Un estudio relaciona el uso de pantallas con una mayor rapidez mental en adolescentes

Una investigación realizada durante ocho años con 506 participantes encontró una relación entre mayor tiempo de pantalla y mejores resultados en reacción, precisión y procesamiento cognitivo. Los autores advierten que el contenido y el tipo de actividad son más importantes que la pantalla en sí.

El debate sobre la relación entre los niños y las pantallas suele concentrarse en los posibles efectos negativos. Sin embargo, una investigación finlandesa encontró resultados que obligan a observar el tema con más matices.

El estudio detectó una relación entre pasar más tiempo frente a una pantalla desde la infancia y obtener mejores resultados en algunas pruebas cognitivas durante la adolescencia.

Los investigadores observaron mejoras en los tiempos de reacción, la precisión y el procesamiento de información. Esto no significa, sin embargo, que cualquier actividad digital produzca beneficios.

Una investigación realizada durante ocho años

El trabajo, denominado “PANIC”, fue desarrollado por investigadores de las facultades de Ciencias del Deporte y Psicología de las universidades de Jyväskylä y Finlandia Oriental.

La investigación se extendió durante ocho años y contó con la participación de 506 niños.

El objetivo fue analizar cómo la actividad física y las conductas sedentarias durante la infancia podían relacionarse con las capacidades cognitivas alcanzadas posteriormente en la adolescencia.

Mejores resultados en reacción y precisión

Según las conclusiones presentadas, los participantes que informaron haber pasado periodos más extensos frente a pantallas obtuvieron mejores resultados en determinadas pruebas.

Los beneficios observados incluyeron tiempos de reacción más rápidos, mayor precisión y un mejor desempeño cognitivo.

La investigación encontró una asociación entre ambas variables, pero el texto no establece que las pantallas sean necesariamente la causa directa de esa mejora.

No todas las pantallas se utilizaron de la misma manera

Uno de los principales matices del estudio es que el tiempo de pantalla no se limitó al uso del teléfono móvil o las redes sociales.

La categoría también incluyó los videojuegos, la lectura y la realización de tareas escolares.

Esto significa que algunos participantes pudieron pasar más tiempo frente a una pantalla porque desarrollaban actividades educativas, creativas o capaces de exigir concentración.

Por esa razón, no resulta adecuado interpretar los resultados como una recomendación para aumentar indiscriminadamente el tiempo digital de los niños.

El contenido puede ser más importante que el dispositivo

Utilizar un teléfono para desplazarse durante horas por publicaciones y videos breves no produce necesariamente el mismo efecto que resolver un problema.

Un videojuego que exige planificación, una lectura digital, una tarea escolar o un sudoku pueden estimular la memoria, la atención y la toma de decisiones.

La diferencia no está solamente en el aparato utilizado, sino en el esfuerzo mental requerido por la actividad.

Una pantalla puede servir como herramienta de aprendizaje o convertirse en una fuente de consumo pasivo, según la manera en que se utilice.

La moderación continúa siendo fundamental

Los posibles beneficios encontrados no eliminan las preocupaciones relacionadas con el uso excesivo de dispositivos.

La cantidad de tiempo continúa siendo un factor importante, especialmente cuando las pantallas desplazan el sueño, la actividad física, el estudio o las relaciones personales.

El propio planteamiento del estudio señala que cualquier ventaja dependería de un uso moderado y de los contenidos elegidos.

Pasar muchas horas frente a un dispositivo no garantiza por sí mismo un mayor desarrollo cognitivo.

Una relación que no debe interpretarse de manera absoluta

Los resultados describen una asociación positiva, pero no demuestran que entregar un teléfono a un niño mejorará automáticamente sus capacidades mentales.

También es posible que los participantes con mayor facilidad cognitiva eligieran con más frecuencia actividades digitales complejas.

Además, agrupar bajo la misma categoría los videojuegos, la lectura, los deberes y otros usos dificulta determinar qué actividad concreta estaría relacionada con los mejores resultados.

El debate sobre la salud infantil continúa

El texto señala que la Organización Mundial de la Salud mantiene una posición más crítica sobre la entrega de teléfonos móviles a edades tempranas.

Entre las preocupaciones aparecen la ansiedad, una menor calidad de vida y la exposición a formas de violencia digital.

Estas advertencias no contradicen necesariamente los resultados del estudio, porque analizan riesgos diferentes y formas de uso que pueden variar considerablemente.

Una pantalla también puede ser una herramienta

Los contenidos diseñados para promover el pensamiento activo, la creatividad, la resolución de problemas y el aprendizaje pueden aportar estímulos positivos.

La misma lógica puede aplicarse a otras edades. Utilizar un dispositivo para ejercitar la mente no equivale a consumir contenido sin atención durante periodos prolongados.

La investigación finlandesa no concluye que cuanto más tiempo pase un niño frente a una pantalla, mejor será su desarrollo.

Su principal aporte es mostrar que el debate no puede reducirse únicamente a contar horas: también es necesario observar qué hace el menor, qué aprende y qué otras actividades está dejando de realizar.

Fuente: xataka

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