La carrera por esconder bajo tierra la infraestructura más importante del mundo
La guerra en Ucrania demostró la vulnerabilidad de las instalaciones expuestas a ataques con drones. Mientras crece el interés por esconder cables, centros de datos y sistemas energéticos, una nueva tuneladora de plasma promete atravesar roca sólida con mayor rapidez.

Una pared de granito blanco se levantaba frente a un pequeño equipo de ingenieros reunidos en una cantera de California. La roca era antigua, extremadamente dura y prácticamente impermeable.
Frente a ella se encontraba una máquina con forma de cigarro diseñada para conseguir algo que parecía difícil: abrir un túnel sin depender exclusivamente de los métodos tradicionales de perforación.
Cuando el equipo fue activado, tres antorchas de plasma comenzaron a trabajar sobre el granito. El ruido inicial era tan intenso que Troy Helming, fundador de EarthGrid, comparó el momento con el encendido de un cohete.
Plasma más caliente que la superficie del Sol
Las antorchas están instaladas dentro de un cabezal giratorio situado en la parte frontal de la máquina.
Al ponerse en funcionamiento, producen un chorro de plasma que alcanza temperaturas de hasta 27.000 °C, muy por encima de la temperatura registrada en la superficie del Sol.
El calor extremo permite fundir la roca en lugar de romperla mediante herramientas mecánicas convencionales.
Durante la prueba realizada en California en enero, la perforadora consiguió avanzar tres metros a través del granito.
Un tornado dentro del túnel
La máquina no solo funde la roca. También genera un vórtice violento dentro del espacio que está excavando.
Helming lo describe como una especie de tornado que ayuda a retirar los residuos producidos por las antorchas.
Los restos son absorbidos por la perforadora y, debido a las elevadas temperaturas alcanzadas durante el proceso, en ocasiones adquieren una forma similar a la lava.
Para el fundador de EarthGrid, la prueba representó la culminación de una década de trabajo dedicada al desarrollo de esta tecnología.
Una prueba exitosa con ajustes pendientes
El ensayo logró atravesar el bloque de granito, aunque también dejó algunos problemas técnicos por resolver.
La máquina perforó ligeramente más de lo necesario en las zonas superior e izquierda del túnel.
Los ingenieros planean corregir ese desvío haciendo que el vórtice cambie de dirección aproximadamente cada cinco minutos.
La empresa espera completar los ajustes y comenzar a utilizar comercialmente su tuneladora incluso durante el próximo año.
Una nueva forma de construir túneles
Tecnologías como la desarrollada por EarthGrid podrían hacer que las excavaciones sean más rápidas y sencillas.
La construcción de túneles continúa siendo una tarea lenta, compleja y costosa, especialmente cuando las máquinas deben atravesar terrenos duros o zonas urbanas densamente ocupadas.
En los métodos actuales, el avance suele medirse en milímetros por minuto. Por eso, cualquier innovación capaz de aumentar considerablemente la velocidad puede transformar el sector.
Cables y tuberías bajo tierra
EarthGrid asegura haber recibido consultas de empresas interesadas en utilizar su máquina para instalar diferentes tipos de infraestructura.
Entre las posibles aplicaciones aparecen los cables eléctricos, la fibra óptica y las tuberías destinadas al transporte de agua, gas natural o amoníaco.
Estas redes podrían quedar protegidas frente al clima, los accidentes, el vandalismo o los ataques militares.
La empresa también analiza la creación de túneles para sistemas subterráneos de distribución de mercancías alrededor de aeropuertos y almacenes.
Menos camiones en las carreteras
El proyecto de transporte subterráneo permitiría trasladar productos sin depender exclusivamente de vehículos pesados.
Las mercancías podrían circular por túneles entre terminales, depósitos y centros logísticos.
Según Helming, una infraestructura de este tipo ayudaría a reducir la cantidad de camiones que transitan por las carreteras.
La propuesta muestra que la construcción subterránea no tiene únicamente una función defensiva. También podría aliviar el tránsito y modificar la logística de las grandes ciudades.
