Groenlandia frenó un plan para sacrificar 1.000 tiburones que viven más de 400 años
Los daños en los aparejos enfrentan a pescadores y conservacionistas. Mientras las comunidades reclaman soluciones, los investigadores advierten sobre la vulnerabilidad de una especie que alcanza la madurez sexual alrededor de los 150 años.

Los tiburones de Groenlandia quedaron en el centro de un conflicto por los daños que provocan en los equipos de pesca. Una propuesta municipal para sacrificar hasta 1.000 ejemplares fue abandonada después de que el gobierno cuestionara su legalidad, aunque el debate continúa.
Los pescadores denuncian pérdidas
En la costa oeste, los tiburones quedan atrapados en los aparejos destinados a capturar fletán y bacalao, cortan sedales y obligan a reemplazar equipos. Ambos peces son fundamentales para el sustento de las comunidades locales.
El pescador Henrik Jensen, de Ilulissat, aseguró que este año perdió unos 6.000 anzuelos. Según su relato, en algunas jornadas los daños alcanzaron las 30.000 coronas danesas, equivalentes a unos 4.500 dólares.
Una recompensa por cada tiburón sacrificado
El municipio de Avannaata aprobó un programa que contemplaba pagar 300 coronas danesas por cada corazón de tiburón entregado. Sus impulsores argumentaron que buscaba proteger los ingresos de los pescadores.
La iniciativa fue finalmente abandonada tras los cuestionamientos del gobierno. Sin embargo, la posibilidad de adoptar medidas similares en el futuro no quedó descartada.
Pueden vivir más de cuatro siglos
El tiburón de Groenlandia puede alcanzar entre seis y siete metros de longitud y superar los 400 años de vida. Su metabolismo y crecimiento son extremadamente lentos.
Los científicos estiman que alcanza la madurez sexual alrededor de los 150 años. Esa demora hace que la especie sea especialmente vulnerable a la sobrepesca y que su recuperación resulte muy lenta.
Por qué los ambientalistas rechazan el sacrificio
La organización Oceans North Kalaallit Nunaat sostiene que eliminar ejemplares no resolvería el problema. Estos animales pueden recorrer hasta 2.000 kilómetros al año, por lo que otros tiburones podrían llegar a las mismas zonas.
La especie también arrastra los efectos de décadas de explotación por el aceite de su hígado. Actualmente, se estima que unos 3.500 ejemplares son capturados accidentalmente cada año.
La presión sobre la pesca local
La actividad pesquera representa aproximadamente una cuarta parte del producto bruto interno de Groenlandia. El aumento de los costos y la dependencia de las capturas agravan las dificultades de las comunidades costeras.
Los conservacionistas advierten que los tiburones son solo una parte del conflicto. También señalan la cantidad de embarcaciones, la presión sobre los recursos y las pocas alternativas laborales.
Las alternativas para reducir los daños
Entre las propuestas aparecen compensaciones económicas, dispositivos acústicos para alejar a los tiburones y equipos que reduzcan la captura accidental. El gobierno también plantea mejorar el registro de los animales atrapados.
Otra medida es ampliar la retirada de redes fantasma, aparejos perdidos o abandonados que dañan equipos y atrapan fauna. Los ambientalistas consideran que estas acciones podrían ofrecer mejores resultados que el sacrificio de tiburones.
Fuente: EL LITORAL