Cómo saber si tu perro está feliz y por qué mover la cola no alcanza

El educador canino Juan Manuel Liquindoli explica que un perro puede mover la cola tanto al saludar como en una situación de tensión. Para entender cómo se siente, propone observar su postura, cómo se acerca a las personas y tres aspectos de su rutina: el descanso, la alimentación y el juego.

Un perro puede mover la cola al verte llegar a casa y también mientras vigila algo que lo pone tenso. El gesto es el mismo, pero su significado depende de lo que ocurre alrededor y de cómo se comporta el resto del cuerpo, explica el educador canino Juan Manuel Liquindoli.

Licenciado en Psicología y con un máster en Etología Clínica, Liquindoli sostiene que la educación canina también consiste en ayudar a las personas a entender lo que comunican sus perros. Para hacerlo, propone mirar tanto las señales del momento como los hábitos que sostienen su bienestar día a día.

La cola se entiende mejor cuando mirás todo el cuerpo

«Mover la cola no necesariamente es signo de felicidad, sino que es sinónimo de activación fisiológica», explica Liquindoli. Esa activación puede aparecer por el entusiasmo de un saludo, pero también cuando el perro está ansioso o en actitud de vigilancia.

Para interpretar el movimiento, conviene observar qué pasó justo antes, si el cuerpo está tenso y si el perro se acerca por iniciativa propia. Una cola en movimiento cuenta solo una parte de lo que está pasando.

Una expresión parecida a una sonrisa puede confundir

Una boca abierta, con las comisuras hacia atrás, los dientes visibles y los ojos entrecerrados, puede recordar a una sonrisa humana. El especialista advierte que esa semejanza, por sí sola, no permite saber si el perro está disfrutando del momento.

Entre las señales que Liquindoli asocia con la comodidad están una postura sin tensión muscular, las orejas relajadas y un acercamiento voluntario. Algunos perros buscan caricias; otros traen una pelota para invitar a jugar o simplemente eligen quedarse cerca sin pedir atención.

El descanso y la alimentación sostienen su bienestar

En declaraciones recogidas por La Vanguardia, Liquindoli destacó que el descanso cumple una función de reparación y ayuda al perro a recuperar energía y regular su sistema nervioso. Como muchos perros pasan más de la mitad del día descansando, respetar sus momentos de reposo también forma parte de su cuidado.

El segundo pilar es la alimentación. El educador destaca el papel de las proteínas y recomienda elegir un alimento acorde con las necesidades de cada animal, con orientación de un veterinario especializado en nutrición cuando haga falta.

El juego debe ajustarse a la energía de cada perro

Jugar permite gastar energía, estimula la mente y ofrece una oportunidad de compartir tiempo con las personas. Liquindoli señala que un perro de alta demanda energética, como un border collie, puede necesitar actividades más intensas y específicas. Para otros, la compañía, las caricias y una estimulación más tranquila pueden resultar más adecuadas.

Cada perro tiene su propio carácter, nivel de energía e historia. Uno puede mostrar que está a gusto acercándose con una pelota; otro, echándose tranquilo a tu lado. Conocer su manera habitual de descansar, jugar y buscar compañía ayuda a interpretar mejor esas señales.

Fuente: EL TIEMPO

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