El Niño calienta la bahía de Monterey y lleva fauna de aguas cálidas a la costa de California
Una boya registró 18,18 °C a 60 metros de profundidad, la temperatura más alta en casi cuatro décadas de mediciones a ese nivel. Los investigadores también detectaron animales poco habituales en la costa central de California y señales de una menor disponibilidad de nutrientes.

Durante los años de El Niño, muchos cangrejos rojos pelágicos visitan la Bahía de Monterrey; sin embargo, nunca se habían observado ejemplares juveniles de este crustáceo de aguas cálidas tan al norte. (2026 MBARI)
Una medusa peine alada y un sifonóforo rosado, habituales en aguas más cálidas, aparecieron frente a la costa central de California. Investigadores del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) vincularon los avistamientos con la llegada de un episodio fuerte de El Niño.
Los sensores registraron al mismo tiempo una señal bajo la superficie: 18,18 °C a 60 metros de profundidad. La marca superó el máximo registrado a esa profundidad en el mismo punto durante El Niño de 1997.
Una boya registró el agua más cálida desde que comenzaron las mediciones
La boya M1 recoge datos del océano y de la atmósfera casi sin interrupciones desde 1989. Está situada sobre la entrada del cañón submarino de Monterey y anclada a unos 1.100 metros de profundidad. Los sensores distribuidos a lo largo del cable miden temperatura, salinidad, oxígeno, clorofila y corrientes.
El nuevo máximo superó el del 19 de noviembre de 1997. Según Francisco Chávez, científico de MBARI, la temperatura quedó más de 7 °C por encima del promedio de largo plazo y el calentamiento estuvo acompañado por un aumento local de 16 centímetros en el nivel del mar.
Por qué el agua cálida puede reducir el alimento disponible
Durante El Niño, los vientos alisios que suelen empujar el agua cálida superficial hacia Asia se debilitan. Parte de esa agua se desplaza hacia América y la termoclina, la franja que separa las capas cálidas de las frías, queda a mayor profundidad.
En condiciones normales, el ascenso de agua fría desde capas profundas lleva nutrientes hacia la superficie. Si ese aporte disminuye, el fitoplancton dispone de menos nutrientes para crecer. El cambio puede repercutir en la red alimentaria marina porque estos organismos microscópicos sostienen buena parte de ella.
Los flotadores detectaron menos nitratos y clorofila
Una red internacional de cerca de 500 flotadores autónomos, conocida como GO-BGC, ayuda a seguir los cambios en el océano casi en tiempo real. Hacia finales de septiembre, sus mediciones mostraron agua más cálida, menos dióxido de carbono disuelto y una reducción de nitratos, una combinación que suele anticipar el fortalecimiento de El Niño.
Los instrumentos también registraron una caída pronunciada de la clorofila, que sirve como indicador de la cantidad de fitoplancton. Ken Johnson, uno de los responsables del programa, explicó que estos registros permiten comparar cómo se encontraba el ecosistema antes del episodio, cómo cambia durante su desarrollo y qué sucede después.
De las medusas peine a los cangrejos rojos
Cerca del monte submarino Davidson, el equipo de MBARI observó una medusa peine alada del género Ocyropsis y un sifonóforo rosado, Athorybia rosacea. Ambos son más frecuentes en aguas cálidas como las de Hawái o México y resultan poco habituales frente al centro de California.
Durante el mantenimiento de la boya M1, los buzos encontraron cardúmenes de peces media luna, más comunes en el sur del estado. A mayor profundidad, el vehículo submarino operado a distancia Doc Ricketts detectó juveniles de cangrejo rojo pelágico, Grimothea planipes, que el equipo no había registrado antes tan al norte.
Los efectos pueden alcanzar a las pesquerías y al fondo del océano
El equipo también avistó brevemente calamares de Humboldt. En episodios anteriores, la expansión de esta especie modificó la composición de la fauna de mar abierto y afectó a poblaciones de merluza del Pacífico, un pez de interés comercial. El agua más cálida también puede reducir las áreas de alimentación de las ballenas cerca de la costa y alterar la disponibilidad de presas para las aves marinas.
Los monitoreos previos frente a California muestran que los cambios pueden alcanzar comunidades situadas a unos 4.000 metros de profundidad. Parte del alimento que llega allí son partículas orgánicas que caen desde la superficie. En Monterey, el calentamiento suele alcanzar su máximo en invierno, pero los efectos de la escasez de nutrientes pueden sentirse con más fuerza en primavera, cuando muchos organismos dependen de las floraciones de plancton.
California reúne los datos para seguir los cambios en la costa
MBARI y otros sistemas de observación de California comenzaron a reunir datos de boyas, planeadores submarinos e instrumentos costeros en un tablero dedicado a El Niño. El objetivo es ofrecer información actualizada a las autoridades, a quienes planifican las obras y el uso del litoral, y a las comunidades pesqueras.
El seguimiento tiene dos implicaciones directas para la costa: un nivel del mar más alto puede agravar las inundaciones, y el desplazamiento de especies puede cambiar dónde y en qué cantidad se encuentran los recursos pesqueros. Fuera de California, la evolución de El Niño también se sigue en países como Argentina por sus posibles efectos sobre las lluvias y la producción agropecuaria.
Fuente: Infobae