Jugar con tu perro puede mejorar su comportamiento y fortalecer el vínculo

El educador canino Juan Manuel Liquindoli explicó que jugar con un perro no solo sirve para entretenerlo. La actividad puede favorecer el aprendizaje, mejorar la comunicación y fortalecer el vínculo, siempre que se adapte a los intereses y las necesidades de cada animal.

Compartir actividades con un perro puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo y comprender mejor sus necesidades. Perseguir una pelota, buscar objetos o tirar de una soga son formas de interacción que van más allá del entretenimiento.

El educador canino Juan Manuel Liquindoli destacó que el juego también favorece el aprendizaje, la comunicación y el bienestar. Por eso, su objetivo no debería limitarse a conseguir que el animal termine cansado.

El especialista explicó que los perros conservan características juveniles a lo largo de su vida, entre ellas la disposición a jugar.

Una actividad que ayuda a aprender

Según Liquindoli, el juego funciona como una escuela para la vida. Durante esta actividad, los perros practican habilidades, aprenden a relacionarse y ensayan conductas importantes.

El especialista señaló que, mientras juegan, participan circuitos cerebrales relacionados con la motivación, la recompensa y el aprendizaje.

Además del movimiento físico, el juego puede incluir desafíos que estimulan al animal y le permiten incorporar nuevas habilidades mediante experiencias compartidas.

Una forma de comunicación con el perro

Liquindoli sostiene que jugar juntos exige que la persona y el perro aprendan a interpretar las señales del otro. Esa interacción permite conocer qué disfruta el animal y cómo responde a cada propuesta.

“El juego puede convertirse en una verdadera conversación, porque para jugar juntos, tenemos que aprender a leernos”, explicó.

Cuando la actividad responde a las necesidades reales del perro, puede contribuir tanto a su bienestar como a su comportamiento. La clave está en observarlo y adaptar la interacción.

No todos los perros disfrutan de los mismos juegos

El educador canino recomienda probar distintas actividades y descubrir cuáles prefiere cada perro. La genética puede tener un papel importante en esos intereses, por lo que no existe una única propuesta adecuada para todos.

Entre las opciones mencionadas se encuentran:

  • Perseguir objetos, como una pelota.
  • Buscar elementos.
  • Tirar y forcejear con una soga.
  • Morder juguetes.
  • Olfatear.
  • Aprender nuevas habilidades.

Observar qué actividades busca espontáneamente el animal ayuda a elegir juegos que le permitan participar con interés.

Respetar cuándo quiere dejar de jugar

Para aprovechar estos momentos, es importante prestar atención a las respuestas del perro. La actividad debe permitirle participar de manera activa y respetar cuando pierde el interés o ya no quiere continuar.

Forzarlo a seguir no forma parte de la propuesta del especialista. El juego compartido debe ajustarse a sus preferencias y favorecer experiencias positivas.

Liquindoli remarcó que jugar reúne movimiento, actividad cognitiva, aprendizaje y comunicación. Así, unos minutos de interacción pueden convertirse en una oportunidad para conocer mejor al perro y acompañar su bienestar.

Fuente: TN

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