Nueva Zelanda lanza el mayor rescate de islas y especies de su historia

El proyecto abarcará Maukahuka, Rakiura y las Islas Chatham, territorios remotos amenazados por especies invasoras. Expertos utilizarán perros, cámaras, trampas e inteligencia artificial para recuperar sus ecosistemas.

Por: Francisca Segovia

Nueva Zelanda se prepara para desarrollar una de las operaciones de conservación más ambiciosas de su historia. El objetivo es restaurar tres grandes territorios insulares afectados por la presencia de especies invasoras.

El proyecto llegará a Maukahuka, también llamada Isla Auckland; Rakiura, conocida como Isla Stewart; y las Islas Chatham. Cada una tiene una extensión entre cuatro y quince veces mayor que la isla más grande descontaminada anteriormente por el país.

Una alianza para recuperar las islas

Los tres territorios se incorporaron al desafío internacional Island-Ocean Connection Challenge.

La iniciativa reúne al Gobierno de Nueva Zelanda, comunidades maoríes y moriori, además de organizaciones científicas internacionales.

Las condiciones presentan enormes dificultades. Las islas son remotas, tienen terrenos complejos y están expuestas a climas extremos que pueden dificultar los trabajos durante años.

El regreso de las plantas gigantes

En Maukahuka, los especialistas esperan recuperar los campos de megaflores que antiguamente cubrían amplias zonas de la isla.

Estas enormes plantas podían alcanzar la altura del pecho de una persona. La eliminación de los animales invasores permitiría que vuelvan a crecer sin amenazas.

Un refugio para las aves marinas

Las Islas Chatham son conocidas como la “capital mundial de las aves marinas”. Allí, el proyecto busca conseguir que las colonias vuelvan a reproducirse en condiciones seguras.

Entre las especies beneficiadas se encuentran cuatro tipos de albatros. La eliminación de depredadores permitirá proteger sus nidos, huevos y crías.

Rakiura espera el regreso del kākāpō

Uno de los objetivos más importantes es convertir Rakiura en un refugio seguro para el kākāpō.

Este loro nocturno no puede volar y se encuentra en peligro crítico de extinción. Si la restauración tiene éxito, la especie podría regresar a la isla sin quedar expuesta a animales que amenacen su supervivencia.

Tecnología para localizar a los depredadores

Los equipos de erradicación recorrerán los territorios para eliminar ratas, gatos salvajes, zarigüeyas y erizos.

Los expertos contarán con perros entrenados para tareas de conservación, cámaras de monitoreo y diferentes sistemas de trampas.

La inteligencia artificial también será utilizada para analizar información, detectar animales invasores y vigilar las zonas restauradas.

Una operación que necesitará años

La extensión y las condiciones naturales de las islas convierten la tarea en un proceso complejo. Los especialistas deberán trabajar durante años antes de declarar cada territorio libre de depredadores.

Si alcanza sus objetivos, el proyecto será uno de los mayores esfuerzos de restauración de biodiversidad realizados en Nueva Zelanda y podría convertirse en una referencia internacional para la recuperación de otras islas.

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