Irán propone terminar la guerra mientras Estados Unidos prepara nuevas sanciones
Masoud Pezeshkian afirmó que llegó el momento de terminar el conflicto con Estados Unidos y aseguró que Irán se encuentra en una posición favorable. El llamado aparece mientras Washington prepara sanciones más severas y la población iraní enfrenta un fuerte deterioro económico.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó que llegó el momento de poner fin a la guerra con Estados Unidos después de casi seis meses de enfrentamientos.
El mandatario sostuvo que Teherán debería aprovechar lo que considera una posición favorable frente a Washington para negociar el cierre del conflicto.
“Es mejor que terminemos la guerra ahora que estamos en posición de fuerza y dignidad”, expresó durante una reunión con personal médico.
Pezeshkian presenta a Irán como vencedor
El presidente iraní aseguró que la comunidad internacional reconoce una victoria de su país y cuestionó los ataques estadounidenses contra colegios, hospitales e infraestructura.
Sus declaraciones buscan presentar una eventual negociación como una decisión tomada desde la fortaleza y no como una respuesta a la creciente presión económica.
El mensaje llega en un momento de fuerte tensión, mientras Estados Unidos prepara nuevas medidas para aislar financieramente a la República Islámica.
Teherán denuncia terrorismo económico
La Cancillería iraní calificó como “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad” el anuncio de Washington sobre un endurecimiento de las sanciones.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene previsto detallar las nuevas medidas el lunes.
Bessent anticipó que la ofensiva económica buscará provocar el colapso del régimen iraní. El objetivo de Estados Unidos es cerrar las vías financieras y comerciales utilizadas por Teherán para resistir las restricciones.
Una guerra que no logró cambiar el poder iraní
El conflicto comenzó el 28 de febrero con bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel. En ese momento, Donald Trump pidió un cambio de régimen en Teherán.
Casi seis meses después, ese escenario no se produjo. El Gobierno iraní continúa en el poder y mantiene su capacidad para responder militarmente en la región.
Los ataques del primer día causaron la muerte del líder supremo Ali Khamenei. Fue reemplazado por su hijo Mojtaba, quien no apareció públicamente y, según las fuentes citadas en el texto, resultó herido durante el bombardeo.
La población siente el peso de la crisis
Aunque las tiendas de alimentos de Teherán continúan abastecidas, numerosas familias tienen dificultades para comprar productos básicos.
El desempleo aumentó y muchos trabajadores deben cumplir jornadas más extensas mientras el valor de sus ingresos se deteriora. Alimentos, medicamentos y otros productos esenciales se volvieron cada vez menos accesibles.
La gasolina, fuertemente subsidiada, aparece como una de las pocas excepciones dentro de una economía afectada por la guerra, las sanciones y el bloqueo naval.
Familias obligadas a reducir sus gastos
Ahmad Karimi, taxista de 52 años y padre de dos hijos, relató que trabaja jornadas de hasta 15 horas para cubrir sus necesidades.
Según explicó, su familia dejó de comprar frutas y proteínas, eliminó actividades de ocio y comenzó a trabajar también durante los fines de semana.
Su testimonio refleja el impacto cotidiano de una crisis que obliga a numerosos iraníes a recortar gastos esenciales para poder llegar a fin de mes.
El petróleo queda bajo presión
La economía iraní depende en gran medida de las exportaciones de petróleo, pero el bloqueo naval dificulta la salida de su producto más valioso.
Todavía no está claro si el aumento de la presión económica llevará al Gobierno iraní a realizar concesiones políticas o militares.
Algunos especialistas se muestran escépticos porque Teherán lleva años sometido a sanciones occidentales y desarrolló diferentes métodos para reducir su impacto.
El estrecho de Ormuz sigue siendo clave
Desde el comienzo de la guerra, Irán atacó bases estadounidenses y países vecinos productores de petróleo. También interrumpió el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, su principal ventaja estratégica.
Estas acciones contribuyeron al aumento de los precios internacionales de la energía y le dieron a Teherán una herramienta de presión en las negociaciones.
Irán busca un alivio de las sanciones y suficiente control sobre el estrecho para exigir pagos a los buques que transportan petróleo, energía y otros bienes.
Las vías utilizadas para resistir las sanciones
A lo largo de los años, Irán amplió su producción interna y desarrolló redes informales de comercio transfronterizo.
También adquirió productos restringidos mediante terceros países y utilizó una flota de embarcaciones para transportar petróleo fuera de los canales convencionales.
Estas estructuras permitieron que la economía evitara un colapso total, aunque no impidieron el deterioro de las condiciones de vida de la población.
Una negociación todavía incierta
Estados Unidos confía en que sanciones más duras obligarán a Teherán a ceder. Sin embargo, algunos expertos advierten que Washington podría estar subestimando la capacidad iraní para soportar una presión prolongada.
Hadi Kahalzadeh, experto en economía iraní de la Universidad de Brandeis, señaló que esa resistencia también impide que el sufrimiento económico se convierta automáticamente en cambios políticos.
El pedido de Pezeshkian abre una posibilidad de negociación, pero las diferencias sobre las sanciones, el estrecho de Ormuz y el programa nuclear mantienen incierto el final de la guerra.
Fuente: Infobae