La guerra cambia las prioridades
Enterrar infraestructura no es una idea nueva. Durante siglos, los seres humanos utilizaron cuevas, túneles y búnkeres para proteger personas, alimentos, documentos y armas.
Lo que cambió recientemente fue la urgencia de aplicar esa estrategia a redes eléctricas, centros de datos y sistemas de telecomunicaciones.
Empresas de ingeniería detectaron una mayor demanda de proyectos subterráneos después del comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El conflicto demostró que la infraestructura instalada en la superficie puede ser identificada y destruida mediante ataques con drones.
Los países cercanos a Rusia toman precauciones
Robbie McGoran, representante de la empresa de ingeniería Joseph Gallagher, señaló que los acontecimientos geopolíticos influyeron en el interés por los túneles.
Los países fronterizos con Rusia realizan cada vez más consultas sobre la posibilidad de trasladar instalaciones esenciales bajo tierra.
También son muy cuidadosos al seleccionar a las compañías autorizadas para intervenir en estos proyectos.
La ubicación y las características de una instalación subterránea pueden constituir información sensible para la seguridad nacional.
Los centros de datos buscan refugio
La necesidad de protección también alcanza a los centros de datos, donde se almacena información y se ejecutan servicios digitales indispensables.
Alexander RE Taylor, profesor de la Universidad de Exeter, identifica una “explosión de los búnkeres de datos”.
El término describe el creciente número de instalaciones informáticas construidas dentro de cavernas, minas o espacios excavados especialmente bajo tierra.
Además de aumentar la seguridad, estos lugares pueden ofrecer condiciones naturales favorables para el funcionamiento de los servidores.
Un centro tecnológico bajo los Dolomitas
A comienzos de este año terminó la construcción de un centro de datos dentro de los Dolomitas, en Italia.
Las instalaciones de Trentino DataMine se encuentran en cavernas excavadas a unos 100 metros de profundidad.
El complejo está situado junto a almacenes subterráneos utilizados en los últimos años para conservar vino espumoso, manzanas y queso.
El ambiente naturalmente fresco reduce la energía necesaria para mantener refrigerados los equipos informáticos.
Seguridad proporcionada por la naturaleza
Los responsables de Trentino DataMine consideran que la montaña ofrece niveles de protección difíciles de reproducir mediante edificios convencionales.
La instalación está rodeada por aproximadamente 90 millones de metros cúbicos de roca dolomítica.
Según su director ejecutivo, Dennis Bonn, esa estructura natural protege frente a intrusiones físicas, interferencias electromagnéticas, eventos sísmicos y riesgos hidrogeológicos.
La combinación entre seguridad y refrigeración convierte al subsuelo en un espacio atractivo para almacenar información sensible.
Internet también se protege bajo el océano
La estrategia subterránea se aplica incluso a los cables de internet que atraviesan el fondo marino.
Estas conexiones pueden extenderse durante miles de kilómetros y resultan esenciales para mantener las comunicaciones entre continentes.
Uno de sus principales riesgos son las anclas de los barcos, capaces de dañar o cortar accidentalmente los cables.
Para reducir estos incidentes, cada vez más tramos son enterrados dentro del lecho marino.
Cables hasta tres metros bajo el fondo
Lane Burdette, analista de la empresa TeleGeography, explicó que los cables submarinos pueden quedar enterrados a profundidades de hasta tres metros.
En las zonas especialmente propensas a sufrir accidentes, algunas conexiones se protegen de esa manera durante toda su extensión.
Existen indicios de que las fallas por kilómetro disminuyen a medida que aumenta la proporción de cable colocado bajo el suelo marino.
La técnica no elimina completamente los peligros, pero dificulta los daños accidentales y ofrece mayor protección frente a posibles ataques.
Una estrategia defensiva comprobada
La historia militar ofrece numerosos ejemplos de la efectividad de los túneles.
Durante la guerra de Afganistán, las redes subterráneas utilizadas por Al Qaeda representaron un importante problema estratégico para Estados Unidos.
Más recientemente, las instalaciones nucleares subterráneas de Irán llamaron la atención internacional debido a la dificultad que supone destruirlas.
La profundidad, la roca y la falta de accesos visibles aumentan la capacidad de estas estructuras para resistir ataques.
