Tu cachorro no necesita más estímulos: necesita sentirse seguro

Cuidar a un cachorro no se limita a alimentarlo y darle cariño, también implica entender que es un animal en desarrollo, con un cerebro que está aprendiendo a interpretar el mundo. Así lo plantea Alicia Torrano Cano, veterinaria y educadora canina, en una entrevista con La Vanguardia sobre el bienestar del cachorro.
Menos estímulos, más seguridad
Si un cachorro se frena en plena calle, puede que esté recibiendo demasiado a la vez: ruidos, autos, personas, otros perros. La recomendación es empezar por lo cercano (el portal, el edificio, la cuadra) y avanzar a medida que gana confianza. Los primeros descubrimientos suelen comenzar hacia los tres meses, según la salud de cada animal. El tiempo que se toma para observar una esquina también es parte del paseo.
Cinco claves
- Empezar los paseos de a poco, sin imponer una distancia.
- Elegir experiencias que pueda procesar, sin llenar cada día de novedades.
- Dejarle espacio para dormir y desconectar.
- Preferir dos o tres amigos perros conocidos y equilibrados antes que muchos desconocidos.
- Respetar su espacio con las personas: no todos tienen que tocarlo.
Cansado no es lo mismo que tranquilo
Después de muchas horas de juegos y visitas, algunos cachorros llegan a casa más acelerados. Tienen mordiscos intensos y no pueden quedarse quietos.
Por ello, según la especialista, un perro cansado no es un perro tranquilo; muchas veces lo que necesitan es bajar el ritmo, no más ejercicio, para promover el bienestar del cachorro.
Socializar no es saludar a todo el mundo. La buena socialización depende de la calidad de los encuentros, no de la cantidad. Demasiados contactos pueden generar saltos, excitación, inseguridad o tirones de correa. Lo importante es darle espacio, leer sus señales y terminar la interacción cuando se vuelve demasiado intensa.
Fuente: entrevista de La Vanguardia a Alicia Torrano Cano, reproducida por Clarín.