China toma represalias contra Panamá por la pérdida de puertos estratégicos en el Canal

Las tensiones entre China y Panamá han escalado significativamente después de que las autoridades panameñas retiraran las concesiones de dos puertos estratégicos ubicados en los accesos del Canal de Panamá, una decisión que ha desencadenado una serie de medidas de presión por parte de Pekín.
De acuerdo con reportes de inteligencia marítima internacional, China aumentó de forma considerable las inspecciones y detenciones de buques con bandera panameña que llegan a puertos chinos. Estas acciones comenzaron poco después de que la Corte Suprema de Panamá declarara inconstitucional la concesión que permitía a Panama Ports Company, filial de la empresa hongkonesa CK Hutchison Holdings, operar los puertos de Balboa y Cristóbal.
Ambas terminales son consideradas de gran importancia estratégica debido a su ubicación en las entradas del Canal de Panamá, una de las rutas comerciales más relevantes del mundo, por donde transita aproximadamente el 6% del comercio global.
Según datos divulgados por la firma especializada Ambrey Analytics, durante los últimos meses las autoridades chinas han incrementado drásticamente los controles sobre embarcaciones registradas bajo bandera panameña. Solo en abril fueron detenidos 136 barcos, una cifra muy superior a los promedios habituales registrados en años anteriores. Estas inspecciones suelen justificarse por supuestas deficiencias técnicas, aunque generan retrasos operativos, alteran las cadenas logísticas y elevan los costos para las compañías navieras.
El conflicto se desarrolla en medio de una creciente disputa geopolítica entre Estados Unidos y China por la influencia económica y estratégica en América Latina. Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump manifestó preocupación por la presencia de empresas chinas vinculadas a infraestructuras cercanas al Canal de Panamá y presionó al gobierno panameño para revisar diversas concesiones otorgadas a compañías del gigante asiático.
Tras el fallo judicial, la Autoridad Marítima de Panamá asumió el control de los puertos de Balboa y Cristóbal. China y las autoridades de Hong Kong calificaron la decisión como un «acto de mala fe» y sostienen que estuvo motivada por presiones políticas de Washington.
Por su parte, CK Hutchison Holdings inició un arbitraje internacional contra Panamá y reclama una compensación superior a los 2.000 millones de dólares por la pérdida de sus operaciones en el país centroamericano.
Expertos internacionales consideran que las medidas adoptadas por Pekín buscan enviar una señal clara no solo a Panamá, sino también a otros países que mantienen relaciones económicas con China. Según analistas, el objetivo es demostrar que cualquier acción que afecte intereses estratégicos chinos puede tener consecuencias económicas concretas.
La respuesta de China no se limita únicamente a las inspecciones marítimas. Informes especializados señalan que también se han reducido inversiones previstas para Panamá y se han producido presiones sobre importantes empresas navieras internacionales vinculadas a las operaciones portuarias en la región.
Para Pekín, el Canal de Panamá representa una infraestructura clave dentro de sus rutas comerciales globales y una puerta estratégica hacia América Latina. La pérdida de influencia en los puertos de Balboa y Cristóbal supone un revés importante para los intereses chinos en el hemisferio occidental.
Mientras tanto, el gobierno panameño insiste en que las decisiones tomadas responden exclusivamente al cumplimiento de la legislación nacional y rechaza las acusaciones de interferencia extranjera. Sin embargo, la creciente tensión entre ambas naciones amenaza con tener repercusiones económicas y comerciales que podrían extenderse mucho más allá de las fronteras de Panamá.
Fuente: LA PRENSA GRAFICA