Máquinas guiadas con mayor precisión
Las tecnologías utilizadas para construir túneles también mejoraron durante los últimos años.
Los sistemas de guiado láser y los giroscopios permiten conocer la posición exacta de una perforadora mientras trabaja bajo tierra.
Estas herramientas ayudan a mantener la dirección planificada y reducen los errores durante la excavación.
Aun así, las grandes innovaciones capaces de acelerar drásticamente la velocidad de las máquinas continúan siendo poco frecuentes.
El subsuelo presenta otros peligros
Trabajar bajo tierra no significa eliminar los riesgos.
Las excavaciones pueden liberar gases peligrosos que permanecieron atrapados durante miles de años.
También pueden producirse filtraciones o inundaciones capaces de paralizar una obra y poner en peligro a trabajadores y equipos.
Antes de comenzar, los ingenieros deben estudiar detalladamente la composición del terreno, la presencia de agua y las condiciones geológicas.
Londres construyó 29 kilómetros de túneles
Uno de los grandes ejemplos de infraestructura eléctrica subterránea se encuentra en Reino Unido.
El proyecto London Power Tunnels construyó 29 kilómetros de corredores bajo la capital británica para alojar cables eléctricos de gran tamaño.
La obra tuvo un costo aproximado de USD 1.360 millones.
En una ciudad tan congestionada como Londres, la instalación subterránea resultó adecuada porque evitó intervenir repetidamente las calles y redujo el impacto sobre el tránsito.
Los túneles cuestan varias veces más
La construcción de infraestructura subterránea puede ser varias veces más costosa que instalar cables en torres o postes.
Por esa razón, Reino Unido no muestra todavía un cambio generalizado hacia el soterramiento de todos sus sistemas esenciales.
En algunas regiones, construir circuitos adicionales en la superficie puede ofrecer suficiente capacidad de respaldo por un costo mucho menor.
El sistema eléctrico británico ya cuenta con cierto nivel de redundancia para continuar funcionando si uno de sus componentes falla.
El regreso de los búnkeres
La protección bajo tierra fue un tema frecuente durante los últimos años de la Guerra Fría.
La amenaza de una guerra nuclear llevó a gobiernos y especialistas a debatir sobre la construcción de refugios para proteger a determinados grupos de personas.
Suiza todavía exige que toda su población tenga acceso a un búnker nuclear.
Muchos edificios de apartamentos del país cuentan con refugios construidos dentro de sus sótanos.
No es posible esconderlo todo
Richard Little, especialista en políticas de infraestructura crítica, recuerda que durante la Guerra Fría quedó claro que no era posible enterrar todas las instalaciones.
El costo, la complejidad y el tamaño de las redes modernas hacen inviable trasladar todo el sistema energético y tecnológico al subsuelo.
La estrategia debe concentrarse en aquello que sería especialmente difícil de reemplazar después de un ataque.
Esto obliga a los gobiernos y empresas a establecer prioridades antes de invertir en una construcción subterránea.
Las fábricas de chips podrían ser candidatas
Entre las instalaciones que podrían necesitar mayor protección aparecen las fábricas de semiconductores.
Estas plantas son extremadamente complejas y no pueden reconstruirse o reemplazarse con rapidez.
Su destrucción podría afectar durante años a las industrias de computadoras, vehículos, telecomunicaciones y armamento.
Para Little, las instalaciones subterráneas pueden tener sentido en casos específicos, siempre que protejan sistemas verdaderamente fundamentales.
El futuro puede estar bajo nuestros pies
La guerra, el crecimiento de los centros de datos y la dependencia de las redes eléctricas impulsan una nueva carrera por el espacio subterráneo.
Máquinas como la perforadora de plasma de EarthGrid podrían reducir algunas de las dificultades técnicas, aunque todavía deben demostrar su rendimiento comercial.
Los centros de datos dentro de montañas y los cables enterrados bajo el océano muestran que la transformación ya comenzó.
El desafío no consiste en esconder toda la infraestructura, sino en decidir cuáles son los sistemas que el mundo no puede permitirse perder.
Fuente: BBC