Afganistán deja a 2,4 millones de niñas fuera de la educación secundaria

La Unesco advierte que las restricciones impuestas desde el regreso de los talibanes al poder han revertido años de avances educativos. Si la prohibición continúa, cerca de cuatro millones de alumnas podrían quedar excluidas de la secundaria para 2030.

Cinco años después del regreso de los talibanes al poder, 2,4 millones de niñas permanecen privadas de educación secundaria en Afganistán, según un nuevo balance divulgado por la Unesco.

La cifra aumentó en 200.000 respecto de 2025 y supera en más de un millón la registrada en 2024. El organismo advierte que las restricciones han revertido dos décadas de avances en el acceso de las mujeres afganas a la educación.

Un país donde las niñas no pueden continuar estudiando

Afganistán es actualmente el único país del mundo que prohíbe formalmente a las niñas continuar su educación después de la escuela primaria.

Las restricciones también alcanzaron a la enseñanza superior. Desde 2022, más de 100.000 mujeres tuvieron que abandonar las universidades, cerrando para muchas de ellas la posibilidad de acceder posteriormente a empleos cualificados e independencia económica.

La Unesco considera que el país enfrenta al mismo tiempo una crisis de acceso a la educación, de igualdad de género y de aprendizaje.

Dos décadas de avances quedaron atrás

La situación contrasta con los progresos registrados durante los años anteriores al regreso de los talibanes.

En 2001, las niñas representaban menos de uno de cada diez estudiantes de primaria. Para 2018, esa proporción había aumentado hasta cuatro de cada diez. También habían mejorado los niveles de alfabetización femenina.

Ese proceso comenzó a revertirse después del 15 de agosto de 2021, cuando los talibanes recuperaron el poder e introdujeron progresivamente fuertes restricciones sobre las mujeres.

Cuatro millones podrían quedar excluidas para 2030

Las proyecciones de la Unesco muestran un escenario todavía más preocupante. Si las actuales restricciones continúan, cerca de cuatro millones de niñas podrían quedar fuera de la educación secundaria para 2030.

El problema se produce además en un país que ya arrastraba graves dificultades educativas. En 2022, la tasa de alfabetización nacional era del 37,3 %, con una marcada diferencia entre hombres y mujeres.

Solo el 22,6 % de las mujeres sabía leer, frente al 52,1 % de los hombres, según los datos incluidos en el balance.

Escuelas clandestinas para seguir aprendiendo

Frente a las prohibiciones, algunas mujeres afganas han buscado alternativas para continuar enseñando y estudiando.

Entre esas iniciativas aparecen escuelas clandestinas, clubes secretos de lectura y programas educativos de televisión transmitidos desde el exterior.

Sin embargo, desafiar las restricciones implica riesgos. Algunas mujeres que organizaron espacios clandestinos de enseñanza tuvieron que esconderse después de que las autoridades descubrieran sus actividades.

Afganistán también podría quedarse sin profesoras

La exclusión de las niñas tiene consecuencias que podrían extenderse durante décadas. Las proyecciones indican que Afganistán podría enfrentar una escasez superior a 11.000 profesoras cualificadas para 2030 si la situación no cambia.

La falta de acceso a las aulas reduce el número de mujeres que en el futuro podrían convertirse en docentes y profesionales, debilitando todavía más la capacidad del propio sistema educativo para recuperarse.

La Unesco advierte así sobre un círculo difícil de romper: menos niñas estudiando significa también menos mujeres preparadas para enseñar a las próximas generaciones.

El impacto también llegará a la economía

Las consecuencias no quedarían limitadas al sistema educativo. Para 2066, alrededor de 600.000 mujeres afganas podrían abandonar la fuerza laboral como consecuencia de esta situación.

Las pérdidas económicas asociadas podrían alcanzar los 9.600 millones de dólares, según las estimaciones citadas por la organización.

La falta de educación secundaria limita las posibilidades de acceder a estudios superiores, empleos cualificados e independencia económica, profundizando la exclusión de las mujeres.

El regreso de miles de niñas aumenta la presión

A la crisis se suma el retorno masivo de ciudadanos afganos desde Pakistán. Entre abril de 2025 y agosto de 2026 regresaron 1,8 millones de personas, entre ellas unas 480.000 niñas menores de 17 años.

Las adolescentes que estudiaban secundaria en Pakistán pierden esa posibilidad al regresar a Afganistán, mientras las más pequeñas ingresan a un sistema educativo que ya enfrenta escuelas saturadas, infraestructura insuficiente y falta de docentes.

Cinco años después del regreso de los talibanes, la educación femenina se encuentra así ante un escenario cada vez más crítico. Si las restricciones permanecen, millones de niñas podrían llegar al final de esta década sin haber tenido la posibilidad de continuar sus estudios secundarios.

Fuente: EL PAÍS

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio