Brasil combina trabajo y reforestación en un programa por el que pasaron cerca de 6.000 presos

Replantando Vida ofrece capacitación, trabajo remunerado y beneficios penitenciarios a personas privadas de libertad en Río de Janeiro. Según los datos difundidos, cerca de 6.000 participantes cultivaron 4,5 millones de plantas nativas en 25 años y contribuyeron a recuperar casi 2.000 hectáreas.

Un programa de Río de Janeiro combina la recuperación de bosques con capacitación y empleo remunerado para personas privadas de libertad. Se llama Replantando Vida y es impulsado por la Compañía Estatal de Aguas y Alcantarillado de Río de Janeiro, conocida como Cedae.

En sus 25 años de trayectoria hasta 2026, cerca de 6.000 participantes cultivaron 4,5 millones de plantas nativas, de acuerdo con las cifras difundidas. Ese trabajo permitió recuperar casi 2.000 hectáreas en áreas consideradas prioritarias para proteger los recursos hídricos.

La formación comienza con semillas y llega hasta el cuidado de las cuencas

Los participantes reciben capacitación en recolección de semillas, cultivo de plantas, siembra y conservación de cuencas hidrográficas. La propuesta busca desarrollar conocimientos que puedan convertirse en una herramienta de trabajo durante el cumplimiento de la condena y después de la liberación.

Las actividades se realizan tanto en espacios penitenciarios como en áreas externas dedicadas a la protección de manantiales. De esa manera, el programa vincula el aprendizaje de un oficio con tareas ambientales relacionadas con el abastecimiento público de agua.

Ocho viveros sostienen la producción de plantas nativas

La infraestructura del proyecto incluye ocho viveros estatales, tres de ellos ubicados en establecimientos penitenciarios. Según Cedae, las instalaciones cuentan con capacidad para producir hasta 2,3 millones de plantones al año, destinados a trabajos de recuperación forestal.

Esa cifra describe la capacidad productiva anual y no la cantidad efectivamente cultivada cada año. El programa trabaja con 260 especies de la Mata Atlántica, entre las que se encuentran 40 que enfrentan riesgo de extinción.

La restauración de bosques también busca proteger el agua

La selección de las áreas de intervención responde a su importancia para las cuencas y los manantiales. El objetivo ambiental es recuperar vegetación en sectores estratégicos para el suministro de agua, junto con la conservación de especies nativas.

Las casi 2.000 hectáreas recuperadas forman parte del balance acumulado de la iniciativa. El proyecto integra así las necesidades de restauración ambiental con una actividad laboral para personas que tienen pocas oportunidades de acceder a un empleo durante su reclusión.

Los participantes reciben un salario y ayudas para trabajar

Según la información difundida por Cedae, cada participante percibe el sueldo mínimo, un subsidio alimentario y transporte. La remuneración permite que el trabajo tenga un impacto económico inmediato y pueda contribuir al sostenimiento de sus familias.

La propuesta también busca que los participantes construyan una rutina laboral y adquieran experiencia. Sus impulsores consideran que generar ingresos y asumir responsabilidades puede ayudar a preparar el regreso a la vida fuera del establecimiento penitenciario.

El trabajo puede permitir una reducción de la condena

Además de la remuneración, los participantes pueden acceder a la reducción de un día de condena por cada tres jornadas trabajadas, conforme a la legislación brasileña citada por la compañía. Ese beneficio acompaña las actividades de formación y restauración.

La iniciativa reúne así distintos componentes: aprendizaje, ingresos y un incentivo penitenciario asociado al trabajo. Su planteamiento es que la preparación para la reinserción comience durante el cumplimiento de la pena y tenga continuidad después de la liberación.

Sus impulsores cuestionan las respuestas centradas solo en el encierro

El proyecto aparece en el debate regional como una alternativa de reintegración frente a las políticas concentradas en establecimientos de máxima seguridad, como el CECOT de El Salvador. Representantes de Cedae cuestionan que ese enfoque se replique sin considerar la diversidad de la población penitenciaria.

Su argumento es que parte de las personas recluidas busca rehacer su vida y necesita oportunidades concretas antes de recuperar la libertad. Desde esa perspectiva, la capacitación y el empleo deben ocupar un lugar dentro de la política penitenciaria.

En Río de Janeiro trabaja menos del 4% de la población penal

El material señala que menos del 4% de las personas privadas de libertad en Río de Janeiro trabaja. Ese contexto ayuda a dimensionar la dificultad de acceder a ingresos, experiencia y formación laboral durante el cumplimiento de una condena.

Los representantes del programa sostienen que el empleo puede modificar las expectativas de los participantes y aliviar necesidades familiares. También lo presentan como una herramienta importante para reducir la reincidencia, aunque el texto no aporta una comparación estadística con otros modelos penitenciarios.

El programa informa una reintegración efectiva de ocho de cada diez participantes

Según los resultados difundidos, ocho de cada diez participantes logran una reintegración efectiva a la sociedad. La cifra se presenta como un indicador del desempeño de Replantando Vida, pero el material no detalla el período de seguimiento ni los criterios utilizados para medir ese resultado.

Por ello, ese porcentaje debe entenderse como el balance comunicado sobre el programa y no como una tasa de reincidencia directamente comparable con la de otros sistemas. Sus impulsores consideran que la combinación de inclusión laboral y restauración podría adaptarse a otros países latinoamericanos.

La iniciativa recibió un reconocimiento internacional en 2026

Replantando Vida obtuvo el primer lugar en la categoría Desarrollo Humano de los Premios Verdes 2026, celebrados en Cuenca, Ecuador. El reconocimiento destacó una propuesta que relaciona oportunidades para personas privadas de libertad con la recuperación de ecosistemas.

Con sus viveros, capacitación y trabajo remunerado, el proyecto plantea una vía para preparar la reinserción desde el encierro. Su continuidad se apoya en una tarea concreta: producir plantas nativas y recuperar áreas que también resultan importantes para el agua que utiliza la población.

Fuente: La Republica

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