Estudiar más horas no siempre basta y un profesor explica cómo recordar mejor
El profesor y divulgador Rubén Calviño plantea que aprender requiere relacionar ideas, practicar su recuperación y distribuir el estudio en el tiempo. En una entrevista con La Vanguardia, también destaca el papel del sueño, la actividad física y los hábitos cotidianos para acompañar la memoria, la atención y la motivación.

Rubén Calviño, maestro de Educación Primaria / Cedida
Pasar horas leyendo, subrayando y haciendo resúmenes no garantiza que podamos recordar lo estudiado después. El profesor de Educación Primaria y divulgador Rubén Calviño explica que aprender exige trabajar sobre tres pilares: la memoria, la atención y las emociones.
En una entrevista con La Vanguardia, el autor de Tu cerebro tiene truco, de Plataforma Editorial, propone revisar las estrategias habituales de estudio. Su planteamiento combina asociaciones entre ideas, práctica para recuperar información y sesiones distribuidas en el tiempo, acompañadas por descanso y hábitos saludables.
Relacionar la información ayuda a darle significado
Calviño recomienda conectar los contenidos nuevos con conocimientos previos. Convertir una explicación en una historia, representarla mediante un dibujo o construir asociaciones puede ayudar a organizarla y recuperarla posteriormente.
También propone avanzar desde una visión general hacia los detalles. Comprender primero la estructura del tema permite situar cada concepto dentro de un conjunto, en lugar de intentar memorizar datos desconectados.
La combinación de palabras e imágenes es otra de las herramientas que menciona para ofrecer distintas vías de acceso a la información.
Reconocer un contenido no equivale a recordarlo
Uno de los problemas que identifica el profesor es confundir familiaridad con conocimiento. Un texto puede resultar conocido al releerlo, pero eso no significa que podamos explicarlo sin tenerlo delante.
Para comprobarlo, aconseja cerrar el libro e intentar desarrollar el tema con nuestras propias palabras. Explicárselo a otra persona o utilizar tarjetas de preguntas y respuestas son formas de practicar esa recuperación, conocida como evocación.
El ejercicio permite detectar lagunas durante el estudio y volver sobre ellas antes de un examen.
Distribuir las sesiones en lugar de concentrarlas
El aprendizaje necesita tiempo y práctica. Calviño compara el proceso con un entrenamiento progresivo: una sesión extensa y aislada no ofrece las mismas oportunidades que volver sobre el contenido en distintos momentos.
Espaciar el estudio y recuperar lo aprendido después de una pausa permite trabajar sobre su consolidación. El profesor también destaca la importancia de experimentar pequeños logros que ayuden a sostener la motivación.
El subrayado puede servir para localizar ideas importantes, pero, según explica, aporta poco cuando se realiza de manera automática y sin reflexión.
Dormir forma parte del aprendizaje
Calviño señala que durante el sueño ocurren procesos que ayudan a estabilizar y reorganizar los recuerdos. Por eso, el descanso forma parte de las condiciones que acompañan el aprendizaje.
También menciona investigaciones sobre el sistema glinfático, relacionado con el movimiento de líquidos y la eliminación de sustancias de desecho en el cerebro. Para ilustrarlo utiliza la comparación con una limpieza nocturna mediante una manguera.
Esa imagen es una explicación divulgativa simplificada. No implica que el cerebro quede completamente libre de residuos ni que dormir garantice prevenir enfermedades como el Alzheimer.
El cuerpo y las emociones también cuentan
El profesor destaca la alimentación, la hidratación y el ejercicio físico como parte del cuidado general que permite afrontar el estudio.
En particular, relaciona la actividad física con la salud cardiovascular y cerebral, mecanismos de plasticidad y un mejor estado fisiológico y emocional. Su propuesta integra estos hábitos con las técnicas de aprendizaje, sin presentarlos como una fórmula automática para mejorar las notas.
Conversar y aprender algo nuevo mantienen el desafío
Las relaciones sociales también tienen un lugar en su planteamiento. Compartir experiencias y conversar ofrece situaciones que requieren atención, comprensión y adaptación, además de influir en la motivación y las rutinas.
Calviño propone seguir incorporando actividades nuevas y diferentes, con una dificultad progresiva. Cuando una tarea está completamente dominada, deja de exigir el mismo esfuerzo que aprender algo desconocido.
Su enfoque invita a valorar cómo se estudia y en qué condiciones, además del tiempo dedicado: organizar las ideas, intentar recordarlas y descansar son partes del mismo proceso.
Fuente: LA VANGUARDIA