Amnistía acusa a Rusia de reclutar extranjeros con engaños para enviarlos a Ucrania
La organización documentó casos de ciudadanos vulnerables atraídos mediante falsas ofertas de trabajo, salarios elevados y promesas de ciudadanía. Según los testimonios, algunos perdieron sus documentos y fueron enviados al frente con apenas dos semanas de preparación.

Amnistía Internacional acusó a Rusia de recurrir a la explotación, la coacción y el engaño para incorporar ciudadanos extranjeros a sus fuerzas militares y enviarlos a combatir en Ucrania.
La organización considera que estas prácticas podrían encuadrarse como trata de personas y constituir graves violaciones de los derechos humanos.
Según la secretaria general de Amnistía, Agnes Callamard, el ejército ruso habría aprovechado la vulnerabilidad económica de ciudadanos extranjeros para reforzar sus filas y utilizarlos como “carne de cañón”.
Testimonios de ocho países
La investigación reúne entrevistas realizadas a ciudadanos de Brasil, Colombia, Cuba, Egipto, Sierra Leona, Somalia, Sri Lanka y Sudáfrica.
Los afectados fueron capturados y permanecieron en campos ucranianos para prisioneros de guerra entre 2024 y 2026.
Sus testimonios describen falsas ofertas de empleos civiles, restricciones a la libertad, promesas incumplidas y ocultamiento de los riesgos que implicaba participar en el conflicto.
Falsas ofertas de trabajo
Las promesas laborales habrían sido una de las principales herramientas utilizadas para atraer a los extranjeros.
A las víctimas les ofrecían puestos en seguridad, logística, construcción y tecnologías de la información, además de salarios elevados y acceso rápido a la ciudadanía rusa.
Sin embargo, una vez que llegaban al país, algunas descubrían que serían incorporadas al ejército y enviadas a zonas de combate.
Un sudafricano engañado por WhatsApp
Uno de los casos documentados corresponde a un ciudadano sudafricano que recibió instrucciones por WhatsApp para recoger un camión en Moscú y trasladarlo hasta Polonia.
Cuando llegó a la capital rusa, le quitaron el pasaporte, el teléfono móvil y otras pertenencias.
Posteriormente le informaron que no viajaría a Polonia y que tendría que convertirse en soldado.
Amenazas para impedir que escaparan
Amnistía también documentó mecanismos destinados a restringir la libertad de los reclutas una vez que ingresaban a Rusia.
Un informático brasileño, atraído con la promesa de un empleo tecnológico bien remunerado, aseguró que fue amenazado cuando manifestó su intención de marcharse.
“Si intentas escapar, o vas a la cárcel o te matamos”, le habrían advertido, según su testimonio recogido por la organización.
Pagos y ciudadanía que nunca llegaron
Muchos de los extranjeros entrevistados afirmaron que no recibieron el dinero que les habían prometido.
Otros cobraron únicamente una parte antes de ser capturados durante los combates.
La posibilidad de obtener rápidamente la ciudadanía rusa también habría funcionado como un incentivo central, aunque esa promesa tampoco se habría cumplido.
Dos semanas de preparación militar
Los reclutas fueron enviados al frente con experiencia y preparación insuficientes, de acuerdo con el informe.
Algunos recibieron solamente dos semanas de entrenamiento antes de llegar a zonas de combate activo.
Además de carecer de equipos adecuados, muchos enfrentaban barreras lingüísticas que dificultaban la comunicación con los mandos del ejército ruso.
Rusia busca compensar sus bajas
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales considera que la captación de extranjeros responde a la necesidad rusa de incorporar más soldados.
Según su análisis, Moscú registra más de 30.000 bajas militares mensuales, mientras que el reclutamiento voluntario ronda las 27.000 personas y no alcanza para reponer las pérdidas.
La incorporación de ciudadanos vulnerables del Sur Global permitiría al Kremlin aumentar sus tropas sin asumir el costo político interno de una movilización extraordinaria.
La coacción también afectaría a ciudadanos rusos
Organizaciones rusas de derechos humanos aseguran que estas prácticas no se limitan a personas extranjeras.
Las autoridades habrían ofrecido bonificaciones de entre 10.000 y un millón de rublos a policías y reclutadores privados por cada nuevo soldado incorporado.
Los principales objetivos serían personas endeudadas, enfermas, solitarias, con problemas de alcoholismo o antecedentes penales.
Amnistía pide detener el reclutamiento
Amnistía Internacional, declarada ilegal en Rusia en mayo de 2025, exigió a Moscú que ponga fin inmediatamente a estas prácticas.
La organización también pidió a otros Estados que adopten medidas para proteger a sus ciudadanos frente a las redes de captación y trata.
El informe sostiene que las condiciones documentadas podrían ajustarse a la definición establecida en el Protocolo de Palermo de las Naciones Unidas.
Fuente: EL PAÍS