectivo del proyecto, el volumen de producción y el precio internacional del petróleo.

Revisión de los permisos de residencia

Ante el interés despertado por la industria petrolera, las autoridades locales suspendieron durante un año los nuevos permisos de residencia permanente.

El objetivo es revisar el esquema poblacional y evitar que la llegada masiva de trabajadores altere el acceso de los actuales residentes a empleos y servicios.

El próximo 18 de octubre se realizará un censo para actualizar la información demográfica.

El último relevamiento registró unos 3.660 habitantes permanentes, 331 personas con residencia provisoria y 770 con permisos de trabajo.

En las islas conviven ciudadanos de más de 60 nacionalidades, con predominio de británicos y comunidades procedentes de Santa Elena, Filipinas y Chile.

Empresas sancionadas por Argentina

Navitas controla el 65% de la inversión en Sea Lion, mientras que Rockhopper posee el 35% restante.

Las dos compañías fueron sancionadas por Argentina por desarrollar actividades hidrocarburíferas sin autorización dentro de áreas que Buenos Aires considera bajo su jurisdicción.

Como consecuencia, tienen prohibido operar comercialmente en territorio argentino.

El Gobierno británico y las autoridades isleñas, en cambio, respaldan las licencias concedidas al consorcio y sostienen su derecho a explotar esos recursos.

Cuestionamientos al Gobierno de Milei

Sectores de la oposición argentina reclamaron una respuesta diplomática más firme del Gobierno de Javier Milei.

El Ejecutivo emitió un comunicado en diciembre para denunciar el proyecto. Israel respondió que se trataba de una iniciativa privada acordada con las autoridades isleñas y sin participación de su Gobierno.

El tema no apareció públicamente en la agenda de la reunión que Milei mantuvo con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, durante su visita de abril.

Tampoco fue mencionado oficialmente durante el posterior viaje a Israel del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Las declaraciones utilizadas por Navitas

El director ejecutivo de Navitas, Amit Kornhauser, afirmó ante inversores que el proyecto contaba con condiciones políticas favorables.

Para sostener esa posición, citó declaraciones de Milei relacionadas con el derecho de autodeterminación de los habitantes de las islas.

Kornhauser aseguró que Sea Lion avanzó sin interferencias del Gobierno argentino y con pleno apoyo de las autoridades británicas y de la administración isleña.

La Constitución argentina mantiene el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.

Estados Unidos mantiene su neutralidad

Las autoridades isleñas también rechazaron la idea de que Estados Unidos respaldaría la posición argentina en la disputa.

El Departamento de Estado señaló que Washington conserva una posición de neutralidad respecto de la soberanía sobre las islas.

Estados Unidos reconoce la administración británica de facto, pero no adopta una postura sobre el reclamo territorial de fondo entre Argentina y el Reino Unido.

Un proyecto de largo plazo

Sea Lion está diseñado como una explotación de gran escala que podría mantenerse durante unos 25 años.

La contratación de plataformas, las obras portuarias y la preparación de alojamientos indican que el proyecto dejó atrás varias de sus etapas preliminares.

Por ahora, no existen señales de que las empresas o las autoridades británicas vayan a detenerlo. Su avance promete transformar la economía de las islas, pero también profundizar la disputa entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía y los recursos naturales del Atlántico Sur.

Fuente: LA NACION

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