Por qué un sueño puede cambiar tu humor al despertar aunque no lo recuerdes

El psicólogo Dany Blázquez explicó en Cadena SER que el cerebro sigue procesando experiencias y recuerdos durante el sueño. También contó cómo una escena soñada puede dejar una sensación de enojo, tristeza o cansancio al despertar, incluso cuando cuesta recordar lo que ocurrió.

Soñás que discutís con alguien y, al despertar, todavía sentís el enojo de una pelea que nunca ocurrió. Con ese ejemplo, el psicólogo Dany Blázquez explicó en el programa Me pasa una cosa, de Cadena SER, cómo una emoción que aparece en un sueño puede acompañarnos durante los primeros momentos del día.

Para entenderlo, Blázquez parte de una idea: mientras dormimos, el cerebro sigue activo. Durante ese descanso procesa parte de lo vivido y participa en la formación de recuerdos, un trabajo que ocurre sin que tengamos que dirigirlo de manera consciente.

Qué hace el cerebro con lo que vivimos durante el día

«Por la noche la gente cree que el cerebro se apaga», dijo Blázquez. El psicólogo explicó que durante el sueño se procesan experiencias y se codifican recuerdos. Aunque la persona deja de prestar atención a su entorno como lo hace durante la vigilia, esa actividad continúa.

Blázquez relacionó ese proceso con la forma en que los sueños pueden mezclar elementos familiares con situaciones inventadas. Una persona conocida, una preocupación del día o una escena que nunca ocurrió pueden aparecer juntas y formar una historia difícil de entender al despertar.

La emoción puede durar más que el recuerdo del sueño

A veces cuesta reconstruir lo que pasó en un sueño, pero queda una sensación desagradable. El ejemplo de la discusión ilustra esa diferencia: uno puede despertarse molesto con alguien y, al mismo tiempo, saber que esa persona no hizo nada.

Blázquez contó que suele soñar mucho y recordar gran parte de lo que soñó. A veces, dijo, se levanta «agotado de sentir». Describió ese cansancio como una impresión personal, parecida a la de haber pasado la noche viviendo situaciones cargadas de emoción.

Un sueño puede influir en el ánimo sin explicarlo por completo

Lo que sentimos al despertar puede estar relacionado con un sueño, como plantea Blázquez, pero levantarse triste, desganado o cansado no permite saber por sí solo qué se soñó ni por qué apareció esa sensación.

El ejemplo del enojo deja una distinción útil: la emoción que queda al despertar puede sentirse muy real, aunque la conversación o la pelea que la provocó solo haya ocurrido en el sueño.

Fuente: Diario as

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